Las mujeres irrumpen en el mundo empresarial

Foto de RIA Novosti

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En sus escasos veinte años de historia, los negocios en Rusia han estado dominados mayoritariamente por los hombres. El caótico período de transición que engendró la economía de mercado rusa durante la década de 1990 transcurrió en un escenario de guerra tribal masculina. “El club de oligarcas” que surgió a continuación y que domina el mundo de los negocios actual es, en gran medida, “exclusivo para hombres”.

Ni siquiera la lengua ofrece demasiadas oportunidades para las mujeres de negocios, puesto que el término “empresaria” no siguió a su equivalente masculino cuando este ingresó en la lengua rusa. En cambio, se agregó la terminación femenina “-ka” al final de la palabra inglesa que significa “empresario” para crear una palabra que puede traducirse literalmente como “empresario femenino”.

Sin embargo, la lista de las 100 mujeres más influyentes de Rusia, realizada recientemente por la emisora de radio Eco de Moscú y otros importantes  medios de comunicación, muestra que las mujeres tienen más influencia del que se les suele reconocer.

Escondidas entre la maraña habitual de estrellas pop,  famosas y activistas hay 24 empresarias que, en su mayoría, son poco conocidas y poseen currículos adornados con puestos directivos y logros de suma importancia.

“Existe un proverbio ruso que dice que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer”, afirma Elena Panfílova, directora general de la oficina rusa de Transparency International, que ocupa el puesto número 67 de la lista. “Las 24 empresarias de este ranking representan únicamente a aquellas mujeres que son visibles pero, detrás de los focos, muchas también desempeñan un papel importante porque la mitad de los responsables de asuntos legales y de los contadores de alto rango y directores financieros de las grandes empresas rusas son mujeres.”

Esfuerzo personal contra los buenos contactos

Estas mujeres conforman un grupo diverso que proviene de una gran variedad de sectores, desde el mundo tradicionalmente masculino de la aviación, la tecnología y los hidrocarburos hasta sectores más “femeninos” como los medios de comunicación y el comercio minorista.

Hay una división bastante nítida entre las figuras que generalmente son menos públicas y han conseguido sus puestos influyentes después de años de arduo trabajo y concienzudo y aquellas que han recibido el impulso de un esposo influyente y adinerado.

Dos de las empresarias más conocidas de la lista, Daria Zhukova y Polina Deripaska, estaban emparejadas con algunos de los hombres más ricos de Rusia cuando comenzaron sus negocios, aunque eso no significa que no merezcan un reconocimiento por sus logros.

Zhukova administra una de las galerías de arte moderno más reconocidas de Moscú, mientras que a Polina Deripaska se le reconoce el mérito de haber revitalizado Forward Media Group, la editorial al frente de la cual la puso su esposo.

No tan encomiables, a juzgar por lo que informan los medios de comunicación, son los méritos de la empresaria inmobiliaria Yelena Batúrina, esposa del exalcalde moscovita Yuri Luzhkov y tercera mujer más rica del mundo según Forbes, a quien se investiga por su presunta participación en la malversación de fondos, provenientes de fondos públicos en 2009.

El ascenso en la carrera

Aunque tal vez resulte sorprendente dada la naturaleza del clima de negocios que impera en Rusia, varias de las empresarias de la lista son mujeres que han ido ascendiendo en sus carreras a fuerza de talento y trabajo arduo.

Un excelente ejemplo es Natalia Kaspérskaya, la segunda mujer más rica de Rusia según Forbes, quien, junto con su esposo, fundó y administró Kaspersky Labs, una empresa de seguridad informática de primera línea. Se suele presentar a Kaspérskaya, que actualmente administra su propia empresa, InfoWatch,  como el ejemplo del potencial que Rusia representa en la industria mundial de la tecnología.

Otras empresarias de la lista han logrado acceder a puestos destacados en las empresas más importantes de Rusia pero han tenido poca presencia pública y no se las suele considerar el rostro de las entidades para las cuales trabajan.

Bella Zlatkis, por ejemplo, vicedirectora de Sberbank, es una de las fundadoras de la bolsa de valores Micex y fue una de las principales negociadoras en la reestructuración de la deuda rusa durante la suspensión de pagos de 1998.

Olga Dergunova, que ocupa el puesto 37 de la lista, ha sido incluida dos veces en la lista de las líderes de negocios más exitosas de Europa que compila el Wall Street Journal gracias a su labor como presidente de Microsoft Rusia y a su puesto actual en el directorio del banco VTB.

Grandes logros, poca ambición

Un estudio acerca de las oportunidades profesionales que tienen las mujeres de negocios realizado el año pasado por PriceWaterhouseCoopers indicó que, a pesar de que las mujeres rusas obtienen grandes logros en el mundo de los negocios, raras veces alcanzan los puestos directivos de las empresas.

El estudio mostró que las mujeres ocupaban alrededor del 91% de los puestos de responsable contable pero apenas el 6% de los puestos de presidencia, lo que demuestra que a pesar de tener las habilidades requeridas, en general, no llegan a la cima.

Panfílova, de Transparency International, sostiene que los roles de género desempeñan un papel importante en la percepción del tipo de rol que las mujeres deben ocupar en el mundo de las negocios.

“A veces, las mujeres simplemente prefieren mantener un perfil más bajo”, declaró Panfílova a The Moscow News, y agregó: “No debemos olvidar que la mayoría de las mujeres también son madres y sencillamente no tienen tiempo para promocionarse. El tiempo que los hombres deben invertir en promocionarse y en hacer relaciones públicas, las mujeres lo pasan cocinando la cena”.

Sin embargo, según Natalia Orlova, macroeconomista de Alfa Bank y figura prominente en el sector financiero ruso, es posible que el asunto sea el resultado del entorno comercial inmaduro que hay en Rusia.

“La economía de mercado rusa tiene tan sólo 20 años; todavía no pasó el tiempo suficiente para que se establezca un patrimonio legal bien protegido”, manifestó Orlova ante The Moscow News. “Por lo general, las mujeres rusas intentan hacer negocios siguiendo las reglas comerciales en lugar de privilegiar sus contactos personales. También se podría llegar a la conclusión de que son menos corruptas, pero tal vez yo no lo diría de forma tan directa.”

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