España y Rusia, conectadas vía Erasmus

Foto de Itar Tass.

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Hace algunas semanas, Rusia Hoy publicaba un artículo sobre el escaso (aunque creciente) número de estudiantes rusos que hay en las universidades españolas y el aún más exiguo número de universitarios españoles que deciden estudiar en Rusia y se apuntaba como una de las razones de este fenómeno a la inexistencia de un sistema sólido de becas entre los dos países.

Pues bien, la Comisión Europea ha dado un paso importante para superar esta situación  al conceder el proyecto Eranet Mundus, un programa de becas para estudiantes y profesores universitarios, financiado por la Agencia Ejecutiva de Educación, Audiovisual y Cultura (EACEA por sus siglas en inglés) con más de dos millones de euros, que tiene como objetivo promover la movilidad entre universidades rusas y de la UE.

Es la primera vez que esta modalidad de las famosísimas becas Erasmus (concretamente, las Erasmus Mundus, que son las dirigidas a los países extracomunitarios) conecta universidades rusas y españolas. Participan en el programa ocho centros de educación superior de la Federación Rusa y diez de la Unión Europea, entre los que se incluye la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), aparte de la coordinadora del proyecto, la Universitat de Barcelona (UB).

 

La iniciativa surge de la oficina de relaciones institucionales de la UB y, particularmente, del vicerrector Carles Carreras, ya que esta universidad está “interesada estratégicamente” con la Federación Rusa y en los últimos años ha firmado diversos convenios de colaboración con universidades rusas, según explica el coordinador de Eranet Mundus, Marc Ruiz-Zorrilla.

El objetivo más genérico es “crear vínculos entre estos dos mundos universitarios” en el marco del espacio europeo de educación superior –más conocido como el plan Bolonia- y, en particular, “evitar la fuga de cerebros” que se produce básicamente del lado ruso, ya que se trata de “formar estudiantes calificados –y futuros trabajadores- con el compromiso de retorno a su universidad”, en palabras de Ruiz-Zorrilla. No es casualidad que el 70% de las becas vayan dirigidas a los universitarios rusos, frente al 30% previsto para los europeos.

Se convocan un total de 120 becas para los tres años que dura el programa y que incluye cinco categorías: grado, master, doctorado, postdoctorado y profesorado. La oferta académica que ha propuesto cada una de las 18 universidades participantes incluye los ámbitos de ciencias naturales, geografía y geología, ciencias sociales y económicas, cultura, lengua y filología, e ingeniería y tecnología. La dotación económica mínima es de 1.000 euros mensuales para los becarios de grado (gastos aparte), pero puede llegar a los 1.800 durante tres años para los post-doc.

La primera convocatoria de Eranet Mundus se cerró el pasado 31 de enero. Se han recibido 590 solicitudes en total. En el cómputo global de solicitudes, la Universidad de Barcelona ocupa el primer lugar entre los 18 centros de educación socios del Eranet, con 172. El número de candidatos rusos es de 124, y el de españoles 48. La Universitat Politècnica de Catalunya cuenta con 16 solicitudes.

Pocas becas, pocos recursos, pocos estudiantes

Aroa Huarte es una de las aspirantes a becaria Eranet Mundus. Estudia filología eslava en la Universidad de Barcelona y ha solicitado poder hacer un master sobre lengua rusa para extranjeros en la universidad de San Petersburgo o, en su defecto, en Krasnoyarsk. Aroa se atreve con Rusia, no sólo porque es su especialidad, sino también porque el curso pasado ya estudió allí un semestre, concretamente en la Universidad Estatal de Moscú, pero el apoyo económico que recibió es sustancialmente diferente. Esta estudiante recibió unos 400 euros de su facultad, más una beca MOBINT de la Generalitat de Cataluña consistente en 200 euros mensuales.

El caso de Aroa no es excepcional. Las pocas universidades españolas que tienen programas de intercambio con Rusia, como Barcelona, Granada o el Aula Hispano-rusa de la Universidad de Cádiz, ofrecen ayudas casi simbólicas a los estudiantes, a quienes no les queda más remedio que ahorrar y confiar en alguna otra ayuda, como la de la Generalitat o las que ofrece la Junta de Andalucía.

Con estas condiciones, no es de extrañar que el número de universitarios españoles que se animan a ir a Rusia sea tan exiguo. Según los datos facilitados por la Generalitat, solo cuatro estudiantes de alguna de las siete universidades públicas catalanas fueron a estudiar a Rusia, tanto en el curso 2008-2009 como en el 2009-2010. En sentido inverso, las cifras son parecidas y oscilan entre los cuatro estudiantes que vinieron a Cataluña en el curso 2006-2007 y los 17 del 2009-2010.

Pero la escasez de becas no es el único motivo por el que los universitarios españoles no se deciden por Rusia. La “enorme distancia entre los dos sistemas educativos”, en palabras de Marc Ruiz-Zorrilla, también dificulta el intercambio de alumnos. A esto también habría que añadir el idioma o la dureza del clima ruso. En cualquier caso, el coordinador de Eranet Mundus se muestra optimista y cree que este programa “muy pronto dará frutos”.

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