Tres "sabios" y un advenedizo son los rivales de Putin para presidir Rusia

Mijaíl Prójorov, el tercer hombre más rico del país a sus 46 años, es la única cara nueva en la baraja de candidatos presidenciales, ya que el resto repite.

De hecho, a sus tres oponentes, sin contar al primer ministro Putin, los ha calificado de manera irónica como los 'sabios' de la Duma por los años que llevan en la Cámara baja del Parlamento.

Uno de ellos, Vladímir Yirinovski, compitió en 1991 con el que se convertiría en el primer presidente de la Rusia postsoviética, Boris Yeltsin, por dirigir una Federación Rusa integrada aún en la URSS.

Al igual que casi todos sus 'compañeros de fatigas' en la tarea de disputarle la jefatura de Estado a Putin, con la frágil salvedad del líder de los comunistas, Guennadi Ziugánov, no es un candidato creíble.

Porque nadie duda de la victoria de Putin, con el único debate tibio de si ganará en primera o segunda vuelta, muchos ven a Prójorov como un títere del Kremlin.

Se postula a sí mismo como el candidato de la "derecha liberal" y los empresarios, aunque paradójicamente es rechazado por la mayoría de ellos.

Además, a ojos de muchos rusos representa a los nuevos ricos, denostados por amasar su fortuna durante los noventa a base de privatizar de forma fraudulenta las propiedades públicas heredadas de la Unión Soviética.

En una historia contemporánea llena de partidos y candidatos artificiales, creados por el poder para ofrecer una imagen de auténtica democracia y quitarle votos a la única oposición, el Partido Comunista, uno de los "hombres paja" de los pasados comicios de 2008 fue Serguéi Mirónov.

El candidato del partido Rusia Justa, que se ha descubierto a sí mismo como socialdemócrata tras diez años como fiel legionario de Putin, se distancia hoy del hombre que en 2001 le propuso para presidir el Senado ruso.

Tras el divorcio con Rusia Unida en 2011, desposeído de su cargo de senador a instancias de la formación liderada por el primer ministro ruso, se postula ahora como auténtica oposición, mimado incluso por Ziugánov, único candidato que estuvo a punto de probar la miel del poder.

Aunque mucha agua ha corrido desde entonces, el secretario general de los comunistas rusos presume de ser el único en haber rozado la victoria en unas presidenciales.

En 1996 incluso se habría impuesto a Yeltsin, que según algunos analistas habría amañado los resultados.

Su mayor éxito político coincidió con tiempos de penurias para la mayoría de los rusos y con el recuerdo aún vivo de la Unión Soviética, mientras el país era desgarrado por el crimen organizado, la guerra de Chechenia y la pobreza, obligado a pedir préstamos a las potencias más ricas.

En 1996 Ziugánov obtuvo el 40 % de los votos en segunda vuelta de las presidenciales, para luego ir descendiendo en todos los comicios posteriores hasta el 17 % logrado en 2008.

Como entonces y siempre, esgrime la igualdad social como su bandera y tiene entre los nostálgicos y los jubilados a sus bases: a ellos promete la recuperación de la grandeza de antaño, la nacionalización de los recursos naturales y las industrias estratégicas, la subida de las pensiones, la vivienda digna.

El patriotismo y el discurso nacionalista salta aquí y allá en los programas de casi todos los candidatos, pero quien más provecho ha sacado de ese sentimiento es Yirinovski, líder del ultranacionalista Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR).

En su discurso habla de "Rusia para los rusos" en alusión no sólo a la inmigración extranjera, sino también a las cientos de etnias que históricamente habitan la Federación Rusa, y que según Yirinovski deberían permanecer en su hábitat natal y no emigrar a las tierras propiamente rusas.

Pero es sobre todo conocido por sus extravagancias y sus salidas de tono: es el hombre que en su primer spot electoral apareció montado en un carro tirado por un burro y azotando con saña al animal.

El candidato que logró 7 millones de votos en 2008 salió así al paso de las críticas: "El burro vive en mi dacha y vive mejor que vosotros. Es un inútil, lleva cinco años sin hacer nada, sin llevar ni un kilo".EFE

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.