Los pilotos argentinos están adaptándose a los helicópteros rusos

Pilotos argentinos cerca del helicóptero ruso Mi-171E en la base de la VII Brigada Aérea. Foto de Alexander Solovskiy

Pilotos argentinos cerca del helicóptero ruso Mi-171E en la base de la VII Brigada Aérea. Foto de Alexander Solovskiy

Los pilotos argentinos que finalizaron en Rusia la primera etapa de su entrenamiento en los helicópteros rusos Mi-171E exportados a Argentina, pasan a partir de este mes a la siguiente etapa de su formación. Especialistas rusos de la planta siberiana de la ciudad de Ulán-Udé donde fueron fabricados estos helicópteros, impartirán este curso en los alrededores de Buenos Aires.

Los primeros dos helicópteros Mi-171E fueron suministrados al ejército del aire argentino en noviembre del año pasado. Fueron transportados al país en el avión militar de carga An-124 Ruslán. Con los aparatos viajaron al lejano país sudamericano viajaron técnicos rusos que ayudaron a los ingenieros y a los colegas locales a ensamblar los helicópteros y a crear la infraestructura para su mantenimiento.

Las máquinas entregadas a la Argentina están pintadas de un naranja y un blanco muy vivos y su equipo consta de elevadores de emergencia. Según el contrato firmado en abril de 2010 entre el gobierno argentino y la empresa Rosoboronexport, dedicada al suministro de equipamiento militar y tecnología de combate en Rusia y en el extranjero, los aparatos con código N-94 y N-95 se destinarán al trabajo en latitudes extremas, sobre todo en la estación argentina de investigación científica de la Antártida, y también para llevar a cabo trabajos de búsqueda y salvamento o de transporte. Esos colores tan vivos tienen precisamente el objetivo de que los helicópteros destaquen sobre el interminable fondo blanco del continente helado.

Este suministro de helicópteros rusos a Argentina es el resultado del primer contrato entre Moscú y Buenos Aires en la historia de ambos países. Además, fue acordado en abril de 2010 durante la visita oficial a este país del presidente ruso Dmitri Medvédev. El importe de la transacción fue de 20 millones de euros.

Como señalan las agencias de información, desde 2006 la Argentina evidencia su interés por la adquisición de técnica militar rusa. Aparte de los helicópteros, también se ha interesado por la compra de sistemas de defensa antiaérea e instalaciones para el control de la circulación aérea. Aunque no existe ningún reparo por parte de Moscú, las partes todavía no acordaron precios y plazos de adquisición de este tipo de tecnología. Sin embargo Víctor Komardin, vicedirector general de Rosobosonexport, confirmó que está previsto enviar a Buenos Aires tres helicópteros Mi-171 dentro del marco del crédito estatal que Rusia ha otorgado a Argentina.

Por otro lado, representantes de Rosoboronexport desmintieron al autor de estas líneas versiones aparecidas últimamente en la prensa argentina según las cuales los helicópteros adquiridos en Rusia están estacionados en el aeropuerto sin poder ser utilizados, ya que no hay tripulaciones preparadas para conducirlos. “Las tripulaciones están preparadas, pasaron la instrucción necesaria en la planta de Ulán-Udé, han vuelto a casa y en febrero empiezan la segunda etapa de su formación destinada al uso del equipamiento adicional instalado en los Mi-171E”.

Según el coronel-general Vitali Pávlov, excomandante de  ejército del aire de las tropas terrestres y héroe de la Unión Soviética, para pilotar el Mi-171E no se necesita más de un mes para preparar a un piloto que ya tenga experiencia previa con cualquier helicóptero extranjero. El despegue, el aterrizaje, el desplazamiento del aparato desde un punto A hasta un punto B, otras operaciones simples… Todo ello no exige grandes períodos de aprendizaje. Otra cuestión es el uso del equipamiento adicional, la capacidad de prestar ayuda a las personas durante los trabajos de salvamento en condiciones de emergencia, con fuerte viento, nubes bajas y mucho frío, es decir, en las condiciones extremas que acompañan a los pilotos en zonas como la Antártida. En este caso se requiere una formación de más de un mes, pero tampoco de más de seis meses.

El general considera que los especialistas argentinos no tardarán en adaptarse a los helicópteros rusos, que no sólo se compran fuera de Rusia por ser más económicos que los análogos producidos por la competencia estadounidense o europea, sino porque en primer lugar son como los Kaláshnikov, infalibles en las condiciones de explotación más complicadas: en el monte, sobre el mar, con el máximo calor estival y con el frío más inclemente. Además, se reparan fácilmente y eso es algo muy importante también. No cuesta nada desmontar rápidamente uno de sus motores y sustituirlo por otro o bien cambiar las aspas de las hélices. Es un trabajo que no sólo se puede llevar a cabo en las confortables condiciones de una fábrica, sino también en pleno campo. Se ha demostrado claramente en las intervenciones militares en Afganistán y Chechenia. No es una casualidad que los Estados Unidos hayan adquirido 28 helicópteros rusos del mismo modelo que los enviados a la Argentina, destinados a las tropas de los EE.UU. y la OTAN en Afganistán.

Por cierto, Argentina efectuará el mantenimiento y las reparaciones de los helicópteros rusos en su propio territorio. En Rosoboronexport confiaron al autor de estas líneas que esta organización junto con sus socios sudamericanos tiene intención de abrir un pequeño centro de mantenimiento y abastecimiento técnico y material para los Mi-171E. En caso de que se cerrase la adquisición de más helicópteros, este centro podría ampliarse.

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Entrevista con el brigadier general Normando Costantino sobre la entrega técnica de dos helicópteros Mi-171E a la Fuerza Aérea Argentina

Víctor Litovkin es editor jefe de Nezavísimoie Voiénnoie Obozréniye (Observador Militar Independiente)

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