Votar en cualquier parte

Foto de Itar Tass

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Si los electores no van a votar al colegio electoral, el colegio irá a su casa. En todas las elecciones la Comisión Central Electoral tiene que garantizar la posibilidad de votar hasta en los lugares más diversos: desde torres de sondeo en el océano, hasta pequeños pueblos siberianos donde no llega ni un solo camino.

Uno de las principales disputas entre las actuales autoridades y la oposición es la discusión acerca de los votos anticipados. Los que se realizan en lugares remotos o de difícil acceso. Los que están en contra del régimen afirman que mediante este procedimiento se llevan a cabo fraudes masivos y se añaden al recuento final numerosas papeletas falsificadas. Es fácil entender la lógica de los que protestan: normalmente estos votos se recogen en regiones que dependen directamente de las subvenciones del gobierno central, por ejemplo, en el Extremo Norte o en el Lejano Oriente. Por lo tanto, afirman los opositores, las autoridades regionales lo tienen todo a favor para influir en los resultados. La portavoz de la Comisión Central Electoral, Anna Fomenkova, se muestra escéptica respecto a este punto de vista. “Si algún movimiento o partido político estuviera dispuesto a conseguir una ventaja de esta manera, le aguardaría una gran desilusión. Y es que la cantidad de los que votan anticipadamente en todo el territorio ruso es extremadamente reducida: alrededor del uno por ciento del total de la población”.

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De esta manera, tras el primer contacto con los hechos, la coherente teoría acerca del carácter sospechoso de las elecciones anticipadas se hace añicos. Aunque es mucho más interesante conocer cómo se lleva a cabo este procedimiento, que en muchos aspectos no es nada fácil.  Los transportes que se utilizan son de todo tipo: lanchas, helicópteros, todoterrenos, motos de nieve y atelajes de renos. En la república de Komi, durante las pasadas elecciones parlamentaria, 15.500 personas votaron anticipadamente. La presidenta de la Comisión Electoral de la república, Elena Shabárshina, comenta: “En la mayoría de los casos, íbamos a visitar a las personas que trabajaban con los renos, pero también hemos ido a donde gente que simplemente vive en sitios alejados y donde resulta complicado llegar con transporte convencional. Normalmente se trata de jubilados que no han querido irse a la ciudad con sus hijos. Hemos calculado que durante las pasadas elecciones hicimos unos 200 viajes en diferentes direcciones”. Cada grupo lleva una urna especial para las papeletas electorales. Está sellada, por supuesto. Sólo se abre cuando empieza el recuento de votos en toda la República.

Elena Shabárshina también habla de la perspectiva ciudadana en cuanto a las elecciones. “Por ejemplo, hay poblados de extracción de minerales donde trabajan unas doscientas o trescientas personas, por turnos. Simplemente no les da tiempo a presentarse a votar. Muchos habitantes de este tipo de poblados nos enviaron solicitudes de votación anticipada. Evidentemente, todas estas solicitudes han sido satisfechas”. A la pregunta “¿para qué?”,  Denís Shchiógolev, uno de los robustos trabajadores, responde algo sorprendido: “¿Cómo que para qué? ¿Quién va a decidir quién y cómo gobernará en mi país si no lo hago yo mismo?”. Es una opinión bastante difundida. A veces también se dan situaciones cómicas. Muchos trabajadores no pudieron votar a pesar de que la Comisión Electoral estuviera allí porque se habían dejado sus documentos de identidad en la oficina de la empresa, en la ciudad, y ni siquiera se les ocurrió que sería imprescindible presentarlo.

Los especialistas coinciden en que el principal problema para llevar a cabo la votación anticipada en las próximas elecciones ha sido la ausencia de caminos transitables. Los miembros de la Comisión llegaban a la mayoría de los poblados remotos a través de los llamados “caminos de invierno”, formados por nieve apelmazada, donde sólo es posible viajar si la temperatura es bajo cero. Pero a finales de noviembre, estos caminos no eran transitables todavía, y ocurría lo mismo con los pasos de hielo en los ríos. El jefe de la Comisión Electoral del distrito de Izhemski, Mijaíl Sémiashkin, recuerda: “La presidenta de una de nuestras Comisiones tenía que cruzar varias veces al día el río donde se acababa de formar el paso de hielo. Pasados tan sólo unos días, el hielo se rompió y algunas personas resultaron heridas. Debido a las condiciones climáticas de nuestra república la votación anticipada implica que haya amenazas para la vida y la salud”.

En la región de Sajalín, la isla situada en el Extremo Oriente, no lejos de Japón, se da una situación parecida. En el norte de la isla hay muchos lugares alejados y de difícil acceso, donde viven los trabajadores de empresas petroleras o de la construcción. Trabajan por turnos y proceden de todo el territorio del país. Las votaciones anticipadas se organizan desde el cabo de Isabel, la parte más al norte, hasta el cabo Pogibi, donde la distancia hasta el continente es de unos siete kilómetros. La única manera de llegar hasta allí es en helicóptero.

Muchas veces la votación anticipada se realiza una o incluso dos semanas antes a las elecciones oficiales, según la ley el plazo máximo de antelación es de quince días. Por ejemplo, en la región de Irkutsk, los primeros en votar (el 19 de noviembre) fueron los electores residentes en el poblado de Bolshiye Kotí, situado en el distrito de Irkutsk, a orillas del lago Baikal. El poblado está separado del resto del mundo por cerros escabrosos y sólo se puede llegar en helicóptero o en barco.

“Si observamos el mapa, veremos que Bolshiye Kotí está cerca de Irkutsk, pero debido a sus particularidades naturales, la comunicación por tierra resulta extremadamente difícil. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta esto, las personas se ven muy condicionadas por los caprichos de la naturaleza, por eso los miembros de las Comisiones Electorales tenemos a veces que recurrir al ingenio para organizar las cosas. En las pasadas elecciones teníamos previsto ir a Bolshiye Kotí en helicóptero. Cuando llegamos al aeropuerto de Irkutsk el tiempo empeoró repentinamente y se nos prohibió volar, pero no nos echamos atrás: dimos la vuelta y en una hora llegamos a Listvianka, un pueblo a orillas del lago Baikal. Allí cogimos un barco y viajamos hacia los electores de Bolshiye Kotí”, comenta sobre sus experiencias el presidente de la Comisión del Distrito, Iván Sádchikov.

Además, los presidentes de las Comisiones se ven obligados a tener en cuenta una serie de factores que aparentemente tienen poco que ver con las elecciones. Por ejemplo, el itinerario de la migración de los renos, según el cual se hace el mapa organizativo de los colegios electorales en el Extremo Norte. Muchas etnias minoritarias de Rusia siguen viviendo del oficio de sus antepasados, la ganadería y la caza, y su vida depende de ello. Por otra parte, en las regiones ricas en minerales suelen tener en la pared un mapa de los yacimientos. Es necesario estar al tanto de en qué dirección y a qué velocidad se construye un oleoducto para organizar un colegio electoral exactamente en el lugar donde estará por esas fechas trabajando un grupo de personas.

Cazadores, geólogos, trabajadores del sector del petróleo y de las torres de sondeo… El número de estas personas no es muy grande en comparación con la población total de este enorme país, pero son ellas las que garantizan al estado un trabajo ininterrumpido, poniendo incluso sus vidas en peligro. En definitiva, son una parte importante de la economía rusa. ¿Podría ser esta una explicación de la gran atención que les prestan las autoridades?

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