Fractura social

Vladímir Putin ha ganado las elecciones con un amplio margen. Pese a las denuncias por irregularidades de numerosas organizaciones, como Golos o la OSCE, todo indica que la victoria del todavía Primer Ministro no va a poder ponerse en tela de juicio.

Aún así, la distancia entre el Kremlin y una parte muy importante de la ciudadanía aumenta tras estas elecciones. La percepción de fraude, sea o no sea este real, se ha visto acrecentada por la frustración de no haber conseguido forzar una segunda vuelta en las elecciones.

La oposición ha roto definitivamente todo vínculo con las autoridades, así, si el líder comunista mantenía hasta la fecha un perfil bajo en las denuncias de fraude, tras las elecciones Guennadi Ziugánov se ha enfrentado abiertamente a Putin, tildando el proceso electoral de “farsa”.

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PROTESTAS

La calle, último escalón en la protesta, ha vivido este lunes un claro ejemplo de la fractura social que vive Rusia. Mientras los seguidores de Putin celebraban con música y bailes la victoria de su candidato en la céntrica plaza Manézhnaya con el beneplácito de las autoridades, a escasos 10 minutos a pie, en la plaza Púshkinskaya varias decenas de miles de personas clamaban contra unas elecciones que califican de ilegítimas.

Cercados por miles de policías equipados con abundante material antidisturbios, los congregados escucharon las proclamas de varios de los opositores rusos más destacados. Entre ellos el derrotado candidato a la presidencia, Mijaíl Prójorov, que también acusó a Putin de realizar un fraude masivo y anunció la pronta creación de un nuevo partido político, liderado por él mismo.

Los líderes opositores centraron sus intervenciones en el actual Primer Ministro, así Udaltsov, líder del Frente de Izquierdas, aseveró: "Yo no sé vosotros pero no me voy de aquí hasta que no se vaya Putin, debe sentarse en el banquillo". Iliá Yashin, miembro del movimiento “Solidaridad” clamó : "No somos esclavos, somos gente libre, somos gente pacífica, por eso no entiendo por qué hay tanta policía".

Tras el mitin hubo algunos momentos de tensión entre la policía y los congregados que se negaron a abandonar la plaza. Durante unos 30 minutos de “tira y afloja" entre manifestantes y fuerzas del orden, hubo un centenar de detenidos, entre ellos, el bloguero opositor Alexéi Navalni.

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