Quid pro quo

Reunión gubernamental en torno a las negociaciones de los precios de los aranceles con otros países. Foto de Itar Tass / Maxim Shemetov

Reunión gubernamental en torno a las negociaciones de los precios de los aranceles con otros países. Foto de Itar Tass / Maxim Shemetov

En verano de este año Rusia se convertirá en miembro de la OMC . Tras la adhesión se abren nuevas perspectivas de intercambio comercial, sobre todo porque se reducirán los aranceles a la importación.

La entrada de Rusia en la OMC ampliará su intercambio comercial con todos sus socios en el exterior. La principal consecuencia de su integración en la actividad de esta organización consiste en la reducción de los aranceles para el comercio bilateral. Al entrar en la OMC, cada país se compromete a bajar los aranceles que se cobran por las mercancías que entran en el país y se pone de acuerdo con los miembros de la OMC para bajar los aranceles de las mercancías que vende. Normalmente, se trata de mercancías de importación y exportación. Rusia bajará los aranceles para la mayoría de sus productos agrícolas, automóviles, ropa, muebles, medicamentos y equipamiento de alta tecnología. A cambio, los miembros de la OMC bajarán sus aranceles para el petróleo, el gas, los productos de refinería y la madera. Todo ello conducirá, sin duda, a un incremento del intercambio comercial, porque prácticamente en todas las categorías las mercancías se abaratan y se hacen más accesibles al consumidor. “Al entrar en la OMC, hemos asumido ciertos compromisos, ya que las reglas del juego ya están fijadas. Pero según los analistas, al ser miembros de esta organización obtendremos entre 4.000 y 5.000 millones de dólares al año de beneficios e inversiones directas”, señala Serguéi Shatojin, director general de la empresa de consultoría Prefish.

Durante el año 2011, el volumen de intercambio comercial entre Rusia y España se ha multiplicado por 1,5 alcanzando los 10.500 millones de dólares. Las exportaciones rusas superan a las importaciones en casi 2.000 millones de dólares. El embajador español en Moscú, Luis Felipe Fernández de la Peña, está seguro de que la entrada de Rusia en la OMC permitirá impulsar el desarrollo de las relaciones de importación y exportación. “Tendrá una influencia directa y positiva en el comercio y en las inversiones extranjeras en la economía rusa”, declaró el diplomático. Según el embajador, la cooperación económica entre Rusia y España tiene un gran potencial que de momento no se ha desarrollado plenamente.

La estructura de las exportaciones rusas a España se diferencia poco de la estructura de las exportaciones rusas al resto de los países de Europa. La mayor parte de las mismas, más del 80%, es debida a los recursos energéticos. Las materias primas y los productos metalúrgicos ocupan el segundo lugar, y la industria química, el tercero. Al resto de las mercancías sólo les corresponde un 10%. Estas exportaciones tienen mucha importancia para las corporaciones españolas pero, en general, no tienen ninguna influencia en la vida cotidiana de la mayoría de los españoles.

Sin embargo, entre los productos que se exportan también hay mercancías orientadas al consumidor final. Se trata de equipamiento electrónico, medios de transporte y productos de la industria agroalimentaria.

Sin embargo, según los expertos del Instituto de Agricultura ruso, el principal resultado de la entrada de Rusia en la OMC para los habitantes de la mayoría de los países no consistirá tanto en el abaratamiento de productos ya presentes en el mercado, como en la aparición de nuevos productos que anteriormente no se vendían. Por ejemplo, en las tiendas españolas podrán aparecer bombones, mortadela, leche condensada y papel de producción rusa.

Para los empresarios españoles que exporten sus mercancías a Rusia los cambios serán más evidentes. La competitividad de muchos productos va a aumentar. Por ejemplo, los aranceles de importación de vinos (el 10% del vino que importa Rusia es español) bajarán del 20 al 12,5%, los de carne porcina, del 15 al 0%, los de fruta, del 10 al 5%, los de leche, del 25 al 20%, y los de productos textiles, del 10 al 7%. Los aranceles de los muebles hoy en día son del 15% y también bajarán, aunque todavía no se haya hecho pública la cifra concreta.

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En esta situación, el mundo empresarial ruso está preocupado por el crecimiento de la competencia por parte de los productores extranjeros. “La adhesión a la OMC privará a las empresas rusas de un instrumento tan importante de defensa del mercado interior como la posibilidad de regular el tamaño de los aranceles aduaneros. Según las condiciones de la OMC, todos los aranceles aduaneros se limitan, es decir, su tope estará limitado por las obligaciones contraídas por el país dentro del marco de los acuerdos de la OMC y no podrá superar este límite”, explica el director del Centro de Estudios de Cuestiones de Relativas a la Regulación Aduanera Tarifaria y no Tarifaria, Viacheslav Yevséiev. Según las investigaciones llevadas a cabo por este Centro, el 22% de las principales empresas de la industria rusa valoran negativamente las posibilidades de usar tarifas aduaneras como instrumento de defensa.

Oficialmente, Rusia entrará en la OMC en verano del año en curso, sin embargo, la reducción de los aranceles se llevará a cabo paulatinamente. Para algunas categorías mercantiles este proceso se alargará hasta 2020.

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