Gol en ruso se escribe ‘África’

El jugador Lacina Traoré. Foto de RIA Novosti

El jugador Lacina Traoré. Foto de RIA Novosti

73 goles, que se dice pronto, sumaron los jugadores africanos en la liga rusa en 2011. Hubo un tiempo en que ver a un futbolista de color en la Premier era un acontecimiento entre lo exótico y lo temerario. Todavía hoy quedan vestigios de cierto racismo en las gradas de los estadios rusos, pero el hábito hace al monje. Desde que el nigeriano Izibor debutase en el Dinamo allá por 1998, la presencia de jugadores africanos se ha ido consolidando en Rusia hasta convertirse hoy casi en moda, tras el deslumbrante desembarco de Doumbia en el CSKA la pasada campaña, con 28 goles. En la actualidad son ya 20 en los 16 equipos de la Premier, de los que la mitad son delanteros y en su mayoría titulares. África es sinónimo de gol en el fútbol ruso.

El marfileño Seydou Doumbia aterrizó en la Premier a finales de 2010 procedente de un semidesconocido club suizo (el ‘BSC Young Boys’). En su primera temporada completa con la camiseta del CSKA se ha destacado como pichichi de la competición nacional con 28 goles (además de cinco en Champions), lo que le ha valido el galardón de ‘Jugador del Año’ en la Premier. En vista de semejante descubrimiento, los delanteros africanos se han convertido en poco menos que ‘El Dorado’ del fútbol ruso y los equipos peinan el mercado en busca del próximo Doumbia. En ese contexto, y con la eliminatoria de octavos de Champions contra el Madrid en el horizonte, se enmarca el reciente fichaje del prometedor nigeriano Ahmed Musa por el CSKA, procedente del Velo holandés a cambio de 5 millones de euros. Una incorporación que, por cierto, genera ‘overbooking’ en la delantera moscovita y abre la puerta de salida al mítico pero ya veterano brasileño Vagner Love, que apunta al Flamengo.


Seydou Doumbia con sus compañeros del Este. Foto de AFP/EastNews

La mitad de los equipos de la liga rusa (8 de 16) tiene al menos un africano en sus filas. El Anzhi, con cinco, se lleva la palma. En cuanto a nacionalidades, encontramos hasta siete diferentes: Nigeria, Costa de Marfil, Burkina Faso, Camerún, Zimbawe, Marruecos y Senegal, siendo esta última la comunidad más numerosa, con nueve representantes. Pese a que el nombre de Seydou Doumbia brilla con luz propia (estos días es noticia porque ha sido convocado para jugar la Copa de África entre el 21 de enero y el 12 de febrero y no podrá preparar con el resto del CSKA el duelo ante el Madrid), no es el único que copa titulares en la prensa deportiva rusa. El delantero senegalés y ex del Málaga Víctor Obinna fue uno de las incorporaciones estrella del Lokomotiv en verano. Pese a que todavía no se ha terminado de aclimatar, pues suma sólo 3 goles, es uno de los principales peligros que aguardan al Athletic de Bilbao en la eliminatoria de dieciseisavos de Europa League del próximo febrero.  

Otro nombre de moda es el del marfileño Lacina Traoré (2.03 m. de altura), que con sólo 21 primaveras marcó 15 goles en el Kuban en 2011 y es objeto de deseo del ‘nuevo rico’ Anzhi para la segunda vuelta (habría presentado una oferta por 30 millones de euros), que se disputa a partir de marzo tras el parón invernal. Allí se encontraría con el camerunés Samuel Etoo, ‘el futbolista mejor pagado del mundo’, que en los 11 partidos que jugó desde su incorporación en agosto le dio tiempo a sumar ocho dianas.

 

Los pioneros

También en el Anzhi milita Ibra Kebe, defensa central y titular indiscutible, además toda una institución en la competición como uno de los pioneros africanos en el fútbol ruso. Este senegalés aterrizó en el Spartak de Moscú en 2001 y desde entonces no se ha movido de la Premier. Otros que abrieron el camino fueron por ejemplo el senegalés James Obiora (en el Lokomotiv entre 2001 y 2005, marcando 20 goles en 62 partidos) o el malawi Iso Kanenda (en el fútbol ruso desde 2003, tiempo durante el que ha marcado 37 goles; actualmente milita en el Volgogrado de la segunda división).


El desembarco este verano en la Premier de una estrella internacional de origen africano como Eto’o sumado al Mundial que Rusia acogerá en 2018 ha levantado cierta expectación sobre el problema del racismo en las gradas de la Premier. Además, no hay que olvidar que el precisamente Eto’o ya ha dado muestras a lo largo de su carrera de una fuerte sensibilidad hacia este tema: por ejemplo, cuando en un partido en Zaragoza en 2006 quiso abandonar el campo cansado de escuchar gritos ofensivos de los aficionados locales. Preguntado sobre el particular en una reciente entrevista para Goal.com, el delantero camerunés declaró: “Sé que este problema mantiene a mucha gente alerta y que Roberto Carlos tuvo algunos problemas antes de mi llegada, pero por ahora no me quejo. No creo que el racismo sea un sentimiento eterno. En cualquier parte del mundo podemos encontrarnos esta dificultad, gente que por desgracia no ha podido viajar y conocer otra cultura, lo que les hace estar cerrados en su manera de pensar. La suerte es que la gran mayoría del planeta piensa diferente a ellos. Y esa gran mayoría tenemos que conducirles a que vean las cosas de manera distinta. Entre todos lo podemos conseguir”.

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