Cosecha de merlot siberiano

Foto de PhotoXPress

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En la región de Altái, en Siberia, se han plantado varias variedades de uva francesa que se han adaptado bien a las duras condiciones climáticas de la zona. El esfuerzo conjunto de rusos y viticultores franceses está a punto de dar sus frutos y dentro de poco se podrá hablar de una variedad de vino francés producido en Siberia.

Durante la época soviética en el sur de Siberia Occidental se elaboraban bebidas fermentadas de  manzana y aronia (baya rica en antioxidantes). La idea no era mala, pero su ejecución dejaba mucho que desear. La gente apodó el vino de aronia negra “tinta simpática”, no sólo por su color, sino también por el sabor. La sidra espumosa hecha a base de manzanas era “la metedura de pata de Michurin”, agricultor soviético al que sus ingratos descendientes censuraron porque sus esfuerzos habían acabado con muchas variedades tradicionales de árboles frutales.

Durante la segunda mitad de los años 80, en la URSS existía una especie de “ley semiseca”, el Estado limitó drásticamente la producción y la venta de bebidas alcohólicas. Fue entonces cuando terminaron los intentos de producción vinícola en Siberia. La planta local cerró y se talaron los viñedos.

Sin embargo, en el año 2005, el nuevo gobernador de Altái, Alexánder Karlin, empezó a pensar cómo podría destacar la región y entonces volvió a salir el tema del vino. Mejor dicho, primero se habló de queso. En la actualidad, en Altái se fabrican quesos exquisitos, y en grandes cantidades. En 2009 una pieza de 721 kilos y 103 centímetros de diámetro entró en el libro Guinness de los récords como el más grande del mundo.

La cooperación en la industria quesera ha ayudado a estrechar relaciones entre Altái y la región francesa de Franche-Comté. Los siberianos descubrieron que en Francia el queso siempre va acompañado de vino. De ahí surgió la idea de plantar viñas en Siberia y producir “vino francés de Altái”.

Este distrito es un lugar muy especial dentro de Siberia. Hay zonas premontañosas, montañas, bosques y campos. Tal vez por esta variedad el clima también sea muy especial: crecen los árboles de albaricoques, y hay unos trescientos días soleados al año, igual que en el balneario de Sochi, en la costa del Mar Negro, donde se celebrarán los Juegos Olímpicos de Invierno 2014. En Altái se han plantado viñas desde hace mucho tiempo, pero las autóctonas, las siberianas, las que aguantan todo tipo de inclemencias climatológicas. Los habitantes del campo utilizan estas uvas para hacer una compota con la que acompañan el aguardiente casero, el “samogón”. Pero ahora, después de la creación de la Planta de Vinos de Altái, es posible que lleguen a apreciar el fino sabor del vino francés.

En 2009, en el pueblo Altáiskoie se plantaron los primeros 600 ejemplares de las variedades más clásicas: Merlot, Chardonnay, etc. La empresa familiar de los Guillaume, de prestigio internacional y que produce material para plantaciones desde 1895, suministró los plantones. A los franceses también les pareció apasionante la idea de crear un vino siberiano, así que el director de la empresa, Xavier Guillaume, que también es presidente del Sindicato de Vinicultores de Franche-Comté, viajó a Altái para participar personalmente en la plantación.

El primer viñedo de Altái no es muy grande, tan sólo ocupa 3 hectáreas, pero durante el primer verano las viñas han crecido unos dos metros. Sin embargo, nadie se atrevió a alegrarse, y esperaron con cierto temor la llegada del invierno. Desde hace varios años, en esta época las temperaturas en Altái alcanzan los -40ºC, de modo que la cuestión de la supervivencia del viñedo francés ha sido la más importante de toda esta empresa. Los vinicultores de la provincia Franche-Comté han elegido una viña especial para estas duras condiciones climáticas, así que cuando en primavera se supo que los viñedos estaban vivos, lo celebraron tanto en Siberia como como en Franche-Comté. 

“Pinot Noir y Chardonnay se aclimatan bien a Siberia, mientras que la Moscatel blanca muere, así que tendremos que desistir de plantarla”, comentó Vladímir Vágner, director de la corporación Altai Spirt Prom, empresa encargada de controlar la industria vinícola de Altái. “Estamos aprendiendo a proteger las viñas del frío. Pero creo que nos las vamos a apañar bien”.

El año pasado las plantaciones aumentaron hasta los 12.000 plantones. Aunque es verdad que el invierno 2010-2011 fue otra dura prueba.

“Nevó poco y las temperaturas se mantuvieron durante cuatro semanas a -30ºC. Me preocupé mucho-, admite Vladímir Vágner. “Vinieron unos italianos y dijeron que si sobrevivía un 50% de los plantones sería todo un éxito. ¡Pero ha sobrevivido el 85%!”.

En otoño de 2010 se recogió la primera cosecha y se elaboró el primer vino, aunque en cantidades de laboratorio: tan sólo cuatro litros. Los especialistas franceses decían que los viñedos no empezarían a dar frutos hasta el verano de 2012, pero inesperadamente para todos, ya el verano pasado se recogió una cosecha que permitió producir media tonelada de vino. Dicen  que la causa radica en la fertilidad característica de las tierras de Altái. 

“Ahora está madurando…”, nos contó el líder del distrito de Altái, Víktor Kórshunov. “Las características son muy buenas. Será vino blanco”.

Altái ya dispone de sus propios enólogos. Durante los dos últimos años los estudiantes del departamento de Tecnológía de Industrias de la Fermentación de la Universidad Estatal Técnica de Altái han hecho prácticas en la bodega Domaine Beau, le Père et les Fils, así como en el Liceo de Tecnología Agraria de la ciudad de Montmoreau.

Los talleres de la Planta de Vinos de Altái han sido reconstruidos. Se adquirió el equipamiento necesario y desde Europa llegaron barriles de roble de 220 litros. De momento se trata de ir poniendo a punto la tecnología. Pero el año que viene se prevé recoger una cosecha de 30 toneladas de uvas, por lo que habrá la posibilidad de probar el vino “Viña de Altái” elaborado a base de variedades francesas.

Cerca de los viñedos está situada la ciudad-balneario Belokúrija, donde veranean no sólo los siberianos, sino también muchas personas de otras regiones de Rusia. La planta vinícola de Altái y sus viñedos formarán parte de los itinerarios turísticos de la región dentro de muy poco. Está previsto organizar visitas guiadas y degustaciones. Sin embargo, primero habrá que hacer el vino…

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