El gran avance ruso en la Antártida

El lago Vostok en el Polo Sur. Foto de RIA Novosti

El lago Vostok en el Polo Sur. Foto de RIA Novosti

En febrero de este año ha tenido lugar el que quizá sea el acontecimiento más esperado en el mundo de la ciencia: investigadores rusos han alcanzado la superficie del lago Vostok, situado bajo los glaciares de la Antártida. Las primeras muestras de agua no llegarán a San Petersburgo hasta mayo.

Los miembros de la ciencia rusa comparan este acontecimiento con la salida al espacio exterior o el aterrizaje del hombre en la Luna.  Serguéi Yakutseni, presidente del consejo social de la Agencia Federal de Uso de las Reservas Subterráneas y director general de la empresa pública Geolexpertiza, señala: “Tras más de 400.000 años, bajo los hielos de la Antártida encontramos un lago inaccesible para el mundo exterior, cuya superficie se puede comparar a la de un pequeño país. Allí, durante cientos de miles de años, en condiciones de oscuridad total, la vida se ha ido desarrollando según guiones completamente distintos a los de la superficie de la Tierra. Este lago podría ser el Avatar del mundo científico”.

Recordemos que el lago Vostok está oculto bajo el hielo antártico, a cuatro kilómetros de profundidad, y constituye el mayor elemento de este tipo en el mundo. Tiene 250 km de largo y 50 km de ancho y se considera que es el tercero más profundo del mundo. Teniendo en cuenta el hecho de que el lago ha estado aislado durante millones de años de la atmósfera terrestre e incluso de la biosfera, los científicos no se atreven a predecir ni el tamaño ni la estructura de los organismos que puedan habitarlo. Serguéi Yakutseni no excluye la probabilidad de que en el lago se puedan encontrar synbranchiformes o incluso seres ancestrales parecidos a los dinosaurios prehistóricos. Aunque, incluso si sólo llegan a demostrar la existencia de microorganismos, se tratará de un avance científico importantísimo. Los datos obtenidos sobre el ecosistema permitirán estudiar los cambios ocurridos en el clima del planeta durante los últimos millones de años.

 

Un experimento de 20 años de duración

“Es un gran avance: hemos hecho el pozo más profundo del mundo. Y además, en unas condiciones en las que el metal simplemente se deshace en las manos, ya que a temperaturas extremadamente bajas se vuelve muy frágil”, señala Serguéi Yakutseni.

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Sin embargo, hace tan sólo unos años la suerte del experimento era incierta. A pesar de que los investigadores rusos realizasen durante más de veinte años trabajos de sondeo en el sexto continente, en 1998, una resolución del Comité Internacional de Investigación Científica en la Antártida, paralizó el proyecto debido a los debates surgidos acerca de la seguridad medioambiental en relación a la tecnología utilizada por el conjunto de investigadores y franceses.

Durante unos largos ocho años, los científicos rusos estuvieron creando y defendiendo su nueva tecnología ante la comunidad científica. Mientras tanto, se pararon los trabajos de sondeo. Sólo a finales de 2006, el perforador de la estación polar Vostok se puso de nuevo en funcionamiento.

Una larga trayectoria de investigación

Los investigadores rusos llevan a cabo trabajos de sondeo sobre el lago Vostok desde los años 70. Antes de 1990 se hicieron cuatro pozos. Sin embargo, como no se alcanzó el objetivo, que era una de profundidad de 3.800 metros, hubo que hacer un cuarto pozo, que ha sido el que el finalmente les ha conducido al éxito

Un confort mínimo y mucho trabajo

Los investigadores polares rusos que participaron en la expedición para el sondeo del lago Vostok han contado al corresponsal de RBTH cómo y en qué condiciones se llevaron a cabo los trabajos. El área de trabajo estaba dividida en una zona de sondeo y otra de vivienda, situadas a una distancia de cien metros entre sí. La zona de sondeo es una nave aparte de 70 metros cuadrados de superficie y provista de una central eléctrica diesel. Allí se puede encontrar un cabestrante, una torre de sondeo, un taller con máquinas, un almacén térmico, un almacén de instrumentos y un laboratorio. Es aquí donde tiene lugar el principal proceso, que dura las 24 horas del día: los investigadores trabajan en tres turnos de 8 horas de duración cada uno.

El geólogo Serguéi Yakutseni describe las condiciones de vida del equipo: “Un mínimo de objetos personales y de confort, un equipo muy reducido y muchísimo trabajo”. Sin embargo, los propios investigadores recuerdan la estación con cariño. Víctor Boiarski, director del Museo del Árctico y de la Antártida de San Petersburgo, que trabajó en la estación hace 25 años, recuerda: “En mi época no vivíamos muy cómodos en la estación, aunque más tarde se renovó y las condiciones de vida de los investigadores polares mejoraron bastante. Nosotros vivíamos en casas prefabricadas de aluminio, calientes, con calefacción de caldera. Teníamos una central eléctrica diesel y una sauna. Es una estación muy buena y compacta”.

