Leones bajo cero

Gulherme, portero del Lokomotiv, atrapa un balón ante Llorente, estrella del Athletic, desaparecido en Luzhniki. Foto de UEFA.com

Gulherme, portero del Lokomotiv, atrapa un balón ante Llorente, estrella del Athletic, desaparecido en Luzhniki. Foto de UEFA.com

“Ha sido el partido más difícil de mi vida, nunca había jugado con tanto frío”, explicó tras la derrota Fernando Llorente, internacional español y estrella del Athletic. Los leones cayeron 2-1 en Moscú ante el Lokomotiv en la ida de los dieciseisavos de final de la Europa League. El conjunto local remontó el encuentro en la segunda mitad con goles de Glushakov y del ecuatoriano Caicedo (este último, el mejor jugador del partido). “Las dos partes han sido antagónicas”, resumió el entrenador del Athletic, el argentino Marcelo Bielsa. La vuelta se jugará el próximo jueves en San Mamés, Bilbao.

Pese a que el frío parecía amainar en Moscú según avanzaba la semana, los termómetros volvieron a caer al doble dígito bajo cero en el estadio Luzhniki a la hora del encuentro (21:00h). La cercanía del congelado río (Moscova), las descomunales dimensiones del propio recinto y la nieve, que aunque fina no dejó de caer en los 90 minutos, propiciaron unas condiciones de juego extremas. No es casualidad que la Liga Rusa pare en los meses de enero y febrero.

Los preparadores físicos del Athletic habían organizado desde hacía semanas todo un plan de choque para ayudar a los jugadores rojiblancos a combatir el frío durante el partido. Parches térmicos en pies y manos, plantillas precalentadas, guantes, calentadores para las piernas, camisetas térmicas o termos con agua caliente para los miembros del banquillo eran parte de la equipación de circunstancias de los leones en Luzhniki. El plan pareció surgir efecto en la primera mitad, cuando los visitantes impusieron su mejor toque de balón para manejar el partido, dominio que cristalizó en el 0-1 de Iker Muniaín en el 35’, tras una soberbia galopada de Susaeta por banda derecha. El encuentro y la eliminatoria parecían propicios para el conjunto vasco. Por el contrario, el Lokomotiv estaba noqueado, acumulaba imprecisiones en los pases y los controles, consecuencia de la falta de ritmo de competición, tras más de dos meses sin disputar ni un solo encuentro oficial.


Zapater, español del Lokomotiv, que fue de los mejores, recibe instrucciones de Jose Couceiro. (Fuente: fclm.ru)

Pero el panorama sufrió un cambio radical tras el descanso, con una salida en tromba local, con poco que perder. “Realizamos una gran segunda parte, demostramos carácter y terminamos ganando con justicia”, se congratuló el portugués José Couceiro, técnico del Lokomotiv. Zapater, centrocampista español del equipo moscovita y auténtica prolongación de Couceiro en el campo, firmó un magnífico encuentro pese a que arrastraba problemas musculares. Su presencia en la medular, tanto en labores de creación como de destrucción, resultó clave para la victoria local. El Lokomotiv gozó de ocasiones claras para ampliar el marcador y condicionar la eliminatoria, pero el balón no entró. Al final, el 2-1 refleja de forma bastante fidedigna lo acontecido en Luzhniki.

Con un solo gol de ventaja para el equipo ruso pero San Mamés en el horizonte, la eliminatoria queda muy abierta para el encuentro de vuelta del próximo jueves: “Sabemos que tenemos que meter por lo menos un gol en Bilbao para pasar a octavos. Habrá un ambiente especial y me preocupa especialmente Llorente, un jugador top, que hoy no ha tenido su mejor partido y querrá resarcirse”, vaticinó Couceiro.

300 valientes viajaron con los leones


Seguidores del Athletic en la Plaza Roja en la previa del partido. (Fuente: miathletic.com)

Alrededor de 3.000 aficionados del Athletic viajaron a Moscú para apoyar al equipo. Una cifra baja pero meritoria pues, además del frío, el precio tampoco era propicio. El vuelo ronda los 400 euros y los hoteles de Moscú están entre los más caros del mundo. Es decir, que la aventura ronda los 1.000 euros por persona. La mayoría llegó el miércoles en grupos pequeños y aprovechan el viaje para quedarse el fin de semana de turismo. Dadas las circunstancias climatológicas no fue fácil encontrarlos en la previa por el centro de la ciudad, como en otras ocasiones, pues se refugiaron en bares o en el propio hall del hotel de concentración.

Algunos aficionados desplazados lamentaron en la previa la falta de información sobre entradas por parte del club, sin embargo, resultó no ser un problema, pues sobraron miles de entradas. Lo desapacible del tiempo unido al hecho de que Luzhniki no sea el estadio habitual del Lokomotiv, ahuyentó a la afición local: sólo 13.000 espectadores en un recinto con capacidad para 78.000. Pocos pero, eso sí, fogosos. Fumaron, cantaron, aplaudieron y saltaron como poseos durante los 90 minutos de partido, métodos de toda la vida para combatir el intenso frío. Por cierto, que algunos de ellos, unos 15 o 20, hicieron honor a su apodo, ‘Lokos’, siguiendo el encuentro a pecho descubierto pese los 11 grados bajo cero.

Las medidas de seguridad, que movilizaron a más de 500 policías locales (prácticamente dos por cada aficionado del Athletic) resultaron a todas luces desproporcionadas. Los seguidores rojiblancos fueron ubicados en la tribuna paralela a la afición local, junto al palco y la zona de prensa. Ambas aficiones salieron por turnos una vez concluido el partido y ni se cruzaron, así que no se registró ni el más mínimo incidente. Durante el partido, los seguidores del Athletic también se dejaron oír en el inmenso Luzhniki, especialmente en la primera parte, envalentonados por el resultado favorable. En la segunda, se quedaron tan helados como sus leones.

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