La moda tras el telón de acero

El 22 de febrero se inauguró en el museo de Tsarítsino de Moscú la exposición “La moda tras el telón de acero. El vestuario de las estrellas soviéticas”. En la muestra se presentan vestidos, trajes, zapatos y accesorios de los años 1917 – 1991, así como ejemplos de perfumería, fotografía e ilustraciones procedentes de las revistas de moda de aquella época.

Fotografías de Elena Pochétova

Los organizadores emplearon alrededor de tres años en crear esta exposición. Hubo que recopilar los objetos uno a uno, buscando el artículo vintage con valor, desde el punto de vista histórico, en los armarios de las estrellas de la época soviética. La mayoría de la exposición está formada por la colección personal del conocido diseñador e historiador de la moda ruso Alexánder Vasíliev. De momento, no existe un museo donde puedan conservarse todos estos objetos.

“Es la primera exposición en la historia del país que representa tan ampliamente la historia de la moda”, señaló orgulloso Alexánder Vasíliev en la ceremonia de inauguración. Sin embargo, la exposición no sólo muestra la moda, sino que también demuestra que en los tiempos soviéticos el país estaba separado del resto del mundo por un telón de acero y que en las estanterías de las tiendas en vez de ropa había polvo. Las verdaderas amantes de la moda se tenían que buscar la vida para vestirse de manera elegante.

“La moda soviética venía dictada por las actrices de teatro y cine, las bailarinas y las esposas de los funcionarios del estado”, cuenta Vasíliev. Eran ellas las que podían viajar al extranjero, comprar allí revistas de moda y telas, y encargar trajes exquisitos provocando la envidia  de sus compatriotas menos afortunadas. Estas últimas, privadas de tal posibilidad, se veían obligadas a rehacer la poco atractiva producción de la industria manufacturera soviética o bien crear su propia ropa a partir de cualquier cosa. Por ejemplo, entre los objetos expuestos, hay un vestido de charlestón elaborado a partir de una sotana, y una falda de tenis hábilmente convertida en un vestido.

Fotografías de Elena Pochétova

En la exposición hay ropa procedente del vestuario personal de las bailarinas Galina Ulánova y Olga Lepeshínskaya, de las actrices Liudmila Tselikóvskaya, Natalia Fatéieva, Clara Luchkó, Liudmila Gúrchenko y de otras muchas estrellas soviéticas.

Los maniquíes y las vitrinas con los accesorios están dispuestos cronológicamente. Desde los alegres vestidos de lentejuelas y los pequeños sombreros de los años 20, pasamos a los lujosos trajes de tul y terciopelo de postguerra, que fueron traídos como trofeos. Más adelante, en los años 1950 aparecieron las faldas con cancán y los trajes de estilo New Look. En la sala dedicada a los años 60 llama la atención un abrigo de brocado guarnecido con pieles. Este abrigo escandalosamente lujoso para la época soviética pertenecía a la bailarina Olga Lepeshínskaia. Otro traje original es el Arco Iris, compuesto de un mono y una túnica, proveniente del vestuario de la bailarina Maya Plisétskaya. Este traje se lo regaló Pierre Cardin en 1973, momento en el que Plisétskaya era la imagen de la propia marca. En la exposición hay incluso modelos muy vanguardistas: una capa y un tocado de plumas, clutches bordados y vestidos con complicadas estructuras geométricas.

La exposición permanecerá abierta en Moscú hasta el 12 de junio. Más tarde, los trajes viajarán a San Petersburgo y posteriormente a Estonia. Según la comisaria de la exposición, Irina Korótkij, se están llevando a cabo negociaciones para llevarla a Italia. Tampoco se excluye la posibilidad de que visite Francia.

Dirección: Finca museo de Tsarítsino, C/Dólskaya 1, Moscú.

Más información en la página web: www.tstaritsyno.net

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