Los BRICS en la nueva era de Putin

Dibujo de Niyaz Karim

Dibujo de Niyaz Karim

Vladímir Putin vuelve a la presidencia rusa tras obtener el 63,6% de los votos, lo que le otorga una gran legitimidad dentro del país. De esta forma, su mandato se centrará en terminar de consolidar a la Federación Rusa como uno de los polos de poder mundial. Para lograrlo, Rusia debe apoyarse en el bloque BRICS, un grupo de países que ostentan el estatus de potencias emergentes en el sistema internacional, compuesto por Brasil, Rusia, India, China, y ahora también, Sudáfrica.

Estos países comparten ciertas características que les otorgan mucho poder en el nuevo orden mundial, tales como la gran dimensión de sus territorios, sus numerosas poblaciones, y sobre todo, sus altas tasas de crecimiento económico. Estos factores serán decisivos a la hora de establecer una nueva estructura de poder global multilateral, tendiente a destacar la importancia de la cooperación regional y el rol de los organismos internacionales como configuradores de la agenda mundial.

Para Rusia, es fundamental mantener buenos vínculos con estos estados. La relación con Brasil, por ejemplo, pasa por una cooperación principalmente comercial: ambos han aumentado los niveles de intercambio y ahora planean eliminar el dólar en sus transacciones comerciales. Por su parte, el vínculo con India -que será el anfitrión a finales de este mes de un nuevo encuentro de los mandatarios de los países del BRICS- se basa en la complementariedad de sus economías, ya que Rusia puede intercambiar sus recursos energéticos por las capacidades del país sudasiático en materia de software y servicios. El papel de Sudáfrica dentro del grupo está todavía por verse ya que su ingreso es muy reciente y la coordinación de políticas con ese país todavía no está muy definida.

 

Pero sin duda, la relación de Rusia con China es la más especial, no sólo por el peso del crecimiento de su economía a escala mundial, sino también por su cercanía geográfica y por el simple hecho de compartir una zona de influencia de poder, como lo es Asia Central. El vínculo entre Rusia y China es de suma importancia estratégica en la política internacional, teniendo en cuenta lo que se conoce como el “traslado del eje del poder mundial del Atlántico al Pacífico”, haciendo referencia a la importancia creciente de la geopolìtica de la región de Asia-Pacífico. En este contexto, el mandato de Putin deberá concentrarse en el fortalecimiento de la región oriental del país.

Con la vuelta de Putin al Kremlin, las relaciones con China se verán beneficiadas por el fortalecimiento de la cooperación y la profundización de la coordinación estratégica entre ambos países, tal como expresó el Presidente chino al referirse al resultado de las elecciones presidenciales en Rusia. Tanto Rusia como China han fomentado su participación activa en los organismos multilaterales como la Organización de Cooperación de Shangái (OCS), la Organización Mundial de Comercio (OMC) -donde ambos países han ingresado recientemente-, e incluso en la Organización de Naciones Unidas (ONU), en donde comparten sus posturas sobre diversos temas de la agenda internacional, tal como se pudo observar en la utilización de su poder de veto como miembros permanentes del Consejo de Seguridad respecto a la crisis en Siria.

La importancia del grupo BRICS en la política mundial actual es la conformación de una asociación basada en valores tales como la cooperación y el establecimiento de un nuevo orden mundial más justo y equitativo, teniendo en cuenta que se trata de un conjunto de países que se unen por el apego a estos principios más allá de la pertenencia a una misma región, a la posesión de un recurso en particular o a la confrontación con un enemigo común. Esto es lo que permite que en el marco de esta asociación se puedan abarcar una amplitud de temas que van desde la coordinación de políticas en materia económica hasta la cooperación en la lucha contra el terrorismo.

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