Rusia en busca de nuevos mercados para la exportación militar

La prioridad: Brasil y los países del Cono Sur. Una favorable coyuntura económica internacional y un intenso desarrollo en sus relaciones bilaterales con los países latinoamericanos permitieron a Rusia, hace unos años posicionarse exitosamente en el nuevo pero prometedor mercado sudamericano.

Después de la caída de la URSS y una significativa pérdida de la mayoría de sus contactos con América Latina, Moscú se fijo como uno de sus objetivos de política exterior redescubrir el mercado sudamericano.  Pero ahora prefiere no entrometerse en los asuntos políticos de nadie y trata de establecerse cómo proveedor de técnica de calidad conocida como “de doble propósito”.

Desde los tiempos soviéticos, en la región hay mucha demanda por helicópteros como los Mi-17, Mi-26 y Mi-35. Estas máquinas se ganaron la reputación de confiables y de gran efectividad tanto para las condiciones climáticas locales como para cumplir diversas tareas, sean militares o humanitarias


El volumen de exporta-ciones rusas prevista para Latinoamérica significará: 1.328 millones de dólares en 2011, 465 millones en 2012, 1.240 millones de dólares en 2013 y 767 millones de dólares en 2014.


De acuerdo al cálculo del Instituto Internacional de Estudios Por la Paz de Estocolmo (SIPRI), en 2011 Rusia y los EE.UU. continuaron encabezando    la lista de proveedores de armas en el mercado mundial. Según el SIPRI, las exportaciones de armas componen el 53% del total  de exportaciones rusas.


Los datos del Centro de Análisis Mundial de Comercio de Armas

El gobierno venezolano se convirtió en consumidor protagónico en el transcurso de los últimos siete años, ya que mantiene con Rusia intensas relaciones comerciales. A partir de 2005, este país sudamericano ha importado desde Rusia productos militares con un costo superior a los 5 mil millones de dólares. La tecnología aeronáutica rusa, sobre todo los helicópteros multiuso Mi-17V5, Mi-26T2 y Mi-35M2, evidenció una perfomance destacada en Venezuela, lo que convierte al país en una suerte de “vitrina”. Esto motivó a otros países latinoamericanos a que dirigieran su vista a través del océano, evaluando la posibilidad de adquirir armamento ruso.

Moscú sin duda se interesa en afianzarse en la región, diversificando su línea de exportación de armamento y tecnología militar. Las noticias sobre el estado de salud del líder venezolano Hugo Chávez, más la compleja situación interna por la que atraviesa el país, ponen un signo de precaución para los intereses económicos rusos en Venezuela. Por eso,  el propósito de los dirigentes rusos de expandir geográficamente su presencia comercial en Sudamérica tiene suficiente fundamento.

Serguéi Chémezov, presidente de la corporación Rostejnologuii, declaró recientemente que Rusia seguirá desarrollando su colaboración técnico-militar con los países latinoamericanos. Un lugar destacado entre ellos ocupan Brasil, Argentina y Chile. Según Chémezov, “existe la posibilidad de firmar nuevos contratos con Brasil y Argentina. Con Chile en éste momento se está dialogando”. Con respecto a los acuerdos con Caracas, el dirigente de la corporación estatal subrayó, que no hay ningún proyecto nuevo previsto.

La reorientación de las exportaciones de técnica militar rusa a los países de Latinoamérica y sobre todo al naciente gigante global, Brasil, está condicionada por el deseo de Moscú de firmar nuevos contratos,  asistiendo a las futuras exposiciones científico-tecnológicas, de las cuales las más grandes (FIDAE y LAAD) se realizan en Chile y Brasil. También se procura exportar producción industrial con el máximo provecho. Los problemas económicos de Venezuela, que se abastece de la tecnología rusa a crédito, no impiden que este país siga siendo una atractiva “vitrina” militar para la producción rusa. Pero en cuanto a la conveniencia económica, paulatinamente deja de ser un socio confiable en el ámbito de la cooperación tecnológica y militar.

Se han pactado contratos para el suministro de helicópteros en Argentina, durante la exposición aeroespacial Maks-2011. Al final de este año, las compañías nacionales Rosoboronexport y Corporación Rusa de Medios de Comunicación tomaron la decisión conjunta de promover la adquisición de sistemas automatizados de control de seguridad en Argentina, Brasil, Perú y Ecuador. El mercado latinoamericano se ha vuelto realmente atractivo para Moscú.

Este año, según las apreciaciones de Chémezov, la exportación de tecnología militar rusa superará los 12 mil millones de dólares. Si se alcanzan los objetivos planteados, Rusia tendrá posibilidades de quedarse con el primer lugar como vendedor de armas al por mayor en América Latina.

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