El arte de ser diferente

Primer día del festival. Fiesta de inauguración. Foto de Sasha Búrova

Primer día del festival. Fiesta de inauguración. Foto de Sasha Búrova

El Festival de Cultura Queer ha celebrado su tercera edición a pesar de las dificultades y de la homofobia que impera en la sociedad. El mes pasado, se ha adoptó el primer borrador de un proyecto de ley que prohíbe “hacer propaganda de la homosexualidad, la bisexualidad y la transexualidad entre menores”.

Aunque San Petersburgo siempre ha dado la impresión de ser una ciudad más tolerante con las minorías sexuales, prohíbe constantemente la celebración del desfile del orgullo gay, al igual que Moscú. Más aún, el 16 de noviembre de 2011 se adoptó el primer borrador del proyecto de ley que prohíbe “hacer propaganda de la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad entre los menores”. Los diputados tienen la intención de introducir una enmienda análoga respecto a la publicidad sobre la pedofilia. Se supone que las multas por hacer propaganda sobre la homosexualidad y la pedofilia serán las mismas. También es posible que se multen las publicaciones sobre las minorías sexuales en los medios de comunicación. Y, lógicamente, nada de desfiles  o días del orgullo gay.

Todo ello sucede en una sociedad con unas fuertes tendencias homofobas como trasfondo. Una encuesta de Levada Center realizada en marzo de este mismo año demostró que las tres cuartas partes de la población rusa considera a los gays y las lesbianas personas deficientes, casi un 40% se pronuncia a favor del tratamiento forzoso y del aislamiento, y el 4%, aprobaría su aniquilación física.

Concierto de Rock "Homofobia STOP", foto de polina Korcháguina

Teniendo en cuenta estos hechos, el Festival Internacional de la Cultura Queer, que se celebra anualmente adopta tonos realmente heroicos. Queer es una palabra inglesa que significa “extraño, poco usual”. El festival Queer se planteó sobre todo como una actividad ilustrativa. Se trata de cómo la sociedad se relaciona con las “personas raras”, los marginados, que no necesariamente tienen que ser gays o lesbianas. Puede tratarse de personas con un color de piel diferente, miembros de otra cultura o personas que se visten de una manera distinta. El lema del festival es “El arte de ser uno mismo” y se creó con el objetivo de influir en la percepción sobre la cultura queer de la mayoría de la gente. En el marco del programa de este Queerfest, se pueden visitar numerosas exposiciones de fotos, conciertos, así como participar en debates y seminarios organizados por entidades sociales internacionales.

“El objetivo principal del proyecto consiste en crear un espacio artístico único para las  personas que en su esencia y naturaleza sean miembros de la comunidad queer y se pronuncian en contra de la violencia y los estereotipos de género dictados desde fuera”, se comunica en la página web oficial del festival.

El verdadero sufrimiento de los organizadores del festival empezó el segundo año de su celebración en San Petersburgo, y continúa a día de hoy. El 15 de septiembre de 2010, la Unión de Artistas, en cuyo edificio se iba a celebrar la inauguración, rompió el contrato con los organizadores “debido a las numerosas quejas de distintas organizaciones sociales en relación a la temática de la exposición”. En el festival de 2011 tampoco se pudieron evitar las protestas ni la policía.

Los organizadores envían anualmente cartas a los activistas de las organizaciones que protestan: "Les invitamos a todos, a los autores y a los firmantes de las cartas contrarias a la celebración del Festival Internacional de la Cultura Queer, a entrevistarse personalmente con nosotros para conocer los objetivos y el programa y para que planteen todas las cuestiones que les preocupan. Venga a vernos, escríbanos o llámenos. Estamos abiertos al diálogo”. Pero de momento, no se ha recibido ni una sola respuesta.

Desde que existe el festival Queer, la iniciativa de los organizadores ha sido apoyada por el conocido periodista Vladímir Pozner, el dramaturgo inglés Stephen Fry y el crítico musical Artemi Troitski. La comunidad occidental les ha prestado un gran apoyo: en la página web queerfest.ru aparecen más de diez organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, consulados europeos y personalidades conocidas. El alcalde actual de Berlín, Klaus Wowereit (que no oculta su condición de homosexual), afirma en su discurso de bienvenida a los organizadores: “La lucha contra la discriminación, por la igualdad de los derechos civiles no es un tema secundario. Las limitaciones de las posibilidades de las personas debido a su religión, color de piel u orientación sexual constituyen una amenaza para toda la sociedad”. El músico de rock sueco Jay-Jay Johanson dio un concierto en San Petersburgo en apoyo a la tolerancia y a la no discriminación.

“No queremos solucionar nuestros problemas de forma radical. Nos atenemos a practicar un activismo moderado. No queremos otras autoridades. Es más, vemos que en Rusia existen tendencias de mejora. Aunque si un gay recibe una paliza y va a la policía a denunciarlo, se ríen de él y puede que lleguen a pegarle aún más… Pero confiamos en que todo esto va a cambiar”, afirman los organizadores.

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El tercer Festival Internacional de la Cultura Queer, QueerFest 2011 http://queerfest.ru/queerografiya.html, inaugurado en San Petersburgo el 15 de septiembre, como siempre, tuvo problemas para buscar un local para sus exposiciones e incluso para la inauguración, que se intentó impedir en vano. Sin embargo, si se llega a adoptar el proyecto de ley propuesto por el partido Rusia Unida, la suerte que correrá QueerFest estará en entredicho, ya que seguramente sea calificado de propaganda. De momento no se sabe si su celebración en clubs y galerías privadas se va a considerar ilegal, ya que el reciente proyecto de ley resulta demasiado confuso. Muchos expertos dudan de que sea ejecutable.

En opinión del diputado del partido Rusia Unida, Ígor Rimmer, "esta ley conlleva muchos problemas. No podremos decir “no publiquéis esto”, porque nos replicarán inmediatamente que existe libertad de expresión”.

ВОХ: La apología de la homosexualidad así como la  homosexualidad en sí misma están perseguidas por ley, principalmente en los países islámicos. En Sudán, Somalia y Arabia Saudí se condena a muerte a los homosexuales. En los Emiratos Árabes, las prácticas homosexuales se castigan con catorce años de prisión, en Brunei, con diez y en Tayikistán, con tres. En Malasia, las acusaciones de homosexualidad se utilizan para perseguir a la oposición política.

Uno de los principales problemas de todo tipo de organizaciones en defensa de los derechos humanos y sus activistas consiste en que siempre se dirigen a las autoridades públicas, y consideran al Estado y no a la sociedad, como su principal interlocutor.

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