El Non Plus Ultra del fútbol ruso

Foto RealMadrid.com

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"Sincronizar nuestro calendario con el del resto de Europa llevará al futbol en Rusia al siguiente nivel", aseveró hace algo más de un año Serguéi Fursenko, presidente de la federación, en el comunicado oficial en que se anunciaba el nuevo formato de la liga nacional: parón invernal en vez de fin de temporada en diciembre. Un cambio a petición de los grandes clubes del fútbol ruso cuya utilidad, a la vista de los resultados en su primera temporada de aplicación, queda ciertamente en entredicho. Los cuatro representantes del fútbol ruso que seguían vivos en torneos europeos han corrido la misma suerte en la primera eliminatoria tras el parón invernal. Zenit de San Petesburgo, CSKA de Moscú, Rubin Kazan y Lokomotiv de Moscú, todos eliminados, los dos primeros en octavos de Liga de Campeones y los dos segundos en dieciseisavos Europa League.

Al menos por ahora, la sincronización de calendario no ha llevado al fútbol ruso a ese siguiente nivel. Tampoco los fichajes de relumbrón y el aumento de la inversión en horas de vacas flacas en la Europa meridional. La ‘maldición’ continúa. Los equipos de la Europa del Este en general y de Rusia en particular son muy competitivos en las primeras fases de las competiciones continentales, que se disputan en otoño, pero se pinchan como un globo en las eliminatorias por el título, en invierno y primavera. Naturalmente, cada caso tiene sus circunstancias.


Cronológicamente, el último equipo ruso en caer fue el CSKA, al que al menos le queda el consuelo del rival, el Real Madrid, un oponente a día de hoy fuera del alcance de cualquier club ruso. La escuadra moscovita se dio el gustazo de llenar Luzhniki y arrancarle un empate a los blancos en la ida (1-1), con gol en el descuento. Como era de esperar, la vuelta en el Santiago Bernabéu no tuvo demasiado color (4-1). El CSKA perdonó varias ocasiones claras en los compases iniciales, especialmente Doumbia (decepcionante toda la eliminatoria), y el Madrid después no tuvo piedad. “Un rival como el Madrid te castiga por errores que otro día pasarían desapercibidos. Necesitábamos un partido casi perfecto”, declaró el técnico ruso. Sin brillantez pero con oficio, los de Mourinho despacharon al CSKA con dos goles de Cristiano Ronaldo, uno de Higuaín y otro de Benzema. El tanto de la honra para los visitantes fue una obra de arte del serbio Zoran Tosic. 2.000 aficionados rusos se desplazaron a la capital española para seguir en directo el partido, en el que no se registraron incidentes.



Quizá la eliminación más dolorosa de los cuatro equipos rusos sea la del Zenit de San Petesburgo, vigente campeón nacional y líder destacado en la presente temporada, que cayó ante un rival accesible como el Benfica. Tras ganar el partido de ida en casa (3-2), los de Advocaat se deshicieron como un azucarillo en Portugal (2-0). El Zenit no pudo contar con su flamante fichaje Arshavin, pues la normativa impide a un mismo jugador competir para dos equipos diferentes en el mismo año y el ruso ya había vestido la camiseta del Arsenal. En la Europa League, el Lokomotiv cedió ante el Athletic en una eliminatoria muy reñida (2-2 global), quizá la más ajustada de las cuatro, que se dirimió por el valor de los goles fuera de casa. Por último, el Rubin Kazan apenas tuvo opciones ante el Olympiakos. Los griegos se impusieron 0-1 ya en la ida, disputada por cierto en Moscú y por la mañana debido a razones climatológicas, y la vuelta en Atenas tampoco tuvo mucha historia: de nuevo 1-0 para los helenos.

Ajustes y paciencia

El cambio de calendario no supone nada por sí solo, sino va acompañado de un verdadero cambio en la rutina de preparación de los equipos. El parón invernal implica necesariamente que los jugadores pierden ritmo de competición y forma física respecto a equipos meridionales con calendario continuo. Contra lo primero apenas se puede luchar, más allá de programar algunos encuentros amistosos, pero sí contra lo segundo. Sin embargo, los cuatro clubes rusos optaron durante este primer parón invernal por una agenda de preparación similar a la de años previos, es decir: conceder diciembre prácticamente completo de vacaciones a sus plantillas. Consecuencia, enero empiezas físicamente de cero cuando a primeros de febrero te juegas media temporada a eliminatoria de ida y vuelta.



Pero más allá de ajustes en la rutina de preparación durante el parón invernal, fácilmente corregibles, la competitividad rusa en competición continental requiere más que nada de paciencia. Tiempo para recoger los frutos de la inversión sembrada... Es probable que el ‘nuevo rico’ Anzhi debute la próxima temporada en competición europea. Dado el caso, los petro rublos de su dueño, Suleiman Kerimov, podrían hacer temblar los cimientos del mercado europeo este verano. No olvidar tampoco que las dos máximas estrellas del fútbol ruso, Arshavin y Pavliuchenko, han regresado recientemente de Inglaterra para reforzar a Zenit y Lokomotiv, respectivamente. Las piezas encajan, pero la máquina necesita rodaje. En palabras de Alberto Zapater, español del Lokomotiv: “En el fútbol dos más dos no siempre son cuatro, y una inversión no siempre asegura resultados. Pero si se tiene paciencia, que suele faltar en el deporte, los resultados llegan”.

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