Dentro de la vivienda de los investigadores polares hay una biblioteca, un gimnasio y un salón donde se reúnen por la noche para ver películas y jugar a juegos de mesa. Además, este año ha empezado a recibir señales de dos canales de la televisión rusa. Según Valeri Lukín, en cuanto Roskosmos lance un satélite más, en Vostok incluso habrá internet.

El secreto de la adaptación

“La temperatura en casa es normal. Cuando hace viento, las temperaturas bajan hasta 13 -15º bajo cero, pero en general resulta cómoda”, comenta Víctor Boiarski. Según testimonios de los propios investigadores, la temperatura a la que suelen trabajar es de -35ºC. Aunque coinciden en que es mucho más difícil acostumbrarse al aire enrarecido.

La estación se encuentra a una altura de 3.483 metros sobre el nivel del mar, y debido a la falta de oxígeno en la atmósfera, el trabajo físico resulta extremadamente complicado.

Tal y como cuenta Víctor Boyarski, antes de emprender la expedición pasan una revisión médica. “Es importante que no haya enfermedades latentes ni persistentes. Que no falle el corazón y que no existan problemas de tensión. Es obligatorio hacerse un empaste en las muelas, y es preferible no tener apéndice. Durante la revisión médica, los investigadores polares pueden pasar por una cámara hiperbárica para estudiar qué temperaturas pueden soportar. Lógicamente, es una revisión estricta, pero no tanto como la de los astronautas”, asegura.

En cualquier caso, Boyarski, como investigador experimentado, conoce el secreto de la aclimatación a unas condiciones climáticas adversas: “Una vez tuve que llegar hasta la estación en un trineo tirado por perros y en esquíes. El viaje duró medio año, así que la aclimatación fue increíble. Cuando por fin llegamos a la estación Vostok, correteábamos como niños, mientras que el resto de los investigadores se movían con muchas dificultades”,  confiesa.

El Tratado Antártico en su apogeo

Lic. Sergio G. Caplan

Director del Observatorio Polar del Centro Argentino de Estudios Internacionales (CAEI)

La perforación del Lago Vostok, además de ser uno de los avances científicos más importantes de la historia, es el hecho más evidente del éxito que supone el Tratado Antártico. Décadas de cooperación internacional en materia científica y el mantenimiento de un continente entero como zona de paz han permitido que, en este caso, los rusos hayan logrado desarrollar un proyecto cuyos beneficios trascenderán las fronteras nacionales y servirán a toda la humanidad. Este fue, y sigue siendo, uno de los principales objetivos del Tratado Antártico, firmado en 1959, junto con la desmilitarización del continente, la no nuclearización y su utilización con fines pacíficos.

La cooperación internacional desempeña un papel muy importante. Muestra de ello es que en los trabajos realizados en el lago Vastok, además de los rusos, han participado investigadores japoneses, alemanes y británicos. El lago está situado zona oriental de la Antártida, en un sector reclamado por Australia. Por otra parte, en 1998, la falta de tecnología para evitar la contaminación del agua subglacial hizo que la comunidad internacional reaccionase interrumpiendo la perforación hasta que no se lograra asegurar el mantenimiento del ecosistema, hecho que se logró pocos años después gracias al desarrollo científico ruso.

Este proyecto, de más de tres décadas de duración, ha estado “compitiendo” con otras iniciativas británicas y estadounidenses de perforación de lagos subglaciales (el Lago Ellsworth y el Whillans, respectivamente), rememorando de alguna manera la carrera hacia el Polo Sur de Scott y Amundsen hace ya más de un siglo, pero esta vez el objetivo era alcanzar las profundidades antárticas. En cualquier caso, los rusos son los claros ganadores, no sólo por ser los primeros en finalizar la excavación, sino también por la importancia y la magnitud del Vostok. Además, hay que tener en cuenta la relevancia de los descubrimientos que pudieran surgir. Todavía se desconocen los datos concretos, pero seguramente se trate de información clave para el conocimiento de la historia de la evolución de la vida en nuestro planeta.

A diferencia de las exploraciones tradicionales, relacionadas habitualmente con una eventual explotación comercial -prohibida por el Tratado-, los resultados obtenidos en la exploración del Lago Vostok tendrán una importancia histórica para la humanidad en su conjunto, sobre todo en el estudio de la evolución del planeta y hasta en la proyección sobre la vida extraterrestre. Sin embargo, también se abren nuevas incógnitas sobre el destino de estos proyectos y el de los avances alcanzados una vez superado el Tratado Antártico. Es de esperar que el espíritu de cooperación científica y, sobre todo, la conservación y el cuidado del medio ambiente y sus recursos naturales logren trascender el mero cumplimiento del régimen legal actual.

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