La MGU inaugura la cátedra José Martí

Foto de Igor Malinin

Foto de Igor Malinin

La inauguración de la cátedra José Martí supone un importante paso en la restauración de las relaciones ruso-cubanas. Así lo consideraron los participantes del acto realizado a principios de marzo en el recinto de la facultad de periodismo de la Universidad Estatal de Moscú (MGU).

“Hace treinta años no hubiera creído que habríamos de descubrir Cuba de nuevo”, reconoce Evgueni Kornéyev, vicerrector de la universidad para asuntos internacionales. En la década de los 80 del siglo pasado trabajó como traductor en la isla y considera que, actualmente, los estudiantes que se especializan en Cuba tienen grandes perspectivas. Los participantes del encuentro, futuros periodistas, oyentes del Centro de Investigaciones Mediáticas Iberoamericanas, esperan vincular, de una u otra forma, su vida profesional con la Isla de la Libertad. María Ivánova, estudiante del tercer curso, que confía sinceramente en que la apertura de la cátedra brindará a los estudiantes rusos la posibilidad de visitar nuevamente Cuba de manera  regular, declara: “ me gustaría mucho trabajar en la biblioteca de la Universidad de La Habana para preparar mi trabajo de final de carrera”.

Precisamente, los intercambios entre estudiantes entre las universidades de Moscú y La Habana abrieron el camino a Vitali Makárov, quien fuera embajador de la URSS en Colombia. A mediados de la década de los 60 estuvo en la capital cubana presentando su tesis acerca de un tema espinoso: “¿Por qué Fidel Castro no es comunista?”. Makárov intentaba demostrar que la ideología de Fidel es la de Martí. El autor reconoce que le resulta vergonzoso releer sus propias citas “de la podredumbre marxista”, sin las que en aquel tiempo  ningún trabajo académico podía aprobar. A pesar de ello, está convencido de que la herencia del Martí periodista es incalculable para la joven generación de internacionalistas. Según su opinión, Martí sigue siendo actual, ya que hay aspectos de la situación política que se repiten, entre ellos que EE UU está obligado a tomar en cuenta la creciente presencia de América Latina en la arena internacional.

José Martí descubrió el tema ruso en 1880, al escribir un artículo durante la inauguración de un monumento al “liberador del pueblo ruso”, su colega de pluma el poeta Alexánder Pushkin. La  llamada “poesía libérrima” de Pushkin no sólo despertaba sentimientos de oposición al régimen, sino que condujo a la rebelión de los nobles contra el zar en diciembre de 1825. A Martí le atrajo la conjunción entre la libertad del artista y la audacia del terrateniente que posee siervos pero que sin embargo es capaz de lograr cambiar la visión de la relación entre capas sociales, no sólo de su generación, sino de todas las ulteriores generaciones de la intelectualidad rusa.

En la época de la Wikipedia esto no resulta tan asombroso, pero todos los investigadores de la obra del poeta cubano señalan su excelente conocimiento de la realidad rusa de finales del siglo XIX. En la herencia creativa de Martí destaca el artículo sobre la exposición el famoso pintor de guerra ruso Vasili Vereshaguin (1842-1904), escrito en 1889. Los episodios de la guerra ruso-turca, en la que los soldados del país eslavo combatieron por la liberación de sus vecinos búlgaros y rumanos, siempre considerados hermanos, atrajeron al apologeta de la “imprescindible guerra por la paz” no sólo por su belleza pictórica . En su artículo para “La Nación”, Martí realiza precisas observaciones poéticas sobre el carácter del pueblo ruso: “El titán eslavo conjuga en sí la fuerza vital, la potencia del carácter y el afán de espacios, heredados de sus antepasados. El pueblo ruso es portador en sí mismo de la renovación. Patriarcal, ingenuo como un niño, con un alma elevada, él es piedra que se desangra o ser alado con uñas pétreas. Él sabe amar y sabe golpear a muerte. Este pueblo es una fortaleza cuyos muros están cubiertos de hiedra, bajo las mohosas lajas reptan oscuros monstruos y en su interior se oculta una paloma blanca”.

La sensibilidad del poeta fue comentada con agudeza por el embajador de Cuba en Rusia, Juan Valdés Figueroa. Hace apenas unos días, de visita durante el cumpleaños y homenaje a Valentina Tereshkova, la primera mujer cosmonauta, utilizó las palabras de su compatriota. “Rusia renovará el mundo escribía Martí a finales del siglo XIX y usted es el ejemplo más claro de ello”, decía el diplomático a la mujer más famosa de Rusia. El embajador, que comenzó su carrera como corresponsal de guerra, recordó que el periodismo está destinado a reunir a los pueblos pese a la coyuntura económica y política.

Al finalizar el encuentro ante los presentes habló Iasen Zasurski, uno de los más autorizados representantes del periodismo ruso y presidente de honor de la facultad. “La experiencia de Cuba es muy útil para nosotros. Para los periodistas Fidel Castro es un modelo de orador y publicista”.

El embajador de Cuba entregó a Anna Pansova, directora del Centro de Periodismo Iberoamericano una selección de literatura cubana, incluyendo “La Victoria Estratégica”, una obra de Fidel Castro, acompañada con un pliego gráfico de fotografías, mapas, documentos históricos y armamentos. A su vez, Ana Pansova expresó la esperanza de que en breve se establezca un intercambio permanente de estudiantes, profesores y especialistas rusos y cubanos.

La cátedra José Martí se creó como respuesta a la apertura en 2011 de la “Cátedra  Honorífica Lomonósov” en la facultad de química de la Universidad de La Habana.

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