Decimos Siria, pensamos Irak

Dibujo de Alexéi Iorsh

Dibujo de Alexéi Iorsh

Tras la reunión entre Serguéi Lavrov y el presidente sirio Bashar el Assad se han dado algunos pasos para intentar apaciguar la violencia. Aunque la implicación de países occidentales resulta necesaria. Por el momento, estos últimos han empezado a hablar de una coalición de “amigos de Siria” que recuerda a la coalición anti-iraquí que comenzó a dañar al régimen de Saddam Hussein sin acogerse al sistema de sanciones de la ONU.

El pasado martes el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el director del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia Mijaíl Fradkov, se reunieron en Damasco con el presidente sirio Bashar el Assad. Sus conclusiones podrían apaciguar el conflicto dentro de Siria, pero solamente si también se involucran los principales actores de Oriente Próximo, es decir, Estados Unidos y las monarquías del Golfo.

El primer asunto abordado en Damasco fue la intensificación de los esfuerzos para sentar en la mesa de negociaciones a las autoridades y a la oposición. “Está claro que los esfuerzos para acabar con la violencia tienen que acompañarse de un inicio de diálogo entre todas las fuerzas políticas”, apuntó el ministro ruso comentando los resultados de las negociaciones. Hoy se ha recibido la confirmación de que el presidente sirio va a favorecer dichas negociaciones.

Además, Lavrov comunicó que por parte siria había recibido la petición de “influir sobre los grupos de la oposición que de momento rechazan el diálogo”, informa ITAR-TASS. Por ello, Rusia seguirá trabajando con distintos grupos de la oposición siria, precisó Lavrov. “Pero también deberían hacerlo los países que tienen más influencia sobre ellos que Rusia”, añadió el ministro.

Por otra parte, el exministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Yevgueni Primakov, en un artículo publicado en Rossíyskaya Gazeta sobre la situación en el país árabe señala que: “A pesar de haber algunas voces entre la oposición a favor del diálogo con las autoridades sirias, ésta se ha negado drásticamente a contactar con el gobierno. Hay que señalar que todos y cada uno de los numerosos intentos de organizar negociaciones para acabar con el derramamiento de sangre han sido rechazados. No hay que excluir la posibilidad de que las sugestiones realizadas desde el exterior hayan jugado un fatídico papel en esta situación”.

El experto ruso insinúa claramente que fuera de Siria existen fuerzas muy poderosas interesadas en que continúe el conflicto, lo que debilita el régimen de Assad.

Lavrov volvió a proponer organizar negociaciones sobre Siria en Moscú con la mediación del Kremlin. En la declaración del ministerio de Asuntos Exteriores sirio sobre los resultados de la reunión con Lavrov, se indica que el presidente el Assad “ha confirmado su disposición para enviar una delegación gubernamental oficial a la reunión siria en Moscú”. Un nuevo rechazo de la oposición a las negociaciones, no sólo haría dañaría su reputación, sino que también fortalecería la posición de Rusia en la ONU a la hora de conseguir que se admita que Damasco y la oposición tienen la misma responsabilidad en lo que se refiere al derramamiento de sangre de los últimos once meses.

Es indudable que para Lavrov ha sido muy importante estimular al presidente sirio para que lleve a cabo reformas democráticas en el país. Este es el único medio para pasar de una mera tregua con la oposición a un diálogo político capaz de abordar las causas del conflicto.

Según los resultados de las negociaciones, Lavrov ha declarado: “El presidente Assad nos ha informado de que en los próximos días se entrevistará con la comisión que ha preparado el proyecto de nueva constitución. El trabajo está finalizado, ahora se trata de hacer pública la fecha del referéndum sobre un documento tan importante como este”, cita a Lavrov la agencia Interfax.

Primakov, que concentró la mayor parte de su actividad profesional en Oriente Próximo, recuerda que “las autoridades sirias han declarado que iban a suspender el estado de emergencia, además, tienen intenciones de cambiar el monopolio del poder que ostenta el partido Baath, e introducirían un sistema multipartidista. Asimismo, anunciarían elecciones democráticas a la presidencia y al parlamento, etc. Sin embargo, no hubo ni un solo gesto de acercamiento por parte de la oposición. Por otro lado, parece que una gran parte, si no la mayoría de la población, sigue apoyando al gobierno de Bashar el Assad”.

La intensificación de las reformas políticas con el apoyo de la mayoría de la población también dice mucho en favor de el Assad, incluso dentro de la ONU. Sin embargo, la cuestión es si los países occidentales y las monarquías del Golfo Pérsico están dispuestos a tener en cuenta estos hechos.

Después de que Rusia y la República Popular China vetaran el pasado sábado pasado el proyecto de resolución sobre Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU, la irritación de Occidente ha superado todos los límites imaginables. Lavrov puntualizó que algunas valoraciones occidentales acerca de las acciones de Moscú en el Consejo de Seguridad “suenan de una manera indecorosa, al borde de un ataque de histeria”.

Sin embargo, la cosa no quedó ahí. Estados Unidos ha cerrado su embajada en Damasco y varios países de Europa Occidental han retirado a sus embajadores. Empieza a hablarse de formar una coalición de “amigos de Siria”. No sólo se trata de acciones dirigidas a un aislamiento internacional de Damasco, sino de crear un frente anti-sirio que recuerda a la creación de la coalición anti-iraquí que empezó a dañar el régimen de Saddam Hussein sin que mediaran sanciones de Naciones Unidas.

Este enfoque no sólo amenaza con provocar otro sangriento conflicto en Oriente Próximo, sino también con desestabilizar el sistema de relaciones internacionales basado en el mantenimiento de la seguridad internacional, que es, en definitiva, el principal objetivo de la ONU.

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