Miedo a la red

Foto de AP

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En Bielorrusia ha entrado en vigor recientemente una ley que regula el uso de internet y que se presenta oficialmente como una herramienta para combatir la evasión de impuestos.

Vigilancia total sobre la sociedad, los medios de comunicación y, naturalmente, también sobre internet: este es el sueño de Alexánder Lukashenko, presidente de la última dictadura de Europa. Desde hace algunos días, Bielorrusia está todavía más bajo su control. Este es exactamente el objetivo de la nueva ley sobre el uso de internet, ya que está obligando a todas las compañías y empresarios que trabajan en el país a usar dominios bielorrusos en vez de extranjeros.

No importa que se trate del sector servicios, de operaciones de compra-venta o de un simple intercambio de emailes. Oficialmente, este procedimiento servirá para combatir el fraude fiscal y para obligar a las compañías extranjeras a pagar impuestos en Bielorrusia. Según un comunicado del gobierno de Minsk, hay intenciones de desarrollar condiciones favorables para las entidades comerciales, con el objetivo de que las transacciones online tengan la máxima transparencia, así como para proteger a los usuarios bielorrusos de posibles contenidos ilícitos.

Esto hace referencia a páginas pornográficas o violentas, pero, en realidad, algunos expertos temen que se trate de la enésima vuelta de tuerca contra la libertad de prensa: bajo el peso de la ley podrían caer los sitios web de información opuestos al régimen con sede en el extranjero. Además, en los puntos de acceso público a internet los usuarios deberán estar registrados y están previstas sanciones de hasta 100 euros para los proveedores y gestores considerados responsables de eventuales transgresiones, esto es, aquellos que permitan que sus clientes se conecten a webs extranjeras.

Sin embargo, aún no está del todo claro cuáles serán las consecuencias prácticas de la nueva ley para las redes sociales como Facebook o Twitter. Lukashenko teme la difusión de las protestas en internet y está preocupado por el papel que la red ha desempeñado en la primavera árabe. Como se ha visto claramente que en la vecina Rusia la oposición contra Putin utiliza la web como punto de encuentro privilegiado, y, como ha creado cierta inquietud cuando se ha congregado en masa en las calles de Moscú, quizá es mejor tratar de protegerse. Aunque tal vez sea ya demasiado tarde.

En la versión rusa de Facebook, V Kontakte, hay inscritos unos dos millores de personas, una quinta parte de la población bielorrusa. Según analistas como Irina Vidanova, prohibir totalmente el uso de estas páginas sería contraproducente, ya que desencadenaría las iras incluso de la gente que no se interesa por la política. Por tanto, si Minsk llegase a cortar completamente el uso de internet, los problemas de Lukashenko podrían aumentar.

Para Evgueni Morozov, el gurú bielorruso que se ha hecho famoso en todo el mundo por su libro The Net Delusion- The Dark Side of Internet Freedom (traducido como “El engaño en la red”), el verdadero problema reside en otra parte: en el hecho de que los sistemas autocráticos se sirvan de la tecnología occidental para controlar la red, sin contar con que el rol de las redes sociales en las revoluciones ha sido ampliamente sobrevalorado.

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