El mercado y el vacío

Alexéi Goncharov en su fábrica. Foto de Russki Reporter / Alexéi Maishov

Alexéi Goncharov en su fábrica. Foto de Russki Reporter / Alexéi Maishov

Alexéi Goncharov: “Un hombre no tiene que desviarse, irá a donde tenga pensado ir”

En Rusia la gente está acostumbrada a que las nuevas tecnologías sean creadas, o bien por encargo de las grandes multinacionales, o bien en base a las antiguas instituciones fundadas en la época soviética. Sin embargo, no es habitual que el propietario de una empresa mediana construya su negocio y se dedique a ello. No es así el caso de Alexéi Goncharov, propietario de la empresa Uralplastik-N, que durante toda su vida profesional como empresario se ha dedicado a contratar a técnicos para producir algo que no existía antes.

Se construye una planta industrial en los alrededores de Ekaterimburgo. Ésta fabricará película de polímero. La planta industrial se levanta con la ayuda de un equipo propio, que intenta aplicar todos los conocimientos modernos en tecnología y logística.

Anteriormente, la misma persona se ha volcado con la misma dedicación en la producción de polvos de pegamento térmico, en el reciclaje de residuos metalúrgicos, en la confección de ropa y en el comercio.

Esta persona se llama Alexéi Goncharov, propietario de dos plantas industriales y con una filosofía poco común en Rusia, la del emprendedor. Estuve prácticamente un día entero hablando con Alexéi en su oficina, en su antigua empresa, viajando por Ekaterimburgo y en la planta en construcción. He tenido la sensación constantemente de que no soy yo quién le está entrevistando, sino que es él quien pretende compartir conmigo su visión del mundo: en un instante pasaba de temas concretos a generalizar, así que sólo tuve que limitarme a apuntar lo que él iba diciendo.

Hacer dinero del aire

“Empecé desde cero. Primero con el textil. Confeccionamos de todo: ropa, cortinas... Empecé contratando a gente que trabajaba en casa, y luego incluso tuve grandes fábricas de costura. Vendíamos el producto en los mercados, desde los camiones o a través de tiendas. Esto ocurrió en los años 1990–91”

En aquellos años había gente que producía pero no sabía cómo venderlo. Por otro lado, había déficit. Yo me daba cuenta de dónde había que vender las cosas. En aquel entonces, hicieras lo que hicieras, la rentabilidad mínima era del 150%, pero también se podía llegar al 1000%.

¿Cómo ocurre esto? Estás tomando un té con alguien, y esta persona te dice: “Hay un tema interesante. El problema es comprar y traer una tela concreta. Si la conseguimos, podremos ganar un 500%”. Para comprar esa tela, hay una lista de espera de un año, y además el fabricante es un monopolista muy corrupto. Mientras tanto, yo encontraba alternativas con las que conseguíamos ese mismo material incluso gratis.

Un empresario puede sacar dinero del aire, lo importante es saber calcular entre el millón de posibilidades y riesgos. Yo he ido por libre y me he hecho empresario sin ayuda de nadie.

Sobre los riesgos

Empezamos a fabricar lo que el mercado necesitaba, es decir, embalajes. Uralplastik es una planta vieja de la que compré la mayoría de acciones.

Fue complicado, tuve que arriesgar mi vida, literalmente. O bien me quedaba con la empresa y acababa con el acoso financiero que ésta sufría, o bien desaparecía físicamente. Pero tenía un buen equipo profesional: abogados, especialistas en relaciones públicas y en valores. Cuando uno se mete en una historia así, tu gente tiene que ser más lista que la del adversario.

Sobre los créditos

Me convertí en propietario, reanimamos la cadena de producción japonesa que la planta había adquirido durante la perestroika. Compramos equipamiento con nuestro dinero y con el de nuestros conocidos, porque con los intereses de los bancos en los lejanos años 90 y principios de los 2000 era imposible construir una empresa, incluso ahora considero que unos intereses del 10 al 18% son inviables para la industria debido a que los negocios en Rusia se basan en su gran mayoría en empresas que son monopolios y no en la pequeña y mediana empresa, que realmente es el cliente de todo lo nuevo.

