Entrevista a Alexánder I. Kuznetsov

Alexánder Kuznetzov, foto del Servicio de Prensa.

Alexánder Kuznetzov, foto del Servicio de Prensa.

Los últimos seis y media años Alexánder I. Kuznetsov ha visto cómo cambiaba el mundo desde Madrid. El embajador ruso, que regresa a Moscú este mes, ha sido testigo y protagonista de la evolución de las relaciones entre España y la Federación que en 2009 se formalizaron como una asociación estratégica. La semana pasada una votación en la ONU, en la que Rusia y China vetaron la intervención del organismo en Siria, hizo que la geopolítica global viajara al pasado; resonaron ecos de la guerra fría. Un reto para la Federación, que el próximo mes de marzo celebra elecciones presidenciales. Putin parte como favorito mientras la calle grita a favor y en contra de su reelección.

 

¿Cómo han evolucionado las relaciones España-Rusia desde la recuperación del diálogo en 1977?

 

En los últimos años, las relaciones bilaterales han vivido un avance muy importante. Además de que ha habido un diálogo político al más alto nivel, en 2009 nuestras relaciones se reforzaron con una asociación estratégica. Y la celebración, en 2011, del Año Dual ha simbolizado la cúspide de nuestro intercambio.

 

 

¿Se han cumplido los objetivos de la cita?

 

El  Año Dual ha superado nuestras expectativas. Además de las actividades fomentadas por los Gobiernos ha habido decenas de encuentros culturales y sociales que han implicado a universidades, Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y organizaciones sociales. La sociedad civil ha respondido muy bien.

 

Sin embargo, según sus propias palabras, las relaciones comerciales entre ambos países “no están a la altura de lo que representan Rusia y España”.

 

No se puede hacer un cálculo aritmético para hablar sobre el potencial de ambos naciones. En 2011, a pesar de la crisis, hemos batido un récord en el comercio bilateral superando los 10.000 millones de euros. La crisis impulsa a los empresarios a buscar nuevas posibilidades, nuevos mercados. Hemos identificado las áreas que son interesantes para ambas partes como la energía, el transporte ferroviario, la producción de automóviles o la agricultura. España invirtió en Rusia 1.600 millones de euros, si comparamos ese monto con Alemania puede parecer poco pero la dinámica de crecimiento es muy positiva. Nuestras economías se acercan y nuestras sociedades también.

 

¿Se conocen poco Rusia y España?

 

Tuvimos un largo periodo en el que hubo una ausencia total de relaciones y eso nos pasa factura. Existe un interés evidente por parte de nuestros ciudadanos por conocerse mejor. La cultura clásica rusa siempre ha sido un vínculo muy fuerte pero ahora hay que aproximar nuestra realidad actual. No solo cultural sino económica; los empresarios españoles deben descubrir el cambio económico en Rusia. Y, por otra parte, los empresarios rusos deben conocer el potencial de España más allá del sol y playa o de las inversiones inmobiliarias.

 

Hay que avanzar más allá del Quijote y Dostoievski.

 

No es un mal punto de partida. Para Dostoievski, Cervantes reflejó las contradicciones más profundas del mundo; las contradicciones insuperables del ser humano.

 

¿La actuación de Rusia en la última votación de la ONU es una de esas contradicciones?

 

Es un episodio lamentable porque hubo posibilidades de lograr consenso. El proyecto que se presentó no fue equilibrado, por eso votamos en contra. Rusia presentó varias enmiendas para intentar hacer la decisión más justa y equilibrada.

 

¿En qué sentido?

 

No se puede eximir de responsabilidad a los grupos extremistas opositores que se niegan a resolver el conflicto pacíficamente. El modelo de intervención internacional que se estaba planteando es contrario al derecho internacional y al concepto de soberanía de los estados. Estamos interesados en que la violencia en Siria cese cuanto antes por eso nuestro ministro de asuntos exteriores viajó a Damasco; para impulsar el diálogo.

 

¿Afectará a las relaciones con EE UU? ¿Y  con Europa?

 

Tenemos puntos de vista diferentes sobre Siria pero, por principio somos contrarios al regreso de confrontación.

 

¿Cómo se enfrenta a dejar la embajada?

 

En la vida diplomática es normal la rotación. Dejo muchos amigos y un recuerdo muy entrañable de esta ciudad. Es una capital muy cómoda para vivir; un lugar muy acogedor.

 

Hace menos de un mes recibíamos la noticia de que el Teatro de Cámara de Chéjov veía reducida su financiación a la mitad. ¿Hay alguna intención desde la Embajada de apoyarlo?

 

La embajada apoya este teatro porque es un foco cultural único. Las actividades han sido muy apreciadas en Rusia: fue conmemorado con la orden de Rusia. Aunque no todo depende de la embajada, en la medida de nuestras posibilidades intentamos cooperar.

 

Durante su estancia se ha hablado de la supresión de la necesidad de visado para los ciudadanos rusos, ¿cómo evoluciona ese tema?

 

Hace poco tiempo hemos desarrollado un acuerdo con la UE para acelerar la transición hacia unas relaciones sin visados; el paso al régimen sin visado será automático.

 

Vuelve a Rusia a un mes de las elecciones y con manifestaciones de apoyo y en contra del partido en el Gobierno Rusia Unida. ¿Qué espera encontrar?

 

En los últimos 20 años se han producido grandes cambios sociales en la Federación; la sociedad es mucho más madura. Que la gente se manifieste y se exprese políticamente es completamente normal si se hace dentro de la ley, de forma pacífica. Hubo manifestaciones de distinto signo político. Una masiva en apoyo a Putin y otras menos numerosas, criticando su figura. Las elecciones presidenciales van a marcar un punto de inflexión: Putin ha publicado un artículo sobre la democracia y las guías para mejorar nuestro sistema.

 

¿Se calmarán las calles?

 

Mi opinión personal es que la calle no es el mejor lugar para discutir alternativas de desarrollo del país. Las manifestaciones son legítimas, el problema es que muchas personas que protestan saben lo que no quieren pero es difícil que sepan lo que quieren.

 

¿Es la corrupción el mayor reto de la Federación?

 

Tanto el Presidente como el Primer Ministro son conscientes de que la corrupción es un problema que dificulta nuestro avance. Es una herencia de la transición a la economía de mercado pero trabajamos duro para cambiarlo. La reciente entrada de Rusia en la OMC demuestra que nuestro país ofrece seguridad jurídica para las empresas. En ocasiones, los medios crean una reacción exagerada sobre este tema. Justamente la lucha contra el crimen organizado ha sido una de las bases de cooperación entra Madrid y Moscú.

 

El nuevo gobierno electo en España, el pasado noviembre, ¿afectará a esa cooperación?

 

Desde 1977 cuando restablecimos relaciones diplomáticas con España ha habido varios cambios de gobierno; hemos trabajado con los principales partidos y no dudo de que sigamos estrechando relaciones, sobre todo en economía.

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