Las potencias de la agricultura

Foto de Getty Images/Fotobank

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Según los expertos, los BRICS suponen la locomotora del sector agrario en la actualidad y, debido a los logros conseguidos, tienen cosas que enseñar a los países más desarrollados.

Con el crecimiento de la población en la Tierra, siguen creciendo las exigencias globales de productos de alimentación. Mientras que los recursos para su producción, al contrario, se reducen. La superficie de tierras fértiles disminuye a causa de la creciente urbanización, del uso activo de abonos y pesticidas. Además, los precios en el mercado mundial de la producción son muy volátiles: el director del Centro Chino de Política Agraria, Dzhikun Juang,  reconoce que cada año, los cada vez más altos precios globales, influyen en los precios internos. Como consecuencia, cada vez resulta más difícil a los productores y consumidores planear sus gastos. 

Según cálculos de Ramesha Chanda, directora del Centro Nacional Indio para la Investigación  Económico-Política de la Agricultura, para satisfacer las necesidades de alimentación, el mundo exige un aumento en la producción agraria del 3% anual en los próximos 20 años. De momento nos quedamos atrás con respecto a este ritmo. El índice de crecimiento global en el periodo comprendido entre 1990 y 2007 apenas superaba el 2%. ¿Cómo aumentarlo un 1,5%?

Economist Intelligence Unit realizó algunas entrevistas en el marco de investigación sobre “Agricultura en los mercados de rápido crecimiento”, que incluía a expertos y participantes del mercado de Brasil, India, China y Rusia. Si confiamos en el documento, precisamente estos países representan la “locomotora” del sector agrario mundial en la actualidad.

Según la opinión de la EIU, estos tienen qué enseñar no solo a otros países en vías de desarrollo (por ejemplo de África) sino también a los países desarrollados. ¿Qué pueden aprender entonces de los BRICS los agricultores del resto de los países?

Menos subsidios. En Europa y en América del Norte, el Estado, tradicionalmente gasta grandes sumas en los subsidios de los agricultores. En los países BRIC prefieren otros métodos de estimulación, lo que hace que el entorno empresarial sea más competente y abierto a las innovaciones, incluidas las pequeñas granjas. Así, en China, después del boom de los supermercados a mediados de 2000, existe un programa estatal que permite  reglar la interacción de los principales minoristas y los agricultores locales. En Rusia desde principios de los años 2000, funciona un sistema de intervención en los mercados de grano, que permite a los productores vender el grano al Estado cuando es más barato del precio mínimo establecido, y al contrario, adquirirlo a un precio máximo fijado, cuando el precio del mercado lo supera. Esto da a los granjeros una seguridad relativa sobre cuánto dinero pueden recibir de su cosecha. En Brasil, el Estado participa en un sistema de seguro para los terratenientes en caso de malas cosechas y cataclismos naturales.

    Más innovaciones. Se tienen en cuenta los logros en el sector de la explotación del suelo y en la creación de nuevas especies. No es suficiente crear una nueva clase de rábano en el laboratorio, hace falta que los agricultores lo planten con éxito. En 2009 la India puso en marcha el proyecto “Mapas de salud del suelo”. Se crearon cientos de laboratorios por todo el país que analizaban la calidad del terreno en cada campo y ofrecían a sus dueños recomendaciones sobre cómo abonarlo mejor para que el terreno no se degradara. Por su parte, Brasil trabaja con bastante éxito el sector de selección de especies. Nunca importó manzanas de Argentina y después de la creación de una clase especial de fruta, resistente a la atmósfera tropical, empezó a importarlas. Semejantes innovaciones pueden chocar con una reacción en muchos países europeos que actúan de forma severa contra los productos modificados genéticamente. Por otra parte, también en las economías desarrolladas, las cosas no son tan de color de rosa como quisieran. Estas son las  principales limitaciones que destacaban los entrevistados por los expertos de EIU:

    Infraestructura. Según palabras del presidente del Consejo de Directores del Grupo Rasguliai, Rustema Migralimova, la ausencia de infraestructura necesaria estimula el alza de los precios en los productos alimenticios en Brasil y Rusia. La Federación de Rusia, en parte, necesita de enormes inversiones en el desarrollo del transporte ferroviario.  

    Introducción de la tecnología. Las innovaciones no siempre arraigan, bien sea por falta de información, o acceso a las tecnologías o la voluntad de los reguladores. En China el freno de la modernización lo constituye el hecho de que un tercio de la mano de obra se ocupa de labores agrícolas. Esto crea dificultades para el avance de la mecanización y el trabajo de producción en el sector. La misma India potencialmente duplica el área de los campos, de los que se recogen dos cosechas al año (del 36% al 70%), pero esta práctica no se extiende por todo el país por igual. 

      Uno de los entrevistados por los expertos de EIU, el director general de IKAR, Dmitri Rilko, comenta el papel que representa Rusia en el mercado mundial de comestibles.

      “Nuestra intervención de cereales, seleccionados como ejemplo exitoso de ayuda a la agricultura, representa un mecanismo bastante interesante. Solo hace poco se completó con un mecanismo de rescate inverso.  Ante esto, no le dieron vueltas a la idea, y no pusieron limitaciones temporales. Para los siberianos, por ejemplo, recuperar el grano en mayo, no tiene muchos sentido. Hacía falta ampliar en uno o dos meses la posibilidad de recuperar el grano, en junio o julio, cuando pueden realmente necesitarlo. Otro fallo del sistema: el gobierno renunció a un mecanismo práctico de intervención y en cierta etapa lo abatieron con un modelo de distribución. En particular, el año pasado comenzó a distribuir el grano en lugar de venderlo en las subastas. Por lo tanto, el sistema de intervención todavía necesita perfeccionarse.

      El papel de Rusia en el mercado mundial de alimentos está creciendo, hemos llegado a ser grandes y en una previsible perspectiva seremos casi los principales exportadores de trigo en el mercado mundial. Sin embargo, para utilizar al máximo nuestro potencial  en el sector agrícola, en primer lugar, es necesario ocuparse del desarrollo de las instituciones, en lugar de un control manual continuo. Cuando se construyan instituciones, surgirán beneficios a largo plazo en este sector, y no supercompañías hipertróficas en el marco de las cuales, nuestros participantes en el mercado solucionen sus problemas”. 

      Los competidores más fuertes en el mercado mundial de la producción  son los siguientes: el gigante de Brasil que se desarrolla tempestuosamente, Estados Unidos, y la Unión Europea. Y nuestros vecinos, claro, Ucrania, y Kazajistán. Por cierto, en los últimos diez años, Brasil se ha ocupado precisamente de la construcción de instituciones.  En mi mesa hay un libro enorme, grueso como la Biblia. Se llama Agricultural Law (La ley agrícola), es una breve descripción de las leyes agrícolas de Brasil. Eran como nosotros: no tenían dinero, ni acceso a los recursos y levantaron su agricultura de cero. Pero se ocuparon de la construcción de instituciones desde el principio, a diferencia de nosotros. Y en este asunto, prosperaron bastante. Tienen un instrumento financiero muy interesante del cual intento hacer propaganda en Rusia. En pocas palabras, es la garantía legislativa de las futuras cosechas. En Brasil, bajo este instrumento entran anualmente en el sector hasta 25.000 millones de dólares de capital circulante. 

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