Se revierte la crisis demográfica

Foto de Itar Tass

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El descenso en el número de nacimientos parece haberse detenido en Rusia. Según un estudio de 2011, la tasa de fertilidad de las mujeres rusas es la más alta desde el fin de la Unión Soviética.

Se vislumbra el fin de la crisis demográfica en Rusia y mejoran las condiciones de salud de los ciudadanos, así lo afirma la revista Forbes, tras analizar una serie de datos del Instituto de Estadística Rosstat, pertenecientes al periodo comprendido entre enero y noviembre del 2011.



La tasa de fertilidad es la más alta desde el final de la era soviética. La tasa de mortalidad, en apariencia inmutable, ha disminuido un 5%, confirmando la tendencia de los últimos siete años. Por el contrario, el porcentaje de nacimientos indica que Rusia está por detrás de los países en vías de desarrollo, pero que muestra la mejor tendencia entre los países post comunistas de Europa oriental, a pesar de la depresión económica de 2008-2009.



Estos datos señalan una inversión de las tendencias, lo que desmiente en buena parte las visiones apocalípticas que predecía “The New York Times”, o el Population Research Institute (PRI), sociedad americana que consideraba que Rusia estaba en “decadencia demográfica”, y añadía que su paisaje humano podría asemejarse en breve a los “monumentos de la caída soviética”.



El cliché es monolítico: los rusos beben demasiado, no tienen hijos, tienen una baja esperanza de vida. De este modo, el país avanza hacia la despoblación, porque el aumento de la inmigración no basta para cubrir el descenso en los nacimientos. Por otra parte, quien emigra de China o de África prefiere otros lugares a Rusia. Por el contrario, el estudio de Forbes (que certifica en cualquier caso la disminución de la población en su conjunto, así como de la tasa de natalidad) asegura que, si se confirma la reducción de la tasa de mortalidad y se lucha contra la bajada en el número de nacimientos, Rusia será capaz de mantener su población actual.



Este es uno de los objetivos declarados del gobierno. En mayo de 2011, el primer ministro Vladímir Putin decidió invertir alrededor de 1500 millones de rublos (unos 38 millones de euros) en proyectos demográficos, con el objetivo de incrementar la esperanza media de vida y aumentar la tasa de natalidad, del 25 al 30% en tres años. El siguiente paso fue la primera ley “pro vida” tras la caída de la URSS para regular el aborto, una de las causas de la caída demográfica rusa.

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