“Bienvenido o prohibida la entrada”

Foto de Itar Tass

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Hay varios acuerdos firmados entres universidades españolas y rusas. A pesar de ello, la cantidad de estudiantes españoles en universidades rusas en muy baja.

El título de una antigua película soviética “Bienvenido o prohibida la entrada” refleja muy bien el problema del flujo de estudiantes españoles en Rusia. A diferencia de los latinoamericanos, que forman una comunidad muy numerosa en Moscú y otras ciudades, los españoles son casi invisibles.

A primera vista, parece que las relaciones entre las universidades rusas y españolas están en su mejor momento. Nunca en la historia de nuestros países hubo tantos acuerdos bilaterales firmados en un marco de colaboración académica y con tanto ímpetu. En abril de 1994 Rusia y España firmaron el Convenio sobre colaboración en el ámbito cultural y educativo que se convirtió en el fundamento para el futuro desarrollo de las relaciones entre nuestras universidades. Desde entonces, más de sesenta escuelas superiores de Rusia y decenas de universidades españolas han firmado acuerdos bilaterales sobre cooperación científica y académica, intercambio de estudiantes y profesores, etc.

Sin embargo, los acuerdos en sí mismos no resuelven algunos problemas que obstaculizan el intercambio estudiantil en el espacio hispano-ruso. Es verdad que en los últimos veinte años la cantidad de los jóvenes rusos que estudian en España se ha cuadruplicado y que esta cifra sigue creciendo, mientras que el número de los españoles que van a Rusia a cursar una carrera prácticamente no variado. Actualmente, según datos del Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia, en las universidades de todo el país estudian veinte españoles. Y sólo cuatro de ellos son becados.

¿Dónde están los españoles?

Principalmente, los españoles que vienen a Rusia, prefieren hacer algunos cursos (principalmente de lengua rusa) o estudiar unas asignaturas en el marco del programa de intercambio estudiantil. Y son muy pocos los que quieren hacer una licenciatura completa.

Antón, un joven administrador del Departamento de los países de América y Europa de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos (RUDN), se encarga de asesorar a los españoles que muestran interés en estudiar en esta universidad.

“Habitualmente, - comenta Antón, - me preguntan por algunas carreras en particular, como las de psicología o periodismo. Preguntan por los exámenes de acceso y el precio de los estudios. Pero muchas veces no es más que mera curiosidad. Prácticamente nadie se plantea en serio venir a Rusia para estudiar. Aunque sí, hubo casos cuando estudiantes españoles nos enviaron sus papeles para ingresar en la universidad pero luego cambiaron de idea sin explicar por qué. Creo que al final, a los españoles les resulta más cómodo estudiar en su propio país o en algún sitio no tan lejano como Rusia (en Francia o Italia, por ejemplo). Aquí les espera un proceso muy duro de adaptación y el aprendizaje del idioma que no suele ser nada fácil”.

A lo largo de la historia de la RUDN, fundada en 1960, solamente han estudiado dos españoles, a pesar de que esta prestigiosa universidad cuenta con una decena de acuerdos con las universidades de ciudades como Granada, Valencia, Las Palmas de Gran Canaria, Málaga, Madrid, Salamanca, Valladolid y otras. La RUDN tiene programas de estudios de grado (antigua licenciatura), masters y doctorado para los extranjeros e incluso está elaborando el sistema de diplomas dobles junto con las universidades españolas. Este proyecto se está aprobando en la Universidad de Málaga y la Universidad de las Islas Baleares. Los graduados de la RUDN no suelen tener problemas de homologación de sus títulos que se reconocen por todo el mundo. Además, el precio de los estudios es asequible, un curso cuesta entre 3000 y 5000 dólares, dependiendo de la facultad y del programa de estudios.

“Creo que el principal obstáculo radica en que en España conocen poco las ventajas de la educación rusa, - destaca Svetlana Gálkina, directora del Departamento de los países de América y Europa de la RUDN. – En todo este tiempo hemos tenido sólo hemos tenido dos estudiantes de España. Recuerdo que hace unos años otros dos chicos españoles empezaron a estudiar aquí pero no terminaron la carrera. Eran de origen ruso-español, su madre quería que cursaran la carrera en su tierra natal pero el hijo mayor no tenía muchas ganas de aprender y creía que los profesores eran demasiado severos con él. Los dos hermanos abandonaron los estudios poco después de empezar”.

Con los brazos abiertos

Aparte de la RUDN, hay muchas más universidades en Rusia que tienen acuerdos con sus homólogas españolas y pueden ofrecer distintos programas de estudios y cursos para los españoles. La Universidad Federal del Sur (UFS) ubicada en Rostov el Don trabaja muy activamente con las escuelas superiores de España y tiene acuerdos firmados con la Universidad de Alcalá de Henares, la Universidad de Santiago de Compostela, la Universidad de Cádiz, la Universidad de Cantabria, etc. Natalia Karpóvskaya, directora del Centro Hispano-Ruso de esta institución académica ha contado que los españoles muestran un gran interés en carreras de alta tecnología, nanotecnología, ingeniería y ecología pero no van a Rostov el Don para hacer la licenciatura completa sino que se conforman con hacer cursos de un semestre o un año. Esta forma de colaboración les resulta más cómoda y atractiva. Aún así, la directora confía en que esta tendencia cambie de cara a un futuro próximo.

En la misma situación están las demás universidades rusas, incluso las más respetables de ellas. La Universidad Estatal Lingüística de Moscú, la Universidad Estatal de Moscú, el Insituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú tienen los brazos abiertos para los alumnos extranjeros, inventan nuevos programas de estudios cada vez más interesantes y atractivos. Pero en caso de los estudiantes españoles, todas sus iniciativas caen en saco roto.

Desde luego, el idioma ruso que resulta muy complicado para la mayoría de los españoles, un clima duro, la lejanía del Mediterráneo a menudo se convierten en los principales handicaps de las universidades rusas. Pero hay más barreras que los españoles no llegan a superar.

Cuestión de precio  

Si uno busca oportunidades académicas más económicas y, además, si quiere tener una beca, es poco probable que elija Rusia como su destino. Conseguir una beca para un español es difícil. Las cuotas para los extranjeros las establece el Ministerio de Educación y Ciencia de Rusia basándose en las normas fijadas en los convenios intergubernamentales. Este año el Ministerio otorgó cuatro becas para estudiantes españoles (una para hacer la licenciatura, dos para el posgrado y una más para hacer un curso corto).  

Aunque el precio de estudios en las universidades rusas es bastante razonable (varía entre 2000 y 5000 dólares), no es lo mismo que disponer de una beca.

Evidentemente, las universidades rusas no pueden enorgullecerse de la cantidad de españoles que hay en sus filas. Sin embargo, no se dan por vencidas. Vladímir Denisenko, vicerrector de la RUDN, en su entrevista a Rusia Hoy ha comentado que las cosas no van tan bien como le gustaría, pero lo importante, según el vicerrector, es mantener los contactos establecidos con las universidades españolas y seguir buscando nuevas formas de colaboración: “El primer acuerdo de dobles diplomas que firmamos con la Universidad de Burdeos en Francia, fue una decisión unilateral. Es decir, los estudiantes rusos viajaban a Francia para estudiar, pero los franceses no venían a Rusia. Pasaron unos años y nuestros acuerdos con Francia se convirtieron en bilaterales. Es más, puedo decir que ahora mismo el número de los estudiantes franceses a veces supera la cantidad de los rusos que van a Francia. Tal vez lo mismo pase con España”, afirmó el vicerrector.

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