Entrevista con Fatih Birol

Los yacimientos de la cuenca del Volga, los Urales y algunos situados en Siberia Occidental son viejos y están sobreexplotados. Foto de Reuters.

Los yacimientos de la cuenca del Volga, los Urales y algunos situados en Siberia Occidental son viejos y están sobreexplotados. Foto de Reuters.

Si Rusia quiere evitar una caída brusca en el volumen de extracciones de petróleo, tiene que garantizar a la industria del sector 700.000 millones de dólares en inversiones y un régimen fiscal favorable, advierte Fatih Birol, economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía, en una entrevista exclusiva a Gazeta.ru

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha bajado su pronóstico respecto a la demanda de petróleo. ¿Con qué causas puede estar relacionado este hecho? ¿Consideran que las cotizaciones actuales son injustificadamente altas?

Considero el nivel actual de precios como una “zona peligrosa”. Un riesgo para la economía global.

¿Se han convertido los procesos políticos en el factor determinante para la regulación de los precios en el mercado del petróleo?


Por supuesto que la tensión o la inestabilidad geopolítica juegan su papel en el proceso de regulación de los precios. Pero no me atrevería a especular sobre la influencia de cada conflicto concreto en las cotizaciones. Sin embargo, en nuestro informe titulado "World Energy Outlook" de noviembre, estudiamos el posible efecto de la "primavera área" en las inversiones relacionadas con la prospección y la extracción en Oriente Próximo y el sur de África. Estos procesos vendrán acompañados de cambios bruscos en las cotizaciones. El mundo entero cuenta con el crecimiento de los suministros petrolíferos procedentes de Oriente Próximo y del Norte de África, de forma que la región conservará una importancia decisiva para el mercado.


Los gobiernos pueden cambiar las prioridades de las inversiones, mientras que las empresas privadas incluirán riesgos más altos en su programas. Hemos calculado que en caso de que  las inversiones se reduzcan un tercio hasta 2015 respecto al nivel necesario, la extracción de petróleo hacia 2020 disminuiría en 6 millones de barriles diarios. Este cálculo coincide con nuestra previsión básica que supone el crecimiento de los precios hasta los 150 dólares por barril en los próximos 5 años, cuando el mercado reciba volúmenes adicionales de materia prima gracias a las nuevas instalaciones.


Aunque, ¿no cree que la recesión en Europa y la atención de la comunidad internacional hacia las ambiciones nucleares de Irán, podrían provocar una bajada en las cotizaciones del petróleo?


La otra cara de la moneda es que hay muchos factores que podrían bajar la presión sobre los precios en un período corto de tiempo. Uno de ellos es el empeoramiento de los índices macroeconómicos en la zona euro. Otro, la reanudación de los suministros desde Libia y el aumento de la extracción del petróleo en Estados Unidos. No pretendo predecir la dirección que tomará el mercado mundial del petróleo. Todo depende de la correlación entre los factores indicados. A corto plazo, los precios se mantendrán inestables.


En el "World Energy Outlook" se consideran los factores que definirán la dinámica a más largo plazo. En este sentido, para el mercado del petróleo resulta muy importante el crecimiento del mercado de automóviles en los países emergentes. Esperamos que en los próximos 25 años haya 1.700 millones de coches más en el mundo. Eso no quiere decir que la demanda de petróleo se vaya a duplicar, ya se verá reducida por el uso de combustibles alternativos o por la utilización de tecnologías de ahorro energético. Aún así, el número de vehículos sigue siendo de vital importancia para la futura dinámica de los precios del petróleo.


Otra cuestión, cada barril de petróleo que llegue al mercado en los próximos años implicará mayor esfuerzo para los extractores por lo que, será cada vez más caro. Llevo varios años diciendo que la época del petróleo barato ha terminado.


¿La dependencia de los precios del gas con las cotizaciones del petróleo y sus derivados, sigue manteniendo su vigencia o es ya un anacronismo?


No existe una respuesta unívoca. Los modelos para la determinación de los precios varían según los mercados, y la dependencia de los precios del gas con los del petróleo no es una práctica universal. Se da en los mercados de la región de Asia-Pacífico, pero no existe en América ni en Reino Unido.


Sin embargo, está claro que la tradicional dependencia de los contratos a largo plazo de gas con Europa Occidental respecto a los precios del petróleo en los últimos años se encuentra bajo una importante presión, debido a la presencia de gas más barato en el mercado y a las posibilidades de importación de gas licuado. Ya se ha revisado una serie de contratos a largo plazo según unos parámetros de precios más adecuados desde el punto de vista de la situación en el mercado.


Sigue estando poco claro si es una medida temporal o una tendencia. Yo personalmente considero que la dependencia de los precios del gas con los del petróleo sigue siendo actual para los contratos a largo plazo, mientras que el papel de otros mecanismos para la regulación de los precios irá cobrando cada vez más importancia.


¿Es posible aplicar al sector energético el modelo de “libre mercado? ¿O bien esta industria siempre contará con barreras proteccionistas?


