Una ciudad atómica transformada en un ejemplo de desarrollo

Zarechni es una antigua urbe cerrada que actualmente cuenta con proyectos participativos, que implican a los ciudadanos. Fuente: RIA Novosti / Vladmir Vyatkin

Zarechni es una antigua urbe cerrada que actualmente cuenta con proyectos participativos, que implican a los ciudadanos. Fuente: RIA Novosti / Vladmir Vyatkin

Zarechni es una de las diez ciudades 'atómicas' cerradas de Rusia. Este tipo de poblaciones se parecen más a bases militares que a ciudades modernas. Pero esta es la excepción, es un ejemplo de como se puede transformar el lúgubre acervo soviético en motivo de orgullo para los ciudadanos.

Zarechni se ha convertido en la ganadora del concurso a las mejores prácticas urbanas organizado por la Agencia de Iniciativas Estratégicas (АSI). Las autoridades de esta población de 65.000 habitantes, impulsan un modelo de construcción participativo. Aquí hayparkings para bicicletas o contenedores para la recogida de basura por separado, lo que no es habitual en Rusia. Además, trabajan por un entorno accesible para los discapacitados,  e idean las líneas generales de desarrollo de la ciudad.

Tras el alambre hay caminos de piedra, pinos, escuelas con comida gratuita, babushkas haciendo ejercicio al lado de un estanque, talleres para niños, piscinas y pistas de tenis. Sus habitantes la describen como una ciudad balneario: para personas mayores y niños.

“¿Qué vais a hacer cuando se lleven las alambradas?”

300 personas forman parte del club de una manera real o virtual. En total hay 64.500 habitantes en Zarechni. Los mismos participantes reconocen que  mucha gente de la ciudad no sabe nada sobre la existencia del club.

No lo sabemos, pero estamos buscando opciones. Por eso se creó el club de desarrollo estratégico, explica la activista Elena Eniutina.

El 80% de los habitantes y el jefe de la administración están en contra de la apertura, tienen miedo de lo desconocido. "Estoy seguro de que si se les propusiera a los habitantes pagar a escote para conservar el cercado, todos estarían de acuerdo. Y seguiríamos siendo un museo soviético desarrollado”, bromea Vladímir Kshumanev, jefe del departamento de relaciones públicas de la administración.

Lluvia de ideas en vez de borracheras

El club de desarrollo estratégico se fue formando a partir de un simulador de negocios. Konstantín Pribilov, director de una empresa de construcción, volvió a Zarechni desde Moscú, donde estuvo trabajando tres años. “Me pareció que aquí todo muy triste. Había que cambiar algo”, cuenta. Compartió sus pensamientos con Viacheslav Gladkov, el jefe de la administración. 

Finalmente, en el año 2009, llegaron desde la capita un conocido de Pribilov,  experto en estrategias urbanas, y un grupo de especialistas de la Asociación Metodológica Internacional.

Entonces Viacheslav Gladkov encerró a los concejales y otros ciudadanos durante tres días en el Campo de Pioneros 'Zvezdochka'.

“Elegí a personas que no son indiferentes y que proceden de distintas esferas: medios de comunicación, de la esfera presupuestaria, obreros, empresarios, pensionistas y de la juventud descarada. La elección de esas personas fue mí  decisión”, cuenta Gladkov.

“Nos obligo a desconectar los teléfonos, aunque ni siquiera había señal”, relata Konstantin Pribylov, uno de los asistentes. Muchos esperaban un banquete y ya se habían acostumbrado a que los actos terminasen en borracheras. En vez de eso, tuvieron que determinar el destino de la ciudad.

“Aclaramos nuestras cabezas, trabajamos sobre los estereotipos y debatimos cómo se desarrollan otras ciudades, desde la megápolis canadiense de Vancouver, hasta la provincial Mishkina ”, declara Pribilov.

Se pensaron tres áreas de desarrollo y cada proyecto fue examinado desde tres ángulos diferentes.

El primero, “Zarechni: el mejor ecosistema urbano”, considera el trato entre todos los organismos vivos y el medio ambiente, la interacción del ser humano, la naturaleza y las infraestructuras.

El segundo, llamado “un parque creativo”, considera la ciudad cerrada como un conjunto creativo. El tercero, “el valle de la ingeniería rusa”, ve la ciudad como un terreno especial donde se ofrecen, sobre una base comercial, un complejo de servicios técnicos, imprescindibles para el desarrollo de actividades y la producción innovadora.

Vías para bicicletas y espacios accesibles para minusválidos

Va a comenzar una reunión, en el salón  de empresas hay unas 40 personas, dos de ellas son diputados de Gladkov.

