¡Viva la diversión!

A los rusos le gusta cantar, sobre todo en torno a una buena mesa y en alegre compañía. Foto de ruskerealie.zcu.cz

A los rusos le gusta cantar, sobre todo en torno a una buena mesa y en alegre compañía. Foto de ruskerealie.zcu.cz

Rusia es un país en el que a la gente le gusta cantar. Sobre todo en las fiestas, en la mesa y en buena compañía. Es verdad que no nos ponemos a cantar tan fácilmente como la gente de los países mediterráneos, pero sólo hay que empujarnos un poco. Si pide a un amigo ruso que cante algo durante la comida o la cena, seguro que le dice que sí. Incluso si no sabe cantar.

¿Sobre qué canta el alma rusa? Como decía Lev Tolstói en “Guerra y Paz”, “el tío cantaba como canta el pueblo, con convicción”. Lo llamamos “anchura del alma rusa”, una tristeza transparente.  Precisamente eso es lo más importante en las canciones rusas, su tristeza llena de luz. Eso sí, si son alegres, ¡lo son de verdad!

Canciones durante un festín. Escena del filme “Osóbennosti natsionalnoi ojoti” (Peculiaridades de la caza nacional). Director V. Rogozhkin, 1995.

En distintos países donde el repertorio ruso se conoce desde hace mucho ya se han forjado sus preferencias. Por ejemplo, los cantantes rusos que viajan con frecuencia a China reconocen que siempre les piden que toquen “Kalinka”.  A pesar de lo que pueda parecer, no es una canción folclórica, fue escrita a finales del siglo XIX y su autor es Iván Lariónov. En la canción se habla de la amarga baya del sauco (kalina) y de un hombre que pide a una bella chica que le conceda su amor.

Escena de un característico baile campesino al compás de “Kalinka”, cine soviético, 1946.

En Italia, todo el mundo adora “Katiusha”, a la que suelen llamar Catarina y Fischia il vento (Silba el viento). Su autor es Matvéi Blánter, que la escribió poco antes de la guerra. Fue interpretada por primera vez en 1938. Por cierto, Katiusha es también el nombre no oficial de una pieza de artillería  utilizaba durante la Segunda Guerra Mundial. La canción trata de una chica que espera a su amado que está en el frente. Hoy en día, los hinchas rusos la cantan durante los partidos de fútbol.

La gente canta “Katiusha” durante una manifestación en Nizhni Nóvgorod el pasado diez de diciembre. Video de aficionados.

En España y en los países latinoamericanos, se puede oír frecuentemente la melodía de “Los atardeceres de Moscú”. Vasili Soloviov-Sedói y Mijaíl Matusovski escribieron esta canción en la década de los 50. Habla de la naturaleza rusa de los alrededores de Moscú y sobre el amor no confesado de un hombre por una mujer.

Сanciones durante un festín. Escena del filme “Barak” (La Barraca). Director V. Ogoródnikov, 1999.

Hay otras antiguas melodías rusas también merecen ser recordadas. Las canciones cosacas, por ejemplo. Este género musical pertenece a la llamada cultura del llanto: hay quejas, gritos, lloros y gemidos. Por eso son tan emocionales.  En estas canciones se oyen habitualmente interjecciones.

Estas canciones provienen de los cosacos, guerreros de las orillas del río Kubán. En ellas se habla  de batallas, del campo ruso, de las separaciones a las que estaban obligados por su servicio militar al zar. Por cierto, todavía existe el llamado Ejército de los Cosacos del Kubán. Una de las canciones más bellas es “Oh, no fue de noche”, del siglo XVII. Trata del sueño profético de Stepán Razin, cabecilla de las insurrecciones campesinas y héroe nacional ruso que murió ejecutado por el zar.

Canciones durante un festín. Video de aficionados.

Lo cierto es que hacer una larga lista y recordar otra decena de maravillosas canciones. Surge entonces una pregunta, ¿sobre qué canta el alma desde hace tantos años? De lo mismo: del amor, de la misteriosa naturaleza, de los conflictos. Lo importante es escuchar con atención a quienes las entonan, porque a través de su boca canta todo el pueblo ruso. 

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