Rusia rechazará el proyecto francés de resolución sobre Siria

"Tenemos unas líneas rojas que no podemos cruzar. Es lo que se refiere a la adopción de sanciones y al llamamiento a todas las partes a aplicar medidas restrictivas unilaterales", afirmó Guennadi Gatílov, viceministro de Exteriores ruso, a la agencia Interfax.

El diplomático insistió en que Moscú nunca dará su visto bueno a un proyecto que haya sido elaborado a espaldas de otros miembros con derecho de veto en el Consejo de Seguridad.

"Insistimos en que la resolución incluya un punto importante sobre la renuncia a la injerencia militar en los asuntos sirios", dijo.

Rusia, agregó, "aboga, en general, por que los actores internacionales faciliten el arreglo político y pacífico de la situación en Siria".

"La parte rusa está abierta a cualquier propuesta constructiva que vaya en la línea del objetivo del cese de cualquier violencia", indicó.

Además, agregó, Moscú "considera que el objetivo de cualquier reacción del Consejo de Seguridad es comprometer a todos a la hora de conseguir el inicio de un diálogo que incluya a todas las fuerzas en Siria".

Al tiempo, destacó que el proyecto francés tiene "aspectos positivos" como "el llamamiento a todas las partes a interrumpir la violencia y abrir un diálogo nacional, y a otros países a trabajar con la oposición siria para persuadirle de que inicie el proceso de reconciliación".

Rusia, que ha instado a Occidente a respetar la soberanía de Siria, acusa a EEUU de querer aplicar el guión libio -sanciones internacionales, embargo aéreo, intervención occidental y cambio de régimen- en Siria.

Según informó esta semana la prensa rusa, Moscú suministrará a Siria 36 aviones de instrucción de combate Yak-130 en virtud de un contrato firmado en diciembre pasado.

En diciembre pasado Rusia ya confirmó el suministro a Damasco de sistemas móviles lanzamisiles costeros "Bastión" y misiles de crucero antibuque "Yajont", según un contrato sellado en 2007.

Tanto Israel y EEUU consideran que esos misiles supersónicos de hasta 300 kilómetros de alcance suponen una amenaza para sus buques anclados en el Mediterráneo. EFE

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