La reforma de la policía: hacia la integración con la milicia

Foto de Legión Media

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La reforma del Ministerio del Interior finalizó oficialmente el 1 de agosto de este año, cuando terminó la revisión extraordinaria de la plantilla. Sin embargo, las revisiones a nivel local han sido prolongadas en secreto en varias regiones. Los resultados no parecen satisfacer ni siquiera al impulsor de estos cambios, ya que el 10 de noviembre, al felicitar a los policías en su fiesta oficial, el presidente ruso Dmitri Medvédev prometió en su twitter que se continuaría el camino emprendido en este aspecto.

La reforma incluía varias cuestiones clave. Lo más complicado ha sido definir la estructura de la institución, que cambió varias veces en el transcurso de la aplicación de las medidas. Es preciso señalar que las transformaciones empezaron con la escandalosa decisión de suprimir uno de los servicios policiales tradicionalmente más efectivos, el del transporte, que fue conservado en último término tras despidos masivos y cambios en la dirección. Fuentes de la administración central del Ministerio del Interior afirmaron en más de una ocasión, aunque de manera extraoficial, que este tema era objeto de grandes controversias entre los grupos de influencia del Estado Mayor. Al final, a pesar de la reducción de la administración central del Ministerio casi al 50%, las subdivisiones del Estado Mayor y de la retaguardia se multiplicaron varias veces, al tiempo que, por el contrario, disminuía drásticamente el número de departamentos operativos. En las regiones, la situación a veces rozaba el absurdo: en algunos lugares, principalmente distritos y municipios, determinados departamentos, como la policía judicial o el servicio de seguridad económica, fueron prácticamente disueltos, debido solo a que el llamado “bloque policial” se creaba según los gustos personales de algún nuevo jefe, que tenía todo el poder para tomar este tipo de decisiones. “La falta de inspectores de la policía de tráfico puede ser compensada de algún modo con sistemas de grabación de imágenes, patrullas y puestos de guardia que cuenten con un sistema de medios técnicos llamado 'La ciudad segura'. ¿Pero cómo compensamos la falta de policías judiciales?” se preguntaba perplejo un oficial de alto rango del Ministerio del Interior en su conversación con el periódico “Kommersant”.

El segundo tema clave ha sido un cambio de nombre: la milicia ha pasado a llamarse policía. Esto provocó la necesidad de modificar con urgencia la nueva ley “Sobre la milicia” (que se denomina ahora “Sobre la policía”), y llevar a cabo una revisión extraordinaria de la plantilla. En realidad, existen pocas diferencias sustanciales entre la nueva ley “Sobre la policía” en comparación con la antigua “Sobre la milicia”. Concretamente, a partir de ahora un consejo público deberá trabajar como adjunto a cada departamento de Interior. Sin embargo, voces críticas con la reforma recuerdan que en una serie de regiones (por ejemplo, en Moscú, San Petersburgo, Cheliábinsk, etc.) existían consejos de este tipo, creados por iniciativa de los directores de los correspondientes departamentos. Por otro lado, la policía ha sido liberada de funciones que no le son propias, tales como trabajar en centros de asistencia antialcohólica, buscar a las personas que tratan de evitar el servicio militar, etc.

En cuanto a la revisión de la plantilla, incluso los propios policías afirman que ha sido más bien una formalidad. En cualquier caso, tras la reforma no se ha apreciado una variación significativa en los datos del servicio ministerial de seguridad respecto a la corrupción entre los funcionarios. Y de los aproximadamente noventa generales destituidos en el proceso de renovación, tan sólo dos pueden considerarse víctimas de la "limpieza” institucional. El resto acabó obteniendo una calificación satisfactoria.

El único lado positivo de la reforma, con el que todos están de acuerdo, es la aprobación del proyecto sobre las garantías sociales para la policía, que prevé la tan esperada e importante  subida de sueldo, que será considerable. Sin embargo, de nuevo muchos policías se muestran bastante escépticos al respecto: para 2012 está previsto un aumento  del bienestar económico, pero existen serias dudas de que haya presupuesto suficiente para todas las medidas planeadas.

Más información es: http://kommersant.ru/doc/1846425