Cooperación en la lucha contra el narcotráfico

Foto de Reuters

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Concluye el viaje del director del “Servicio Federal de Control de Narcóticos” (SFCN), Víctor Ivanov, por los países sudamericanos.

Los objetivos del funcionario estaban enfocados en Sudamérica, con la cual Rusia ha tenido un desarrollo activo en el área de relaciones económicas y políticas, y también en México, donde el director de la Organización Estatal del Control de Drogas propuso su propio plan de lucha contra el narcotráfico en América del  y Centroamérica. V. Ivanov declaró que América Latina y Rusia deben erigirse en los líderes de la lucha contra los focos mundiales de producción de estupefacientes. La esencia de las propuestas del director ruso consiste en establecer una cooperación en el área política y el intercambio de información y pruebas, asumiendo el control sobre la materia prima necesaria para la elaboración de drogas duras.

Ivanov se pronunció en contra de las posturas extremas, que suelen ser las más habituales, es decir, bien el uso de medidas de fuerza o la completa legalización del consumo. “Es necesario liquidar las siembras, sin utilizar métodos violentos, lo cual es posible a través de la organización y las mejoras de gestión socio-económica, de la creación de infraestructura que asegure el acceso de la mayoría de la población a una calidad de vida acorde a las circunstancias actuales”, declaró Ivanov en su discurso en México. El funcionario ruso subrayó que Rusia realizará una propuesta de cooperación para combatir el narcotráfico a un amplio grupo de países en la cumbre el G-20 en México, que tendrá lugar en junio de este año,.

Ivanov ofreció a las autoridades de México, Nicaragua, Salvador, Cuba y Panamá crear centros especializados para la formación de policías en Centroamérica, en base a los programas rusos para los miembros de operaciones especiales. La iniciativa fue recibida positivamente por las autoridades de las respectivas organizaciones de cada país.

El ministro de Asuntos Exteriores salvadoreño, Hugo Martínez, declaró que el trabajo  conjunto con Rusia será de utilidad para toda América Central, y que los cursos para los policías salvadoreños comenzarán en junio de este año.

Estadística

Según los datos del SFCN, la producción de cocaína en Latinoamérica ronda las 950 toneladas anuales.

 Ivanov explicó que la intención de Rusia de cooperar con los países latinoamericanos en la lucha contra el narcotráfico está condicionada por el rápido aumento de flujo de cocaína que entra a Rusia procedente de estos países y por la necesidad de prevenir el consumo de drogas. Según el propio Víctor Ivanov, “en los últimos cinco años, 400 toneladas de cocaína han cruzado el Atlántico hacia Europa, y parte de esa cantidad llega eventualmente a Rusia”.

Sin embargo, en la entrevista a la Agencia de Información Telegráfica de Rusia (AITR), el director de SFCN declaró que el problema de la cocaína no es el más significativo para Rusia, ya que la mayor parte del consumo se da en EE UU y Europa, donde se supone que 5 millones de personas gastan 35.000 millones de dólares en cocaína.

La situación en Afganistán

Otro importante centro de exportación de sustancias ilegales situado cerca de Rusia es Afganistán. Hoy en día, según distintas fuentes, en este país se produce el 90% de los opiáceos del mundo. Según los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) acerca de drogas y delincuencia, la producción de opiáceos en 2011 en Afganistán superó a la de 2010 en un 60%.

Dada la geografía de la región, Rusia es el país más afectado por la exportación de la droga afgana. El flujo de heroína a través de Asia Central es continuo. El presidente del SFCN reconoce la seriedad del problema y asegura que Rusia entró a formar parte de los principales consumidores de esta droga dura.

La situación en Afganistán es un objeto de arduas discusiones a nivel global. Rusia insiste en la necesidad de llevar a cabo una completa eliminación de las plantaciones de amapola y de los laboratorios donde se producen narcóticos. Aunque EE UU se ha concentrado más en cerrar las fronteras con los países vecinos para impedir la salida de droga, en vez de en la aplicación de medidas más severas.

Entre las recientes iniciativas de los EE UU se encuentra la propuesta realizada en febrero de 2012, durante la Conferencia del Pacto de París. Se trata de un documento fundamental donde se enumeran los principios de colaboración internacional en cuanto a la lucha contra el tráfico de estupefacientes afganos. Se propone crear una red de centros antidrogas en los países de Oriente Medio bajo control estadounidense. Rusia argumenta que esto puede convertirse en una medida para la expansión de la influencia de EE UU en la región, que desde hace tiempo se considera “zona de influencia rusa” extraoficialmente, por lo que bloqueó la iniciativa norteamericana.

Aún así, es muy probable que EE UU insista en su propuesta, justificando que pretende ayudar a los países colindantes a Afganistán en la lucha contra el narcotráfico. Según los delegados rusos, lo más probable es que las plantaciones de droga no se eliminen por completo, ya que los norteamericanos harán todo lo posible por evitar conflictos con la población local. Esta situación provocará una prolongada presencia estadounidense en la zona y no significará la solución definitiva al problema.

Si en estas condiciones Rusia reactiva la colaboración antidrogas con Latinoamérica, EE UU puede interpretarlo como un aumento de la presencia estratégica en la región, tradicionalmente considerada por los norteamericanos como su “patio trasero”. Una intensificación de las relaciones entre los países centroamericanos y Moscú tiene bastantes probabilidades de hacer que los Estados Unidos sean más propensos al diálogo en relación al narcotráfico afgano.

Actualmente

Rusia ha establecido acuerdos contra el narcotráfico con seis países latinoamericanos: Bolivia, Colombia, Cuba, Nicaragua, Panamá y Salvador.

Sin duda esto resulta conveniente para los rusos, opina Ana Protsenko, doctora investigadora del Instituto de América Latina perteneciente a la Academia de Ciencias de Rusia. En cuanto a la conveniencia de una ayuda directa por parte de Rusia a los países de Centroamérica contra el tráfico de drogas, estos mismos países recibirán dividendos complementarios por permitir que Rusia se acerque mediante nuevos acuerdos en el ámbito comercial. En opinión de A. Protsenko, para volver realmente efectiva la cooperación antidroga ruso-latinoamericana, Rusia no debe limitarse a trabajar en conjunto sólo con los países de la zona centro, tratándose del canal de tránsito entre los productores (América del Sur) y el principal consumidor (Norteamérica). Es más importante evitar la aparición de nuevas redes de transporte de droga y actuar en contra de la producción de estupefacientes en los países de Suramérica.

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