Los mercados energéticos que funcionan bien son la mejor manera de garantizar el intercambio comercial sin interrupciones y mantener el crecimiento económico global. Estas son las convicciones que comparten todos los países participantes en la Agencia Internacional de la Energía. Claro que no se pueden abandonar todos los detalles del sector a la función autorreguladora del mercado. La práctica reguladora es muy importante, sobre todo para garantizar la protección del medio ambiente y del clima.


¿Tendrían que cambiar las empresas rusas su modelo de negocio para conservar el mercado europeo?


Cualquier empresa que trabaje en un mercado concreto tiene que seguir las reglas de este mercado. Y es mejor que la empresa no sólo observe cómo cambian los requisitos impuestos por los reguladores, sino que se adapte a las nuevas condiciones y aplique nuevas tecnologías.


Europa está construyendo un mercado de gas único, integrado y competitivo. Paralelamente, cambia la estructura del consumo de combustibles: se usa en el sector de la energía eléctrica, o bien como reserva en caso de que fallen las fuentes de energía renovable. La empresa que suministre gas a la Unión Europea, tendrá que construir modelos de negocio que respondan a esta nueva realidad.


¿Cómo valora las perspectivas del gas de esquisto y el futuro de la energía alternativa?


De momento no veo ningún indicio evidente para que se termine el boom relacionado con la exploración de fuentes no tradicionales de energía en Norteamérica. Pero las perspectivas de estos proyectos siguen siendo impredecibles. Por una parte, el interés por este sector está creciendo, así lo han demostrado tanto Europa como América Latina y la región de Asia - Pacífico. Por otro lado, el volumen de extracción sigue siendo bastante modesto. En muchos casos, insignificante.


Los programas de exploración de fuentes no tradicionales de gas ven dificultado su desarrollo debido a la ausencia de una base de recursos de calidad suficiente y a problemas relacionados con su extracción. A veces, no se pueden aplicar las las tecnologías de sondeo existentes. También habría que valorar el impacto medio ambiental. China podría dar un gran paso adelante en este sentido. Según valoraciones previas, cuentan con muchos recursos, y la demanda crece a un paso vertiginoso. En general, esperamos un crecimiento hasta el 40% del volumen total hacia 2035 en la extracción de gas de fuentes no tradicionales. Los pronósticos respecto a las energías alternativas también suponen un brusco crecimiento en las próximas décadas. Hacia 2035 la energía procedente de fuentes renovables y el gas natural suplirán dos tercios del crecimiento de la demanda mundial. En el sector de la energía eléctrica, la mitad de las nuevas instalaciones corresponderá a centrales hidroeléctricas y aerogeneradores.



¿Hasta qué punto el desarrollo de las energías alternativas cambia la estructura de las economías dependientes del petróleo? ¿Es esta circunstancia relevante para Rusia?


El último informe “World Energy Outlook” concentra la atención sobre las perspectivas de desarrollo del sector ruso energético y de combustibles. Para todo el mundo resultan evidentes las enormes posibilidades de desarrollo de las fuentes de energía sostenible que hay en el país, a excepción de las centrales hidroeléctricas. Por ejemplo, en el noroeste de Rusia y en Siberia Oriental se pueden instalar plataformas para la producción de biocombustibles, ya que abundan los residuos de la industria maderera.


En un país tan grande como Rusia, las fuentes renovables de energía podrían ser una buena solución para los  lugares lejanos donde hay problemas para conectarse a la red eléctrica, y a los que llevar combustible resulta demasiado caro. Pero no esperamos que se de una transformación dramática en el sector ruso de la energía y los combustibles. El subsuelo garantiza alrededor del 90% de la oferta en el mercado ruso de la energía. Hacia 2035 este índice bajará de una forma poco pronunciada, hasta el 85%, y el porcentaje correspondiente a la energía nuclear y a las fuentes renovables de energía crecerá lentamente.


En estas condiciones, ¿la reducción de la extracción del petróleo constituye una amenaza real para Rusia?


Pronosticamos que la extracción siga al mismo nivel durante varios años. Más tarde se iniciará un pequeño descenso. Hasta 2035 este índice seguirá manteniéndose a un nivel cercano a los 10 millones de barriles diarios.


Los yacimientos de la cuenca del Volga, los Urales y algunos situados en Siberia Occidental son viejos y están sobreexplotados, mientras que los nuevos están situados en zonas alejadas, con condiciones de trabajo extremas. El problema de Rusia no consiste en la ausencia de recursos, porque los tiene en abundancia, sino en el alto coste de la extracción, la necesidad de invertir mucho tiempo y las dificultades técnicas para la exploración de nuevos yacimientos.



Para mantener la extracción al nivel que indicamos en nuestros pronósticos, Rusia tendrá que invertir en el sector antes de 2035 una cantidad enorme, más de 700.000 millones de dólares, y garantizar un régimen tributario más favorable para las empresas.


Puede consultar la entrevista original en: http://www.gazeta.ru/business/2012/01/23/3971841.shtml

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