"Muchos han creído que tras la despenalización a partir del 8 de diciembre de 2011 de los delitos de injuria e insulto, todo está permitido y nadie será responsable de nada. Pero no es así", dijo Chaika al diario ruso "Rossíyskaya Gazeta".
El fiscal general reiteró que tanto el insulto como la injuria son considerados faltas administrativas, por lo que pueden acarrear multas.
Por otra parte, Chaika aseguró que las manifestaciones que congregaron en diciembre a decenas de miles de personas en medio centenar de ciudades rusas son financiadas "en su mayoría desde el exterior".
"Es intolerable que algunos individuos usen a la gente como instrumento para lograr sus objetivos políticos, que son además deshonestos. Y es que el dinero para todo esto llega a menudo desde fuentes que están fuera de Rusia", dijo el fiscal general.
Los resultados de las recientes elecciones parlamentarias, considerados por muchos fraudulentos y que se saldaron con la exigua mayoría absoluta del partido oficialista Rusia Unida, liderado por el primer ministro y candidato a presidente, Vladímir Putin, desataron protestas sin parangón en Rusia desde hace veinte años.
La consigna "Por unas elecciones limpias", que enarbolaron todos los sectores del espectro opositor tras los comicios parlamentarios del pasado diciembre, consiguió sacar a las calles a decenas de miles de personas y cambió de la noche a la mañana el aparentemente apacible panorama político ruso. EFE
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