¡Las islas son nuestras!

Las islas Malvinas. Foto divulgación

Las islas Malvinas. Foto divulgación

Esta frase, que se convierte fácilmente en una consigna propagandística, con envidiable tenacidad es repetida ahora en diferentes idiomas refiriéndose al mismo tema. En abril próximo, en Buenos Aires y en Londres conmemorarán acontecimientos de treinta años de antigüedad. Una guerra cuyo final hasta hoy sigue abierto.

Tres decenios atrás, el 2 de abril de 1982 la sangrienta dictadura militar argentina encabezada por el teniente general Leopoldo Galtieri dispuso la ocupación de las islas Malvinas, culminando así un plan trazado en diciembre del año anterior.

Los primeros enfrentamientos bélicos comenzaron luego que el submarino atómico inglés “Conqueror” hundiera el 2 de mayo al antiguo crucero argentino “General Belgrano”, que navegaba fuera de la zona de exclusión dispuesta por Londres. Una gran flota inglesa con más de 40 barcos de guerra que zarpó de Portsmouth ya el 5 de abril y se reabasteció en la base norteamericana de la Isla de Ascensión, arribó a las costas malvinenses hacia fines de abril y comenzó a bombardear las posiciones militares argentinas en las islas.

En la primera mitad de mayo se produjeron duros enfrentamientos aéreos que provocaron grandes pérdidas tanto en las unidades argentinas como en la flota inglesa. El 21 de mayo, finalmente, las tropas británicas desembarcaron en San Carlos, al norte de la Gran Malvinas y comenzaron su avance hacia Puerto Argentino, como había sido renombrada Port Stanley, la capital malvinense.

Los combates cobraron intensidad hasta que, tres semanas después, las tropas inglesas entraron en Port Stanley. El 14 de junio se firmó la rendición incondicional argentina y miles de soldados fueron tomados prisioneros e internados en provisorios centros de detención en las mismas islas.

El desembarco en el territorio malvinense era considerado por la junta militar argentina como un modo de resolución de numerosos problemas económicos y sociales. Una efectiva acción de política exterior fue elegida como instrumento para elevar el prestigio de las fuerzas armadas y, consecuentemente, el de la dictadura militar.

El entonces gobierno de Gran Bretaña se enfrentaba internamente con dificultades similares. La popularidad de la primer ministro Margaret Thatcher había sufrido seriamente como resultado de la gran huelga de mineros y la masiva muerte de republicanos irlandeses en las prisiones inglesas. Por lo visto, una “pequeña guerra victoriosa” a decenas de miles de kilómetros de Downing Street debía convertirse para su gobierno en un “salvavidas” similar al de los militares argentinos. Para ello, desde el principio contó con el irrestricto respaldo logístico de los EE.UU. y la Comunidad Económica Europea.

El litigio sobre las islas Malvinas, que los ingleses denominan Falklands, es uno de los más prolongados en la historia. Más de una vez condujo al choque de intereses de la Argentina no sólo con Gran Bretaña sino con otros países europeos. Este archipiélago, ubicado en el cruce de importantes rutas marítimas que vinculan todos los océanos y franquean el paso a la Antártida, fue pretendido en un tiempo incluso por Holanda. La Argentina, en numerosas e infructuosas oportunidades, reclamó el retorno de “su” territorio comenzando desde 1832, cuando tropas inglesas desalojaron a la guarnición y población civil argentinas y tomaron posesión de las islas. El Reino Unido hasta ahora se niega a discutir estos reclamos pese a resoluciones de Naciones Unidas instando al diálogo entre las partes, apelando al principio de autodeterminación de los “kelpers” (como se llaman los habitantes de Malvinas, que han tomado el nombre de algunas plantas salvajes que crecen en las islas), la mayoría de los cuales posee raíces británicas y quienes más de una vez se pronunciaron por preservar el actual status-quo.

¿Porqué este archipiélago ventoso del Atlántico Sur, con una cantidad de ovejas que supera varias veces el escaso número de habitantes, por décadas concentra la atención no sólo de los participantes directos del prolongado litigio territorial, sino de toda la comunidad internacional? La piedra de toque es el derecho a la explotación de potenciales yacimientos de recursos naturales en la zona costera y en el territorio de las islas, evaluados en 1974 por la expedición del lord Shackleton en decenas de miles de millones de barriles. No es casual que una nueva vuelta del conflicto se registrara luego que se agotaran prácticamente los recursos hidrocarburíferos ingleses en el Mar del Norte. Casi de inmediato, en febrero de 2010, empresas petroleras británicas comenzaron en forma unilateral la exploración cercana a las islas. Buenos Aires consideró semejantes acciones como una violación de su soberanía pero además del derecho internacional y dispuso limitar el movimiento de barcos desde el continente a las aguas territoriales del archipiélago.

