Bajo amenaza un proyecto conjunto de Venezuela y Rusia

En caso de victoria de Chávez en las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, la política petrolera de Venezuela no sufrirá modificación alguna. Foto de AP

En caso de victoria de Chávez en las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, la política petrolera de Venezuela no sufrirá modificación alguna. Foto de AP

El presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías continúa experimentando serios problemas de salud. Hace una semana el mandatario anunció su viaje a Cuba, donde debe afrontar otra operación para extirparle un tumor maligno.

Chávez reconoció que el cáncer, del cual aparentemente se había curado por completo, retornó. Un segundo tumor fue descubierto en el presidente en el mismo lugar del que le extirparon los cirujanos cubanos en junio del año pasado.

Con estas ausencias del país bastante frecuentes del comandante, a muchos le surge una razonable pregunta: ¿podrá Chávez, que se candidatea para un tercer mandato presidencial, manejarse eficientemente con las difíciles obligaciones de jefe de Estado?

Semejante situación debilita las posiciones del chavismo y otorga puntos complementarios a la oposición en vías de consolidación, la que ya pudo determinar su único candidato a la presidencia: Enrique Capriles Radonski, un abogado de 39 años proveniente de una rica familia propietaria de medios de comunicación, gobernador del Estado de Miranda y exalcalde de la prestigiosa región caraqueña de Baruta. Este enérgico opositor se lanzó de lleno a la carrera electoral. Aparece permanentemente en acciones públicas, contrastando con Chávez, quien debió limitar sus apariciones y reducir al mínimo sus encendidos discursos televisivos en su programa dominical “Aló presidente”. Capriles no puede ufanarse del mismo carisma que posee Chávez, sin embargo la enfermedad del actual presidente y sus frecuentes visitas a Cuba juegan en las manos de su oponente. Algunos observadores concluyen que Chávez podría privarse del estatus del político más popular del país. Sin embargo, y en esto hay que darle el merecido tributo, su popularidad es elevada y asciende al 57%, según datos de la agencia encuestadora independiente venezolana Datanálisis.

El propio Chávez, quien rechaza cualquier insinuación a propósito del empeoramiento de su salud, prefiere “dar combate” a la oposición en las elecciones presidenciales, pero hasta ahora no ha pronunciado una palabra sobre su posible sucesor. Este sucesor es vitalmente imprescindible para sus propios partidarios, para que luego del retiro de la arena política del actual líder sea posible mantener el orden en el país y no permitir el caos o la variante violenta en el desarrollo de los acontecimientos. Ante un eventual empeoramiento de la situación política en las filas de los chavistas puede comenzar una cruenta batalla por el poder.

Los enemigos de la revolución bolivariana echan aceite al fuego. En estos días, Teodoro Petcoff, dueño del liberal “Tal Cual”, ex guerrillero y miembro del alguna vez radical “Movimiento al Socialismo”, convocó abiertamente al gobierno a no ocultar de los ciudadanos la información sobre el estado de salud del jefe de Estado.

La indefinición intranquiliza no sólo a los ciudadanos venezolanos. Con toda atención siguen también la evolución de la salud de Chávez en el extranjero, en especial en Moscú. Rusia invirtió no poco dinero en el desarrollo de la cooperación con Venezuela, la que se constituyó en su principal socio económico en la región. El número de contratos cerrados es especialmente grande en el sector energético y en la industria petrolera y está vinculado, antes que nada, con la elaboración de los yacimientos petrolíferos en la faja del río Orinoco, adonde Rusia llegó hace relativamente poco, unos siete u ocho años atrás. Entonces el posicionamiento de Rusia en el mercado venezolano fue favorecido por las medidas tomadas por el presidente Chávez en la regulación del sector petrolero. El aumento en dos veces de los royalties para las petroleras extranjeras y la exigencia de crear empresas mixtas, en las que el paquete de control debe pertenecer a la estatal PDVSA, expulsó del mercado a muchos jugadores, pero los rusos no se espantaron ante semejantes medidas. El Consorcio Petrolero Nacional Ruso, en cuya composición se incluyen “Gazpromneft”, “Lukoil”, “Rosneft” y “Surgutneftegaz”, participa en el magno proyecto de elaboración de los yacimientos de petróleo superpesado en el marco de una empresa conjunta con PDVSA. Los primeros suministros de petróleo deben comenzar a finales de este año.

En caso de victoria de Chávez o de su designado sucesor en las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, la política petrolera de Venezuela no sufrirá modificación alguna. En cambio, si al poder llega Capriles, quien en 2002 permaneció preso varios meses por los destrozos ocasionados a la embajada cubana en Caracas y no oculta sus simpatías con los EE.UU., el gran proyecto del Orinoco puede correr riesgo. La oposición hace rato que critica a Chávez por su política energética, donde a PDVSA, una de las más grandes petroleras del mundo, le asignó el papel de eterno auspiciante de los ambiciosos programas sociales del presidente.

La eventual lucha que se desataría en torno a PDVSA así como la hipotética reprivatización del sector petrolero en Venezuela y los conflictos sociales que ello acarrearía pueden conducir a significativos retrasos en la realización del proyecto o a su cierre. De PDVSA, cuya participación en la empresa conjunta es del 60%, se requerirán inversiones complementarias para la adquisición de equipamiento que transforme el bituminoso, pesado petróleo de la faja del Orinoco en algo más liviano y de mayor valor. Bajo amenaza resultará también la edificación de la infraestructura adyacente a los yacimientos, que se encuentran en alejadas regiones del país.

Hasta las elecciones presidenciales en Venezuela resta algo más de medio año. Para la parte rusa este lapso tiene un gran valor. Por ahora podemos, además de seguir el estado de salud del actual presidente y desearle un pronto restablecimiento,  observar el candidato de la oposición e intentar encontrar posibles accesos al eventual nuevo poder, para defender nuestros intereses económicos en el país. Para el caso en que Chávez, quien planea “dar el combate” a la oposición, lo pierda.

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