¿Acuerdo sobre Siria?

Foto de Reuters/Vostock Photo

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Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, y sus homólogos de los países de la Liga Árabe acordaron este sábado un plan para mejorar la situación en Siria, según anunció el propio jefe de la diplomacia rusa. Tras este acuerdo se abre la posibilidad para que se estabilice la situación en Siria, donde desde hace un año tiene lugar un sangriento conflicto civil.

El plan, en palabras de Lavrov, incluye como requisito el fin de la violencia, independientemente de su origen, el establecimiento de un mecanismo para que haya una supervisión internacional, una distribución sin trabas de la ayuda humanitaria para todos los sirios, el apoyo a la misión del representante especial y exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, así como la tesis esencial de no intervención externa en los asuntos sirios.

“Creemos que estos cinco puntos son, en principio, los más importantes. Se dirigen a todas las partes que hay en Siria”, declaró Lavrov. El plan coincide casi por completo con la posición China, anunciada el pasado 4 de marzo.

Por su parte, el primer ministro  y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Hamad bin Jassem bin Jabr Al Thani, declaró en rueda de prensa tras la reunión con Lavrov: “Hemos tenido un diálogo útil y detallado, tras el cual hemos llegado a un acuerdo acerca de los principios generales para la normalización en Siria”. 

También declaró que en el diálogo se trato el cese inmediato de la violencia de todos los actores del conflicto.

Además, los países árabes y Rusia están a favor de la creación de un mecanismo neutral e imparcial para supervisar la situación en Siria. En palabras de Hamad, las partes también constataron que una injerencia extranjera era inaceptable. A juzgar por los conclusiones publicadas tras la reunión de El Cairo, parece que hay indicios de una salida del impasse.

Lo primero que llama la atención es que la demanda para terminar con la violencia se dirige tanto a Damasco como a las fuerzas de la oposición, aunque últimamente las razones de conflicto sangriento recaían solamente sobre el presidente Bassar el Assad. Ahora la responsabilidad por las víctimas se ha dividido.

En segundo lugar, el mecanismo internacional de monitoreo previsto en el plan permite, potencialmente, que se definan concretamente las responsabilidades de cada parte en la continuación del conflicto y en el aumento del número de víctimas.

En tercer lugar, parece que Rusia ha llegado a un compromiso para crear las circunstancias en las que distribuir  la ayuda humanitaria, aunque esto pueda resultar en un agujero por el que inmiscuirse en los asuntos internos de Siria. Sin embargo, esta posición se equilibra gracias al principio de no intervención.  

Finalmente, en relación a su diplomacia en Siria, Rusia se apoya en la autoridad del exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, que a principios de los años 90 detuvo la masacre en Ruanda, donde a causa de los enfrentamientos interétnicos murieron más de un millón de personas. A juzgar por la declaración de Lavrov tras el encuentro en El Cairo con Kofi Annan, Rusia cree que es un momento clave de su misión como mediadora en Siria y “espera llevar al diálogo acerca del futuro del país a las partes implicadas”.

Lo más importante es conseguir que haya un diálogo político de paz y Moscú se esfuerza en conseguirlo.

Es evidente que los últimos acuerdos en El Cairo, causados entre otras cosas por la inflexible posición de Moscú y Pekín a la hora de intentar prevenir que haya una interferencia en los asuntos internos de Siria y de que se dé un cambio de régimen por la fuerza.

Uno de los factores importantes para el reciente acuerdo fue el fracaso de hecho que supuso el encuentro de los “amigos de Siria” en Túnez el pasado 24 de febrero, provocada por las diferencias entre los diversos participantes acerca de la interferencia extranjera y por la amorfa representación de la oposición siria. También jugó un papel importante el referéndum sobre una nueva constitución siria, que mostró que la mayoría de la población del país está a favor de una solución política al conflicto.

El reciente acuerdo en El Cairo puede hacer que el problema sirio vuelva a la ONU y afianzar una resolución en el Consejo de Seguridad. En octubre del año pasado y en febrero del presente, Rusia y China bloquearon la resolución de los países occidentales, que podía dar pie para una intervención en los asuntos internos de Siria. Ahora parece que se dan las condiciones para alcanzar un nuevo compromiso.

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