"La mayoría de los rusos no apoya a los nacionalistas"

Leocadia Drobizheva

Leocadia Drobizheva

Leocadia Drobizheva, directora del Centro de Investigación de Relaciones Internacionales, del Instituto de Sociología de la Academia de las Ciencias de Rusia, analiza las características actuales del nacionalismo ruso.

Sobre las peculiaridades del nacionalismo.

 

Nacionalismo es un concepto de múltiples significaciones. En Rusia, en el plano cotidiano, siempre se entendió por nacionalismo tener unas malas relaciones con los miembros de otras nacionalidades y el ensalzamiento de la propia. Durante la época soviética el nacionalismo se concebía como una forma de aislamiento y de ensalzamiento del pueblo propio. Pero hacia los años 90, en la ciencia política surgieron dos nuevas concepciones de nacionalismo. La primera hacía referencia al nacionalismo étnico, definición bajo la cual se inscribían los logros políticos de los pueblos, la conquista o retención del poder. Por ejemplo, los casos de los estonios o los letones. La segunda tradición se refiere al nacionalismo cívico, que pretende el florecimiento del Estado propio y la defensa de sus intereses. Cuando Vladímir Putin se declara nacionalista (durante un  reciente encuentro con politólogos dijo literalmente. “Yo también soy un nacionalista ruso y yo también amo al pueblo ruso y no le deseo daño alguno”), se refiere a ese nacionalismo cívico. Antes, en sus intervenciones Putin hablaba de la nación como de una comunidad de ciudadanos. En su artículo “Rusia: la cuestión nacional”, muestra especial atención a los rusos aunque escribe que Rusia es un país multinacional. Aquí hay dos aspectos que hay que señalar. Según la opinión de Vladímir Putin, los rusos son la argamasa y el pilar del Estado y esto es plenamente natural, ya que son mayoría en el país y el idioma y la cultura dominante es la rusa. Pero la declaración de que los rusos son el pueblo formador del Estado es ambigua, ya que el Estado lo forman los ciudadanos y, en este sentido, hay que tener el cuenta el artículo de la Constitución que hace referencia a ello.

 

Sobre Dmitri Rogozin

 

En su artículo “La respuesta rusa a Vladímir Putin”, Dmitri Rogozin (actual viceprimer ministro encargado del complejo militar y exrepresentante de Rusia ante la OTAN), explica por qué el artículo de Putin sobre la cuestión nacional y el Estado apareció precisamente en estos momentos y cita dos analogías históricas. Por un lado, pone el ejemplo de los Románov, que buscaron el apoyo de los conservadores en 1917, cuando era demasiado tarde, y por otro, el de Stalin, que en los momentos difíciles convocaba al pueblo ruso. Es decir, Rogozin se refiere a lo  que los rusos de a pie recuerdan en caso de riesgo de pérdida del poder. De tal manera el lector  comprende que el poder está temblando. Como sociólogos consideramos que Vladímir Putin se encuentra ante otra situación y las encuestas evidencian que no afronta semejantes riesgos. De modo que no es necesario que se dramatice el problema nacional.

 

Sobre la evolución de los nacionalistas rusos

 

A mediados de la década de los 2000, considerábamos que los nacionalistas eran los “cabezas rapadas”. Mostraban su xenofobia y el propio movimiento, con seguridad, estaba controlado por las estructuras de las fuerzas de seguridad. A finales de ese decenio, además de los extremistas que realizaban acciones, surgieron también los “ideólogos”. Entre ellos había gente de distintas tendencias. Por una parte, el propio Rogozin, que actualmente encabeza el “Congreso de comunas rusas” y se alinea junto a Vladímir Putin. Por otra, los nacionalistas vinculados a las fuerzas de izquierda. Personas como Serguéi Baburin, exdiputado en la Duma y ciudadano moldavo en la actualidad, que desde hace tiempo habla públicamente del olvido en el que ha caído el pueblo ruso. Además, añaden las habituales palabras sobre la amistad de los pueblos. La tercera tendencia son los nacionalistas con valores liberales. El blogger Alexéi Navalni, popular líder de las actuales protestas, es un ejemplo de este tipo. Alguna vez ha declarado ser nacionalista, aunque luego agregara que se refería a un nacionalismo cívico, los valores que profesa han sido siempre liberales. La cuarta tendencia, la más radical, la forman aquellos que consideran que debemos tener un Estado imperial y que no deben existir las repúblicas nacionales. Parte de esta gente ingresó al bloque electoral del LDPR de Vladímir Zhirinovski.

 

Sobre la consigna “Rusia para los rusos”

 

Мucho se ha hablado sobre el apoyo que ha recibido la consigna “Rusia para los rusos”. Según nuestros datos, hubo años en los que su popularidad alcanzó al 58% de la población. Pero hemos planteado una serie de preguntas que nos han permitido determinar qué es lo que se esconde tras esta frase. Por ejemplo, a la pregunta, ¿deben los rusos tener preferencia en el ingreso a los institutos de enseñanza superior, o al trabajo?, sólo el 20 % de la población dio una respuesta afirmativa. Cuando planteamos la consigna como “Rusia sólo para los rusos”, apenas el 12% respondió afirmativamente. Supongo que este es el máximo apoyo que presentan los nacionalistas entre la base electoral.

 

Nuestro instituto hace poco editó un libro: “Veinte años de reformas ante los ojos de los rusos”.Se aportan los resultados de una encuesta masiva en regiones con población predominantemente rusa. Pretendimos descubrir cuál era la principal preocupación de la población. Los encuestados, entre veinte respuestas posibles, declararon: la crisis del sistema comunal-habitacional, el bajo nivel de vida, la reducción del acceso a la educación gratuita. Inquietudes del tipo “auge de la población no rusa en las regiones” y “existencia de contradicciones interétnicas” ocuparon los puestos doce y catorce, respectivamente. Menos de la quinta parte de los encuestados les mostraron alguna atención. Los intereses de los rusos, al igual que los de los ciudadanos de otras nacionalidades, se encuentran fuera de la esfera etno-nacionalista. 

 

Sobreelfuturodelnacionalismo

 

La politización de la cuestión étnica es evidente y en los últimos tiempos, además de las orientaciones democráticas, hay tendencias nacionalistas que se muestran con mayor claridad que antes. Pero los nacionalistas no tienen un partido único y la mayoría de las asociaciones que crean son efímeras. Entre otras cosas, la mayoría de los ciudadanos rusos no puede respaldar a los nacionalistas porque ellos mismo siempre se han enorgullecido por su capacidad para vivir en un espacio con otras nacionalidades. Incluso en condiciones de gran afluencia de migrantes, en los años 2000, la proporción de gente con una relación negativa con otras nacionalidades no superaba el 30%. Lo único que puede servir para superar las contradicciones y fortalecer Rusia es el diálogo.

 

Artículo original en:  http://www.kommersant.ru/doc-rss/1867141

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