Las miradas puestas en Rusia

Foto del Servicio de Prensa

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Con la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de inyectar liquidez casi ilimitada a los mercados, los inversores han vuelto a mostrar su interés por los mercados emergentes. Mientras tanto, Rusia sigue creciendo, con un rápido aumento del consumo que recoge los frutos de diez años de crecimiento constante de los ingresos de la clase media rusa.

Los mercados de valores han abierto 2012 con una nota muy positiva. De improviso, se ha vuelto a  despertar el interés por los bonos, preferentemente en los mercados considerados de más riesgo, y, en especial, los emergentes. Así pues, nuestros mercados ha retomado su fuerza y, afortunadamente, nos encontramos en condiciones de producir un mejor rendimiento para nuestros fondos.

Pero ¿qué ha sucedido en realidad? Mario Draghi, el nuevo presidente del Banco Central Europeo, conocido ahora como “Súper Mario”, no ha tardado mucho en dar el sí a la operación LTRO, un proyecto de financiación a largo plazo. El plan LTRO permite que los bancos europeos utilicen obligaciones, o incluso préstamos, como garantía frente al BCE, obteniendo a cambio financiación a  tres años, con un tipo de interés del 1%.

 

La decisión del BCE ha devuelto la confianza a los mercados financieros europeos, despertando de nuevo, en el mes de enero de 2012, el interés por las inversiones, incluidos en los mercados emergentes como Rusia.

De este modo, la refinanciación necesaria para el futuro más inmediato está bajo control. Los bancos tendrán que refinanciar obligaciones por un importe de aproximadamente 230.000 millones de euros solamente en el primer trimestre del 2012. La primera fase de la operación LTRO ascendía a 489.000 millones y la segunda, en febrero, es aún más consistente: se habla de un billón de euros.

Y ¿qué harán los bancos con este dinero? En teoría, comprarán Bonos del Estado de una serie de países que actualmente presentan tasas de interés elevadas, sobre todo en el sur de Europa y preferentemente en Italia. En las últimas semanas hemos asistido al desplome de las tasas en las obligaciones italianas a doce meses, del 6% al 2%. De este modo, con tipos de interés mucho más bajos, también para otros países de Europa será más sencillo gestionar la deuda.

En otras palabras, una “simple” intervención por parte del BCE ha logrado garantizar que los bancos logren las refinanciaciones necesarias, que se reduzca el precio del dinero para diversos estados miembros de la UE, y que se refuercen los mercados de valores a nivel global. No nos sorprende que ahora Mario Draghi se haya vuelto Súper Mario.

Por otro lado, los consumidores rusos siguen gastando más que nunca. Tras el fuerte incremento del número de automóviles en el país, Rusia acusa ahora el número más alto de adquisiciones de vehículos en Europa (34,5 millones de coches) y ha superado a Gran Bretaña (30,8 millones). Alemania e Italia ocupan todavía los primeros puestos, con 41,2 y 35,7 millones de automóviles en las calles. En general, en Rusia la tasa de vehículos por mil habitantes es aproximadamente la mitad con respecto al nivel de Europa occidental. Por lo tanto, todavía queda espacio para una mejora.

Pero pronto se superará la brecha. Los efectos del aumento del poder adquisitivo de la clase media rusa en los últimos diez años se reflejan claramente en los datos de Avtostat, la agencia automovilística rusa. Hace diez años, el ciudadano ruso medio debía ahorrar durante 3,2 años para poder comprarse un coche ruso, y 14,6 años para adquirir un modelo extranjero. Hoy sólo debe ahorrar durante 1,1 año para un coche ruso, y 3,4 para uno extranjero. Si a todo esto le añadimos la mayor facilidad para acceder al crédito, el escenario parece aún más positivo.

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