La gran Maslenitsa en la Plaza Roja

Foto de Ricardo Marquina Montañana

Foto de Ricardo Marquina Montañana

El Festival de la Gran Maslenitsa se celebra en Rusia desde el 2001, y cada año que pasa aumenta su tamaño. «Hay que respetar las tradiciones propias, conocerlas y guardarlas. Es un gran motivo para reunirse con la familia, con los parientes y la gente cercana», asegura Irina Rudenko, vicepresidenta de la Comisión de Turismo y Hostelería de Moscú. Este año se han organizado cerca de 400 actos en la capital relacionados con la Maslenitsa. Los principales eventos en la calle han tenido lugar en el parque Gorki, además de la tradicional pista de patinaje en la Plaza Roja, abierta a principios de diciembre enfrente de los almacenes GUM.

«La idea de este año ha sido acoger la fiesta a lo largo de todo el país», declara Irina Rudenko, «esto significa mostrar como Maslenitsa se convirtió en una ola por las regiones de Rusia que llegó hasta Moscú». Con este objetivo, los organizadores del Festival, la Comisión de Turismo y Hostelería de Moscú y el Ayuntamiento de la capital, idearon hacer conexiones de radio con otras ciudades, y también organizaron una teleconferencia con Londres, donde también se despidió al invierno ruso. Además, los organizadores invitaron al escenario de Moscú a grupos de folclore procedentes de otras regiones rusas.

El escenario estaba directamente sobre el hielo, y alrededor había objetos de arte, una balalaika de 4 metros y una cuchara, pintada según los modelos tradicionales rusos, blinis y una hilera de tiendas de feria.

De paseo

Al principio bailan con nosotros, y después van allí en dirección a la pista de patinaje, asiente Yuri del grupo de actores cosacos rusos llamado "Camina el alma." Aunque toque el acordeón, Yuri saca de la multitud a un espectador que estaba despistado y lo arrastra hacia el corro.

Hay poca gente patinando. El precio de cada billete de entrada es de 1000 rublos (unos 25 euros) y 200 (5 euros) para los niños, las familias con dos niños ya tienen en qué pensar. Aunque los rusos no suelen andar contando el dinero en las celebraciones.

En uno de los puestos resplandece el caviar negro, una lata de 500 gramos cuesta 850 euros.

-¿Alguien compra?- me intereso.


-¡No te lo creerás! En los dos meses que llevamos trabajando aquí, sólo ha comprado un hombre. Creo que era finés, ríe Evgueni, el vendedor.

Cerca venden empanadillas, pollos asados y pan de jengibre de Tula, y cómo no, se ofrecen blinis, el símbolo de la Maslenitsa. Estos últimos se pueden acompañar de smetana, confitura o salmón. ¿Vodka? No. «Aquí no se sirve alcohol», explica el vendedor de empanadillas mientras se sirve té del samovar.

Pasatiempos interactivos

Ha llegado un decreto del Kremlin que dice que hay que besar cinco veces, canta una mujer en un vestido tradicional ruso, y después se acerca hasta un hombre desconocido y lo besa cinco veces. Los animadores tratan de que se involucre el máximo número de personas a las actividades. Hay gran cantidad de danzas y canciones populares.

Tras dejar en el suelo las bolsas de la compra de los almacenes GUM, un hombre fornido con una bufanda color burdeos canta con los miembros de un grupo de música popular rusa. Una chica con mantón, claramente extranjera, baila al son de la música del acordeón. Es francesa.

-Mais vous dansez bien !


-On est là pour ça ! - se le acercan dos amigas, también francófonas. – On a eu un stage de danse là et c’est notre dernière journée à Moscou. On a notre avion dans 3 heures.

En este momento suben al escenario unos los malabaristas con puds (una antigua medida de peso rusa. Un pud equivale a 16 kg). Uno de los malabaristas es una chica muy delicada. No hay ninguna feria antigua rusa sin este pasatiempo.

¡Adiós invierno!

Para la despedida del invierno de 2012, en la Plaza Roja se ha preparado la figura de Maslenitsa, la tradición proviene es antigua. Todavía hoy, nadie se mueve hasta que todo no esté completamente preparado, y más con el precioso diseño que tiene la figura de Maslenitsa este año. La creadora del muñeco ha sido Anna Nezhnaya, famosa escenógrafa y pintora.


Vestido con mantones típicos, la figura de Maslenitsa de este año se ha convertido en un objeto de arte original, que combina las antiguas tradiciones con el diseño contemporáneo.

A la hora fijada se enciende una hoguera simbólica. La gente está feliz, dicen "Adiós, invierno!" No importa que siga nevando y que el frío mordisquee todavía las mejillas. Se comen blinis, se cantan canciones. Al día siguiente empieza la Cuaresma, el periodo del año más austero en la tradición ortodoxa. Y después, la Pascua.

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