Un Moscú de récord

Foto de PhotoXPress

Foto de PhotoXPress

La rueda panorámica más alta de Europa o la campana más grande del mundo son atracciones de la capital rusa que baten récords.

Podría ser un modo alternativo de visitar la ciudad. Sin mapas ni guías de museos, por una vez, sino dejándose llevar por un recorrido compuesto de récords.
Récord, esa es la palabra clave y... aquí hay muchos. En una ciudad donde todo es gigantesco (hasta la propia calle puede llegar a tener dimensiones de una autopista) no es difícil toparse con algo extraordinario.

Basta con aventurarse por un camino alternativo, saltando de un exceso a otro, de un récord a otro.

La madre de todos los récords es, obviamente, el metro. No hacen falta cifras para establecer que se trata de uno de los subterráneos más fascinantes del mundo. Sin duda alguna es uno de los más suntuosos, de hecho, está revestido de mármol y granito, mosaicos y estuco. Construido en los años 30 (el primer tramo unía Sokólniki a Komsomólskaya), se ramifica en doce líneas por las cuales, a intervalos de un minuto, viajan trenes que transportan hasta 10 millones de pasajeros al día una velocidad media de 42,5 km/h.

Si seguimos por el camino de la elegancia y la notoriedad, encontraremos unos de los baños públicos más famosos del mundo: Sanduní. Se encuentran en el número 14 de la calle Neglinnaya, donde en la segunda mitad del siglo XIX, el actor Sila Sandunov transformó el edificio en un elegante centro para el cuidado del cuerpo. De ahí su nombre. Los salones están recubiertos de magníficos decorados en estilo turco y neoclásico, desde entonces han servido de decorado para rodajes cinematográficos.

Por otro lado, quien haya visitado Moscú seguramente haya visto el suntuoso “Zar de los cañones” en el corazón del Kremlin. Se trata del cañón más grande del mundo y fue fundido en 1856 por Andréi Ciohov. Mide 5,34 metros, tiene un diámetro de 89 centímetros y pesa 40 toneladas. Debido a un defecto de fabricación nunca ha podido ser disparado, lo que es una lástima. Un poco más lejos, se encuentra la campana fundida más grande de la historia: la “Zarina de las campanas” (Tsar Kolokól). Realizada por el artista Motorin y su hijo Mijaíl en la segunda mitad del siglo XVIII, batió un récord: tiene una altura de 6,14 metros, un diámetro de 6,6 metros y un peso que supera las 200 toneladas. Toda la superficie está recubierta de delicados relieves dedicados al zar Alexéi Mijáilovich.

Nuestra gira en busca de los récords de Moscú prosigue hasta VDNJ, la estación de metro situada en el norte, en la línea naranja, que lleva hasta el Parque de Exposiciones de los Pueblos Soviéticos. En su momento fue una gran feria y en la actualidad  es un enorme parque lleno de diversiones, donde se ha levantado una de las ruedas panorámicas más altas del mundo. Sus administradores garantizan que es “la más grande de Europa”.

En diciembre de 2011 se añadió una nueva atracción de récord. En el parque Gorki, en el corazón de la ciudad, se montó la pista de patinaje sobre hielo más grande de Europa, con una superficie de 15.000 metros cuadrados, organizada en diversas áreas destinadas a adultos, niños y pistas de hockey.

Y terminemos a lo grande, cómo no. El edificio de la Universidad MGU (Estatal de Moscú) ostenta el reloj, el barómetro y el termómetro más grandes del mundo. Por otro lado, según cuentan, el local Art Academia, sobre la orilla del río Moscova, posee la barra más larga de Europa, para acompañar las interminables noches moscovitas, unas de las más excitantes del mundo.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.

Esta página web utiliza cookies. Haz click aquí para más información.

Aceptar cookies