Critican el fracaso de la sonda Fobos-Grunt

Foto de Itar Tass

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El fracaso de la sonda rusa Fobos-Grunt, que cayó al Océano Pacífico, fue el decepcionante desenlace de la primera misión interplanetaria rusa en 15 años.

La decepcionante expedición no tripulada, junto con los seis lanzamientos que fracasaron en el año 2011, suponen un duro golpe a la reputación del programa espacial ruso, según los especialistas.  Se trata de un tema delicado, considerando que actualmente Rusia es la única que ofrece un “taxi espacial” que envía cosmonautas y provisiones a la Estación Espacial Internacional.
El nuevo viceprimer ministro, Dimitri Rogozin, ha realizado varias duras declaraciones en las que promete poner orden en el sector. “Estoy ejerciendo un control personal sobre la investigación de los motivos detrás del fracaso de Fobos-Grunt”, escribió Rogozin en su página de Facebook, según informó RIA Novosti.


Sin embargo, tal como han señalado los especialistas, resulta técnicamente imposible realizar una investigación exhaustiva respecto a lo acontecido. “La sonda, que pesaba dos toneladas, explotó en la atmósfera terrestre”, expresó Ígor Marinich, jefe de redacción de la publicación en línea Novosti Kosmonavtiki. Por ello, una versión de los hechos que contempla posibles actos de sabotaje, tal como expresó Vladímir Popovkin, actual titular de Roscosmos y supervisor del proyecto Fobos-Grunt, es imposible de probar o refutar.


Alexánder Zhelazniakov, miembro de la Academia Espacial rusa Tsiolkovski, declaró a The Moscow News que, en teoría, una serie de ondas radiales fuertes y focalizadas técnicamente podrían dañar el sistema electrónico de una sonda espacial. Pero el nivel de cooperación y buena voluntad existente entre las potencias especiales tornan imposibles dichas especulaciones, señaló Zhelezniakov.
Quienes trabajan con programas espaciales internacionales suelen destacar lo amistoso que es el ambiente del sector. “Aprendí [ durante el entrenamiento en la Ciudad de las Estrellas, donde se preparan los cosmonautas para ir a la EEI] lo cercana que es la relación ruso-estadounidense: los astronautas norteamericanos hablan ruso mucho mejor que los empresarios de Estados Unidos que he conocido en Rusia”, declaró a The Moscow Times el año pasado Esther Dyson, que realizó un entrenamiento completo en la Ciudad de la Estrellas como cosmonauta de reserva.
“En el espacio, somos aliados de Europa, EE UU y China, y no esperaríamos ninguna jugada sucia de su parte”, expresó Alexander Zhelezniakov, quien sugirió que debería prestarse más atención a las tecnologías obsoletas y a la falta de comunicación entre las diferentes generaciones de científicos. Asimismo, señaló que Fobos-Grunt se construyó con una tecnología que tenía diez años y ya se habían vencido las garantías de los repuestos.


El año pasado se desató un escándalo cuando la bloguera Lana Sator se escabulló en un establecimiento de construcción de cohetes de Energomash, donde se prueban los motores de los cohetes espaciales. En las fotografías de Sator se muestran equipos obsoletos en una de las fábricas clave del programa espacial, lo cual podría justificar la reevaluación a la que se ha visto sometida la industria espacial rusa tras el publicitado fracaso de Fobos-Grunt.


En una reciente reunión entre el viceprimer ministro Rogozin y Vladímir Putin, este último manifestó que el programa espacial debería recibir un control de calidad de tipo militar. Entre otras cosas, este tipo de control exige la presencia constante de un organismo supervisor (similar a los oficiales de compra militares) en cualquier fábrica.


Actualmente hay un debate sobre si los meros controles de calidad serán capaces de ayudar a un sector que necesita con urgencia nuevo personal cualificado y un hardware de producción actualizado. “No estamos hablando de una crisis, sino de las consecuencias de la falta de financiación durante mucho tiempo”, expresó Zhelezniakov.


La congelación de la financiación de los programas espaciales, ordenado por Borís Yeltsin, ha determinado los fracasos de hoy en día, aunque, según Alexánder Zhalezniakov, los científicos espaciales rusos también deben adaptarse a los tiempos que corren. Y todos los especialistas sostienen que Roscosmos —tanto en los programas dentro de la órbita de la Tierra como de la exploración del sistema solar— debe actuar en consonancia con las prioridades nacionales.

Publicado originalmente en “The Moscow News”

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