Lo suficientemente loco como para cambiar la cultura

Foto de RIA Novosti / Pavel Lisizin

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Suelen pedirme que resuma la misión principal del Instituto Tecnológico de Skolkovo. Lo puedo hacer en dos palabras: modificación cultural.

Skolkovo está modificando la cultura académica en Rusia mediante la construcción de un nuevo instituto científico de nivel universitario, junto con el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Creemos que será el primer instituto de su género en el mundo, que abarcará de un modo integral educación, investigación, innovación y empresariado. Puede que los alumnos no funden su propia empresa cuando se gradúen, pero sí que sabrán cómo hacerlo.



La cultura corporativa también está cambiando. En el nuevo instituto estamos educando a las grandes empresas rusas en el valor de realizar investigación contractual, les enseñamos a trabajar con inversores de riesgo y a integrar las innovaciones como puntos fundamentales de su éxito o, por lo menos, de su supervivencia.



En lo que respecta a la cultura empresarial, olvidamos fácilmente que, hasta no hace mucho, las empresas privadas en Rusia o bien eran ilegales o bien no recibían ningún tipo de impulso. Llevará un tiempo revertir este legado y permitir que el espíritu ruso, netamente creativo, florezca. Skolkovo es un acelerador de esta transformación. Mediante la ayuda, la financiación y el trato preferente a empresas de reciente creación, esperamos equilibrar el juego. Nuestro papel también implica brindar apoyo moral a los nerviosos jóvenes emprendedores que desean perseguir sus sueños.



Por último, tenemos como objetivo modificar la comprensión cultural de la creación de riqueza. Las reservas naturales de petróleo, gas, metales y madera copan desde hace tiempo el comercio ruso. Un énfasis exclusivo en la producción material dominó la era soviética, con sus famosos planes quinquenales. Incluso en la actualidad, casi todos los empresarios rusos más importantes han amasado su fortuna gracias a los recursos naturales Pero, para que Rusia pueda competir en la economía mundial del conocimiento, debe modificar su marcha, y Skolkovo puede hacer que esto suceda. Lo llevamos a cabo mediante la educación en la propiedad intelectual (PI), ayudando a los empresarios y a las empresas jóvenes a crear, defender y comercializar su PI. Este objetivo también se ha alcanzado al lograr éxitos tempranos y muy visibles en la valorización económica de la PI rusa en el escenario mundial y, finalmente, al crear marcos legales completamente novedosos para la propiedad intelectual que sean de aplicación en toda Rusia.



En resumen, nuestra tarea comprende la creación de mecanismos para la transmisión de la potencia científica e intelectual a  productos y servicios basados en el conocimiento y competitivos a nivel mundial.



Probablemente, lo más difícil de modificar es la cultura y la mentalidad. Pero si se tiene éxito, el impacto será significativo. Los grandes países son más bien como un superpetrolero: no viran con facilidad, pero con moverlos tan sólo unos grados en la dirección correcta habrán cambiado ya su rumbo.



Skolkovo cuenta con una serie de ventajas. La primera es la riquísima base técnico-científica de Rusia. Por el contrario, en mi anterior puesto estaba encargado de la construcción de una ciudad innovadora similar en Abu Dhabi, con tan solo 400.000 habitantes y que apenas cuenta con recursos científicos. En la carrera global hacia una economía del conocimiento, Rusia se encuentra bien ubicada. Otra ventaja es que, al haber comenzado más tarde, Rusia posee la ventaja de quien avanza en segundo lugar. Hemos estudiado el éxito y el fracaso de las innovaciones e incorporamos lo aprendido a nuestro modelo.


Una tercera ventaja es que, rompiendo con la tradición rusa, Skolkovo es una plataforma abierta para la cooperación mundial en I+D. Las ciudades científicas cerradas cumplieron su objetivo, pero la velocidad y escala de la interconexión global exigen apertura y colaboración.



Entonces, ¿por qué lo hacemos? Steve Jobs fue quien mejor lo resumió cuando dijo: “Brindo por los locos. Porque los que están lo suficientemente locos como para pensar que pueden cambiar el mundo generalmente son los que lo hacen”.



Steven Geiger es director ejecutivo de la Fundación Skolkovo, el programa gubernamental ruso para la innovación y la tecnología.

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