Fusión de cine y música

Sesión de cine mudo con música en directo; a pesar de no ser muy popular, cada vez aumenta más su número de espectadores. Y con la recuperación de obras de principios del siglo XX, reaparece la figura del tapeur.

El pasado 25 de enero, en uno de los cines más antiguos de Moscú, el «Judózhestveni», se proyectó la película de Charlie Chaplin «Luces de la ciudad» (1931). Sin embargo, la música que se interpretó durante la proyección apareció mucho después que la película: la compuso el joven ruso Arseni Trofim.

El corresponsal de «Rusia Hoy» ha podido hablar con Arseni y descubrirlo todo acerca del arte los tapeur en Rusia.

En Rusia, el cine mudo con acompañamiento musical acaba de encontrar a sus espectadores, pero todavía son pocos.  Diferentes colectivos de creadores están realmente interesados en esta tendencia, tanto en la parte europea del país como en Siberia. Por ejemplo, músicos de Kémerovo y Tomsk han creado el festival «Tapeur», cuyos participantes ponen sonido a una película a la vez que muestran sus obras. Un compositor de Novosibirsk, Anatoli Deriev, ha escrito música para cine mudo de principios del siglo XX. Sin embargo, en general, se trata de eventos que solo cuentan con una representación. El más famoso de todos ellos  tiene lugar en San Petersburgo y se titula «Cine mudo + música en vivo», pero se trata de un proyecto comercial y el rol de “tapeur” lo desempeñan músicos famosos. Recordemos que el "tapeur" es una palabra de origen francés que se refiere al pianista que pone la música en las películas mudas.

El único proyecto que existe desde hace mucho tiempo e intenta iniciar al público en el cine mudo es «La sala tapeur contemporánea». El evento fue creado por el joven músico Arseni Trofin. Este autor, nacido en la ciudad Narian-Mar, del norte de Rusia, fue estudiante en la Universidad Estatal de Cine y Televisión de San Petersburgo.

Él mismo declara que su amor por el cine mudo nació en las clases de la universidad, cuando el experto Evgueni Eremenko les mostró algunas películas. Todos estos largometrajes se digitalizaron hace tiempo, aunque nadie compuso música para ellos debido a la falta de interés del público. Fue así como nació la idea de crear un acompañamiento musical para todas las obras de cine mudo existentes.

El repertorio se puede organizar tanto por países como por géneros, desde clásicos de Charlie Chaplin, Carl Dreyer o Dziga Vertov hasta películas experimentales de Germaine Dulac, Man Ray, Luis Buñuel y otros directores. Según Arseni Trofin, el festival "Sala tapeur contemporánea" pretende llegar al gran público, aunque hay una parte del programa, que incluye un tipo de cine mudo menos habitual, y que está dirigida a un sector más específico del público.

«Reunirse con los colegas rusos que se dedican al tapeur, conocer sus planes y apuntarse cosas que puedan ser utilizadas luego en el festival o en las «luchas de tapeurs», que por ahora solamente existen en los países de la CEI”, declara Arseni. “En la concepción actual del cine mudo existen dos tipos de músicos: el tapeur y el neotapeur. Tapeur es una palabra en desuso referida a la persona que se dedica a sonorizar una película con partituras ya existentes. El neotapeur escribe la música y la toca él mismo, desde el principio hasta el final, convirtiendo la profesión en un arte. El hecho de revisitar y el de crear tienen objetivos diferentes”. El compositor hace notar que incluso en genios de la música como Shostakovich se aprecia el sonido del cine mudo.

«Las personas que irreflexivamente restauran las obras maestras existentes con samples musicales (ha habido casos en los que en lugar del tapeur ha actuado un Dj), las profanan y lo que hacen no tiene nada que ver con el objetivo de otras personas, que realmente quieren enseñar el cine mudo a la gente», declara Arseni.

No obstante, el impulso para el desarrollo del cine mudo ha servido para acercarlo al público, ya que sin una interpretación moderna había pocas posibilidades de ganar reconocimiento en las salas de cine y otros lugares. Esto no significa que en Rusia no haya gente que no se entusiasme con el cine mudo clásico; se trata simplemente de dar un paso hacia la modernidad y hacia un sistema de relaciones entre los distribuidores, las salas y los espectadores. El arte neotapeur ha traído nuevos colores a obras de arte ya existentes, se las ha mostrado a los distribuidores y ha atraído a nuevos espectadores. Evidentemente, existe el riesgo de que el cine mudo de principios del siglo XX empiece a tener color, debido a la influencia de la tecnología moderna y al deseo de ganar dinero. Pero a  lo que no deben temer las viejas películas mudas es a las nuevas melodías, porque, tal y como señaló Arseni Trofin: "Si Dziga Vertov hubiera vivido en nuestra época, a pesar de sus creencias, seguramente no se habría opuesto a esos sonidos en el cine".

Mientras tanto, estas cintas siguen conquistando nuevas salas en Rusia. "La sala tapeur contemporánea" ha estado de gira por Rusia y la CEI, y continuará por Europa y América. Actualmente, el proyecto llena las salas en Rusia, no importa que sea un cine o un art-cafe. Gente de todas las edades se acerca a los clásicos del cine mudo, ya sean de Dziga, de Vertov o de Pudovkin, desde estudiantes a pensionistas, y cada uno encuentra algo a su medida, alegre o triste. Durante la proyección resulta muy difícil separar lo que se ve en la pantalla y la música que nuestros contemporáneos tocan aquí y ahora. Es ahí donde reside su fuerza, en la confluencia entre el compositor tapeur y el director de cine mudo.

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