Recital de poesía rusa en Madrid

Foto cedida por el Centro Ruso de Cultura y Ciencia de Madrid.

Foto cedida por el Centro Ruso de Cultura y Ciencia de Madrid.

El Centro Ruso de Cultura y Ciencia organizó el 25 de enero una velada literaria en torno a la poesía en la Edad de Plata. Se hizo un recorrido por las principales tendencias literarias de este período clave en la cultura rusa, centrándose en el simbolismo y el acmeísmo.

La tertulia fue una verdadera celebración del lenguaje llevado a su máxima expresión. Rusos hablando en español y españoles hablando en ruso; los melódicos versos de los grandes maestros de la Edad de Plata resonando de boca en boca. Distintas voces, algunas temerosas, otras notablemente emocionadas, con o sin acento, pero todas disfrutando de la fuerza de la palabra recitada. Tal vez porque la mayoría de estos poemas fueron concebidos con sufrimiento, esta selección logró causar un gran impacto en los oyentes que se identificaron con un tiempo determinado, el cual marcó no sólo a Rusia sino que a todo el continente europeo.

La Edad de Plata de la literatura rusa es una etapa que dura desde la década de los 80 del siglo XIX, hasta los años 20. Esta época marca un apogeo de las artes, definido por el renacimiento espiritual y el refinamiento. De esta manera, el llamado Art Nouveau, desarrollado en Europa occidental, toma un rumbo distinto y el artista opta por una postura más bien individualista. Sin embargo, estos poetas nunca dejaron de estar comprometidos con su país. Al contrario, celebraron con cierta nostalgia una Rusia del pasado. Un claro ejemplo lo podemos encontrar en el poema “Rusia” de Alexánder Blok, máximo exponente del simbolismo, que dice: “Rusia, Rusia desdichada... Para mi tus cabañas pardas, tus canciones llenas de viento, son como las primeras lágrimas de amor.” El poema, sigue en el mismo tono, exaltando a la belleza de su país hasta el punto de compararlo con una bella mujer. La belleza, el concepto más importante en la poesía de Blok, se eleva hasta adquirir un estatuto divino. Otros poetas, como Serguéi Esenin, que formó parte del grupo de los “nuevos campesinos”, tomaron posturas más sociales, tal y como se puede percibir en los siguientes versos: “ ¡Oh, Rusia, lánzate hacia un nuevo horizonte! Bajo otros nombres late una estepa.”

Algunas voces femeninas como la de Anna Ajmátova o la de Marina Tsvetáieva también tuvieron presencia en el evento. Las obras de ambas poetas evidencian un carácter fuerte y admirable, poco común para la mujer de ese tiempo. Madres, luchadoras, y sufridoras, se vieron obligadas a refugiarse en los versos en medio de la tragedia y del exilio. El momento álgido de la noche vino con la trágica historia de Ósip Mandelshtam, perteneciente a la corriente acmeísta, y que a causa de unos poemas a Stalin, fue desterrado a los Urales donde murió en un campo de trabajo. “Morir es decir poco, en el caso de Mandelshtam”, afirmó emocionada una de las coordinadoras del evento. “Murió de frío, hambre y trabajo. Lo encontraron en su cama, congelado hasta las lágrimas. Sí, en su cara había lágrimas de poesía congeladas.”

El contenido de la presentación puso en evidencia el sufrimiento causado por los acontecimientos de octubre de 1917. La oscuridad en la que vivieron estos poetas e intelectuales. A pesar de ello, hasta en la oscuridad más profunda hay una luz. Para finalizar la noche, se encendió una vela, símbolo de la paz espiritual y de la mente iluminada. Otro de los grandes protagonistas de la noche fue un español: Guillermo Nelson, que destacó por la apasionada lectura que realizó de varios poemas en ruso. “Llevo ya ocho años estudiándolo”, declara Guillermo. “No es mucho, teniendo en cuenta que cada clase dura hora y media solamente. Tuve oportunidad de viajar a Rusia, pero nunca he podido quedarme mucho tiempo. Me hubiera gustado. ¡Es un país increíble! ¡Me gusta mucho!” Esto es, ciertamente, una muestra de que la lucha de las grandes mujeres y hombres presentados en la velada no fue en vano.

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