La caja fuerte de Rusia

Foto de Itar Tass

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El sector de la joyería es un pequeño gigante que crece en el mundo empresarial, amenazado por el sudeste asiático.

La joyería es uno de los sectores tecnológicamente más avanzados de la producción industrial rusa. En el territorio de la antigua Unión Soviética, este mercado estaba representado por 25 empresas que satisfacían ellas solas la demanda de todo el Estado y la población rusa en lo referente a la producción y elaboración de piedras y metales preciosos.

Según los datos arrojados por estudios de la Oficina Central para el control de los metales preciosos, actualmente operan en Rusia más de 4.500 empresas; los laboratorios artesanales de joyería representan aproximadamente un 60% del total. La producción de joyería emplea actualmente a más de 150.000 trabajadores.

Entre las mayores empresas productoras de joyas figura la sociedad Almaz-Holding que ha absorbido varias compañías joyeras de la antigua URSS, como Krasnoe Selo, Kotroma y Oryol; la fábrica Topaz de Kostroma y el grupo empresarial Adamas, al que pertenece la industria joyera de Moscú.

Desde el 2001 hasta el comienzo de la crisis financiera mundial, la producción de joyería en Rusia creció de manera estable, aprovechando la experiencia secular de la tradición joyera rusa y la abundancia de materias primas disponibles. La producción media anual ha aumentado en un 30%.

Como resultado, en 2011 Rusia se adjudicó el quinto puesto mundial en la producción de oro, y el décimo segundo en la producción de artículos de joyería.

Pero los dos últimos años del mercado de la joyería en Rusia han estado marcados por una fuerte subida de los precios de las piedras y los metales preciosos. Esto es; el precio del oro ha pasado de 1.000 a 1.800 dólares la onza, y el de los diamantes de 66 a 124 dólares el quilate. Estos factores, unidos a una sensible disminución del poder adquisitivo real de la población, han causado una caída del 30% en la producción de joyas, un descenso en el volumen del oro empleado en las joyas a la venta de 3,7 a 1,4 onzas y un cambio de orientación de la demanda de los consumidores hacia productos de bajo coste, como los artículos de bisutería en plata.

Si bien es cierto que el aumento de los precios de las materias primas para la producción y elaboración de joyas es una característica típica del mercado global, sin embargo, existen también otros problemas más específicos del mercado de joyas ruso.

Uno de los factores que frenan el mercado joyero en Rusia, según Farit Gumirov, administrador general de la empresa productora de joyas Almaz-Holding, es el actual sistema fiscal. En el momento de la importación de las materias primas (oro y piedras preciosas) y de la maquinaria y equipos de alta tecnología necesarios, las empresas rusas están obligadas a pagar elevadas tasas aduaneras, el IVA y otros impuestos sobre el capital. Esto tiene como consecuencia una ingente disminución de los fondos de maniobra de las compañías, aunque las tasas pagadas puedan ser reembolsadas posteriormente.

Por otra parte, las cargas administrativas impuestas por la obligación del suministro semanal de los artículos y por los procedimientos de control de los productos que lleva a cabo la Oficina central para el control de los metales preciosos tienen como resultado el aumento de los costes del transporte.

Todo esto produce una subida de los costes de producción que hace que los productores de joyas rusos sean menos competitivos que sus colegas extranjeros.

El segundo problema es el incremento, en el mercado ruso, de la importación de productos de joyería, procedentes sobre todo de países del sudeste asiático (China, Tailandia, India, Turquía). En opinión de los expertos, alrededor de un 35%  de los artículos de joyería en Rusia (unas 50 toneladas de oro), es de importación, y esto sin tener en cuenta una “zona gris” que, según los cálculos, supondría entre un 50 y un 80% del mercado.

Debido a los bajos costes de producción en esos países, el precio de venta al público de las joyas aumentaría hasta un 200%, después de completar todas las formalidades aduaneras necesarias, que son, en cualquier caso, muchas menos que en Rusia. En ingreso de Rusia en la OMC, y la consiguiente reducción de los gravámenes sobre los productos importados, podrían perjudicar aún más la competitividad de Rusia en el mercado de la joyería.

Para minimizar las pérdidas provocadas por las importaciones en el sector joyero, los productores rusos han firmado contratos con las empresas del sudeste asiático para la exportación de materias primas rusas, que después volverían a Rusia como artículos ya elaborados.

Por otra parte, para estabilizar la situación y crear las condiciones necesarias para una competencia leal, los productores de joyería rusos tienen como objetivo la abolición de los impuestos aduaneros en las importaciones de joyas y piedras preciosas, de equipos y maquinarias de alta tecnología y de suministros de otros materiales, y además, de la supresión del IVA en la producción de lingotes de metales preciosos.

Finalmente, para contrarrestar la importación ilegal de joyas, la Asociación de Joyeros rusos ha propuesto que se ponga una marca oficial del Estado en los productos de joyería importados, para  impedir el comercio de artículos que no lleven el sello correspondiente.

En opinión del presidente de la Asociación de Joyeros rusos, Vadim Yachmenijin, la aplicación de estas medidas estatales en el sector de la joyería rusa podrían producir un incremento en el consumo de oro para producción de joyas equivalente a 150 toneladas anuales, lo que significaría un aumento del volumen de ventas de hasta 500.000 millones de rublos al año.

De este modo, sin una intervención activa por parte del Gobierno para trazar y poner en práctica una estrategia clara de desarrollo en el sector de la joyería, el futuro inmediato de este mercado en Rusia corre el riesgo de verse dominado por las importaciones, a pesar de que la industria joyera siga constituyendo uno de los principales sectores económicos del país.

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