La exploración y extracción de hidrocarburos en la región litigada fueron y siguen siendo fundamentales para la parte argentina, por lo que siempre ha insistido en la necesidad de su discusión conjunta. Así, en febrero de 1992 fue creada una comisión conjunta argentino-británica para la búsqueda de yacimientos y en 1995 las partes suscribieron un pacto petrolero (acuerdo de colaboración) en el ámbito de la exploración y ulterior extracción de petróleo y gas en el Atlántico Sur. Este acuerdo, sin embargo, fue denunciado unilateralmente por la Argentina en 2007, al intentar ampliar la zona de cooperación, cosa con la que no estuvo de acuerdo Gran Bretaña, la que a su vez amplió la zona de exclusión impuesta en 1982, de 200 a 350 millas.

La británica Rockhopper, firma que se ocupa de la exploración geológica en la región del archipiélago, anunció ya en mayo de 2010 el hallazgo de grandes reservas de petróleo en esta región y el comienzo para 2016 de la extracción de crudo. La reacción de Buenos Aires a la instalación de la primera plataforma de perforación en esa región fueron acciones encaminadas a dificultar las comunicaciones de los díscolos isleños con el continente. En diciembre de 2011 los países miembros del MERCOSUR declararon su solidaridad con los reclamos de la Argentina y anunciaron el cierra de sus puertos para barcos que enarbolaran el pabellón isleño. Un recurso relativamente reciente del gobierno argentino fue el comienzo de la llamada guerra del calamar: ahora los pescadores argentinos comienzan la pesca del calamar dos meses antes, para culminarla antes de su migración de temporada a las aguas territoriales del archipiélago.

Moscú observa con un sostenido interés el conflicto diplomático que con nueva fuerza se ha generado en el Atlántico Sur, por cuanto su resolución puede convertirse en un serio precedente para determinar la pertenencia de territorios en litigio. En base a su dominio de la frontera más extensa en el Ártico, Rusia pretende ampliar los límites de su mar territorial y obtener el reconocimiento de derechos exclusivos para la prospección y explotación de yacimientos de hidrocarburos en esta zona, compitiendo en esto con los gobiernos de los EE.UU., Canadá, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia e Islandia. Al mismo tiempo los líderes de la Argentina y de Rusia, Cristina Fernández de Kirchner y Dmitri Medviédev reconocen que la solución de estos problemas debe ser hallada estrictamente en el marco del derecho internacional y de las resoluciones de la ONU, que instan al diálogo irrestricto entre las partes.

El agudo conflicto territorial que desde hace casi dos siglos continúa entre la Argentina y Gran Bretaña se ha transferido desde el estricto y directo enfrentamiento militar registrado hace 30 años al ámbito diplomático, lo que permite eludir un choque bélico con sus significativas pérdidas humanas y materiales. Empero las aristas vinculadas con las pretensiones territoriales son inevitables. Las viejas contradicciones en determinadas circunstancias pueden inflamarse con nueva fuerza. La misión de la comunidad internacional, respaldadas en las resoluciones adoptadas por Naciones Unidas, es intentar por todos los medios preservar el relativo status-quo pacífico en las intranquilas islas.

Anna Scherbakova es colaboradora científica del Centro de Investigaciones Políticas del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia


 

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia Sobre la situación generada alrededor de las Islas Malvinas /Falkland

En relación a la pregunta planteada por la redacción del suplemento Rusia Hoy publicado por Rossiyskaya Gazeta y por el periodista argentino H. Kleimans sobre el próximo aniversario del conflicto entre Argentina y Reino Unido en relación a las islas Malvinas/Falkland, me gustaría señalar lo siguiente.

Nos ha llamado la atención que debido a las declaraciones de los políticos y personas de estado de Argentina y Reino Unido en vísperas del 30º aniversario, el próximo mes de abril, del conflicto armado en las islas Malvinas/Falkland, la tensión en el debate sobre la soberanía de las mismas esté aumentando.

La posición de la Federación de Rusia respecto al debate sobre la soberanía del archipiélago de las Islas Malvinas o Falkland, como las llaman los británicos, así como sobre la soberanía de las islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, es clara y comprensible. Abogamos por una solución pacífica y por la reanudación de las negociaciones entre los gobiernos de la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte a fin de resolver cuanto antes las discrepancias sobre la soberanía relacionada con estas islas, teniendo en cuenta las numerosas resoluciones de Naciones Unidas al respecto.

Nuestra posición se ha hecho pública en varias ocasiones, también a nivel de jefes de Estado y, en particular, en las declaraciones conjuntas firmadas tras la visita oficial de la Presidenta de la Nación Argentina, Cristina Fernández, a Moscú en diciembre de 2008 y de la visita oficial del Presidente de la Federación de Rusia, Dmitri. A. Medvédev, a Buenos Aires en abril de 2010, así como durante el debate sobre esta cuestión en el marco del Comité Especial de la ONU sobre la descolonización.



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