Los recién llegados no saben qué esperar del encuentro. El joven de 24 años Alexéi Kiréev pertenece al club automovilístico y ha oído que “el club intenta mejorar la ciudad sin depender del presupuesto federal”.

A otros nuevos participantes los han traído antiguos habitantes o la administración. También los hay que llegan a través de los enlaces en las redes sociales.

Tras rellenar un formulario Alexéi puede votar, así como cualquiera de los que han acudido recientemente. Más adelante podrá presentar sus propios proyectos.

El formato del encuentro es el siguiente: dos o tres ponentes presentan sus proyectos. Tras debatirlos, al final piden que los que están dispuestos a trabajar con ellos que levanten la mano. Estos se inscribirán en los grupos de trabajo.

El arquitecto Mijaíl Palatkin formó parte del proyecto de desarrollo de una red para practicar ciclismo.

“El objetivo principal es criar una generación que entienda que poseer un coche no es un indicador de éxito”.

También participó en un proyecto para crear un entorno accesible a los minusválidos. Los encuentros reales tienen lugar una vez al mes y el resto del tiempo los debates se llevan a cabo en un grupo de Facebook.

El grupo discute una carta para el jefe de la administración sobre la introducción de autobuses para inválidos: hay 49 comentarios.

La gente propone instalar rampas especiales en todos los autobuses. Alexéi Kiseliov, de 32 años y en silla de ruedas, escribe: “Una escena tan maximalista no se aplica en ningún otro país. Sin mencionar que es sencillamente una absurda pérdida de dinero”.

Alexéi ha elaborado él mismo un proyecto para un entorno accesible. “Llevo más de diez años con este problema. Antes, los que vamos en silla de rueda por esta ciudad, teníamos nuestra organización. Pero ahora su actividad es prácticamente nula. Cuando tocaron este tema en el club me llamó un amigo. Es un espacio único para quienes tienen ideas y quienes pueden realizarlas” explica.

Aparecen propuestas de todo tipo, como la de realizar un desfile de alces (como analogía al desfile de vacas de la letona ciudad de Ventspils, donde ponen esculturas de estos animales en las calles). “Esas son las pequeñas cosas que forman una correcta actitud hacia la vida y  la ciudad,” declara  Viacheslav Gladkov.

Un parque ecológico

El espacio cercano a los edificios altos en construcción de la calle Lenin no parece corriente. Hay un ecoparking: rampas, una plaza de juegos para niños con revestimiento de goma y un campo de fútbol.

En verano del 2012, el diputado municipal de Moscú, Maxim Motin, propuso a los urbanistas y arquitectos el proyecto cívico UrbanUrban para mejorar la plaza cercana a una casa de Pechatniki.

Pero los funcionarios declinaron el proyecto. “Aquí se encontraron las posibilidades” dice el jefe del club Konstantin Priblylov.

“Yo no soy altruista. Ahora en Zarechni hay bastantes apartamentos. Tengo aquí cuatro o cinco competidores. He observado que muchos constructores de otras ciudades ya han empezado a pensar cómo vender no solo apartamentos, sino también un entorno acogedor.  Es mejor gastar más en confort para atraer así a la gente y que no se vaya a la competencia” explica su lógica Konstantin. Estima que acondicionar el patio costará 2,18 millones de rublos. De momento ya se han vendido el 40% de los apartamentos de las casas en construcción.

Escépticos con el proyecto

También hay personas descontentas con su actividad.

Evgueni Kosmach, jefe de un grupo de administradores de sistemas, pertenece a aquellos que han ido, pero que después han renunciado a seguir participando.

Valora con escepticismo lo que el llama el “micromanagement” de Gladkov. Considera que no es necesario meterse en persona en cada entrada, sino que sería más adecuado crear un sistema de gestión que pueda trabajar sin dirigente.

“No he visto en la red ninguna descripción detallada de los proyectos. No entiendo a qué se han dedicado durante tres años” dice Kosmach. Mientras señala hacia el asfalto al lado del cine 'Rossiya' dice: “Allí había un enorme agujero. Un coche llegó a caerse dentro. Ese es el tipo de problemas de los que hay que ocuparse y no de parkings para bicicletas” dice él.

Otro exparticipante, Denís Kravchuk de 28 años, cuenta que “el problema del club es que la gente se fija en la experiencia de las grandes ciudades. Las ideas demasiado brillantes son buenas allí donde las personas no se conocen entre sí”.

Publicado originalmente en ruso en Moskóvskie Nóvosti.