El beso de Putin: despertarse en una pesadilla

Foto: Kinopoisk.ru

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“Putin's Kiss” narra la verdadera historia de una joven adolescente, activista pro-Kremlin, que poco a poco se ve envuelta en una pesadilla. En la película, el director danés Lise Birk Pederson sigue a Masha Drokova durante un período de cuatro años. La enemistad final de la protagonista con el movimiento Nashi impulsa la película hacia adelante, mientras ella se hace amiga del periodista de la oposición, Oleg Kashin, que se convirtió en una figura internacional después de la casi mortal paliza que recibió en 2010.

Premiada en el festival de Sundance, la película de actualidad se estrenó en New Cork a mediados de febrero. La obra de Pederson tiene fallos, pero no podría ser de más actualidad debido a la lucha abierta por el futuro de Rusia.

Drokova, una sana adolescente de  Tambov, ciudad en la parte central de Rusia, se siente atraída por la única “subcultura” activa, como ella lo llama, que es la rama local de la organización Nashi (“Nuestros”) creada por el estado. Poco después de que se mude a Moscú,  misteriosamente le dan uno de los cargos más altos en la organización. También es portavoz del movimiento y colabora estrechamente con el exlíder del grupo, Vasili Yakemenko, y con el viceprimer ministro, Vladislav Surkov, conocido como el principal ideólogo del gobierno actual.

De manera puntual, se reúne con  el mismo Vladímir Putin. Tiene un apartamento, un coche y presenta su propio programa en la televisión por cable. En uno de los eventos de Nashi llega a  besar a Putin, dando a la película su pegadizo título.

Por desgracia, las conversaciones de Drokova con amigos y familiares parecen montadas y poco naturales. El montaje de Pederson es directo pero desconcertante, pasando de adolescentes alegres que asisten a los campamentos de verano de Nashi en el lago Selinger a las imágenes de las cámaras de seguridad del asalto brutal de Oleg Kashin. Lo cierto es que no es muy sofisticado.

Aun así, “Putin's Kiss” tiene gancho y momentos de fuerza; los retratos breves de los adolescentes rusos son encantadores. Pederson captura la agitación y la ilusión de los niños de las regiones traídos a Moscú en cientos de autobuses para ocupar las plazas de la capital en las manifestaciones de apoyo a Putin y al partido Rusia Unida. Los estudiantes se divierten, aunque muchas veces sin propósito alguno, quemando libros y abucheando a los líderes de la oposición, o como ellos los llaman, “la vergüenza de la nación”.

Dos jóvenes matones (supuestamente miembros de Nashi), defecan el coche de Iliá Yashin,  del movimiento democrático Solidaridad. Algunos consoladores manejados por control remoto flotan en el aire mientras Garri Kasparov da un discurso. El director deja que sean los espectadores quienes decidan si los provocadores son de Nashi o no.

En los últimos años Oleg Kaskin se ha convertido en una importante voz de la oposición. La amistad que trabó con Masha hizo que en la joven surgiera una creciente desilusión con las acciones del grupo.

En 2010 Kashin sufrió una brutal agresión con barras de hierro y fue dado por muerto. Sus heridas eran tan graves que los médicos tuvieron que inducirle un coma. Al recuperarse, Kashin acusó al líder de Nashi, Vasili Yakemenko, de haber ordenado el asalto, por lo que Yakemenko lo acusó de difamación. Más de un año después todavía no han detenido a nadie.

En su blog en Seance.ru, Kashin compara “Putin's Kiss” con el aclamado documental “Jodorkovski” del director alemán Cyrill Tuschi, que fue muy elogiado en la Berlinale del año pasado y tuvo una distribución limitada en Estados Unidos y Rusia.

“Putin's Kiss” y “Jodorkovski” tienen mucho en común, además de poner el dedo en la llaga de la política.

Las dos películas son un poco ingenuas y miran la realidad en blanco y negro. No obstante, a diferencia de Cyrill Tuschi, Lise Birk Pedersen ha logrado mostrar cómo son las dos partes opuestas, teniendo en cuenta que es un poco más difícil localizar y hacer que colabore que el antagonista de Mijaíl Jodorkovski. Esta última película tuvo dificultades de distribución en Rusia después de que algunos cines decidieran repentinamente que no iban a mostrarla. Se desconoce la futura distribución de “Putin's Kiss”, pero la popularidad de la que ha gozado la película “Khodorkovsky” puede ser positiva para sus posibilidades.

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