Filosofía

La filosofía básica para la producción tiene que ser ésta: en la industria no puede haber personas. Las personas sólo tienen que estar presentes en la parte de servicios y mantenimiento: tienen que enseñar, hacer obras de reparación, trabajar en las tiendas y en los restaurantes, dedicarse a la ciencia aplicada, comerciar, construir y hacer todo lo que hace la mayoría de la población mundial. Si pretendemos producir muchos artículos baratos y de calidad, todo tiene que estar automatizado y funcionar sin gente. Si esto fuera así, se crearía una gran oportunidad para el mercado de servicios.

Sin embargo, aquí en Rusia pasa justo lo contrario. Por ejemplo, ahora estoy construyendo una planta industrial y no puedo comprar nada aquí, lo tengo que traer todo de fuera. Faltan incluso  contratas serias, por lo que hay que rehacerlo todo continuamente hasta que queda bien.

Sobre la mentalidad asiática

A veces uno olvida que vivimos en un país asiático, donde uno propone una tecnología nueva  y resulta que el mercado todavía no está preparado para recibirla. La gente es muy conservadora, los fabricantes tienen miedo de sacar al mercado nuevos y mejores productos. Además, naturalmente, hay muchos casos en los que sólo podemos traer algo novedoso con diez años de retraso respecto a Occidente porque simplemente el usuario no está preparado. En mi opinión, el papel ilustrador del Estado podría ser fundamental.

Y respecto a la competencia, tenemos una mentalidad “china”. Nadie se inventa nada, todo el mundo mira qué es lo que se les da bien a los demás. En cuanto lanzamos nuestra producción, empezaron a abrir empresas similares. Sólo en nuestra zona han aparecido seis.

Sobre Rosnano

Creo que el nacimiento de la agencia estatal Rosnano es como un grito desesperado: “¡Vamos a hacer algo!” La idea es muy buena: salvar la ciencia y la tecnología que todavía están presentes en el país. Claro que no es fácil conseguir su dinero, es difícil que te financien, pero es una de las pocas posibilidades reales que hay para que la pequeña y mediana empresa reciban financiación para un proyecto de alta tecnología. Las inversiones generales en nuestro proyecto son de 2.300 millones de rublos (unos 56 millones de euros). Seguramente sin Rosnano no hubiera conseguido atraer este volumen de inversión. Lo importante es que este dinero se destine a la pequeña y mediana empresa.

Sobre las aduanas

Las leyes en las que se basa nuestro servicio de aduanas hoy en día son el principal freno al desarrollo de los negocios en Rusia. Se ha introducido el arancel cero para la importación de equipamiento, pero se establecieron tantas reglas que los extranjeros se pasan dos meses para que yo pueda traer los equipos.

La parte más importante de las materias primas que se utilizan en la industria procede de la importación. Asimismo, estas materias primas están gravadas con aranceles enormes. Tanto, que en muchos casos sale considerablemente más barato traer el producto hecho.

Ahora tenemos que cambiar el chip. Por ejemplo, estamos contratando jóvenes, y resulta que la visión de muchos de ellos ya se ha echado a perder por haber estado cobrando salarios de funcionario.

Sobre los periódicos

Casi he dejado de leer los periódicos. ¿Qué es lo que escriben? “Un empresario ha violado a una alumna de instituto”. ¡No dicen delincuente, dicen empresario! Luego uno mira de qué clase de hombre de negocios se trata, y resulta que sólo tiene un kiosco. En Occidente la gente tiene otra cara, y aquí todo el mundo anda con el rostro tenso porque se cuentan estas farsas gratuitamente, la televisión no transmite más que un flujo constante de negatividad.

Sobre la imagen de Rusia

Soy una persona pacífica y trabajadora, no creo dependencias, vivo donde trabajo. Mis vacaciones las paso con mi moto, en un campo de golf o haciendo ski de fondo. Tengo una Honda y una Harley, las dos para carreteras convencionales. He viajado por casi todo el mundo, a veces acompañado, y a veces solo.

Desde fuera, Rusia se ve como si la tuvieras en la palma de la mano. En África descubrí que los rusos y los africanos teníamos una mentalidad muy parecida: un ruso sueña con conseguirlo todo sin dar ni golpe.

Sigo intentando comprender cuál será la misión de Rusia, pero he llegado a la conclusión de que consiste en estar siempre en la reserva, a la zaga. En cuanto empieza el desarrollo, surge alguien que nos empuja a un lado. Ahora tenemos la oportunidad de quitarnos de encima a todos esos consejeros y desarrollar el Estado para superar el retraso. Va a requerir mucho trabajo, pero el planteamiento es realista porque el mercado que tenemos está vacío.

Se publica en su versión abreviada. El original ha sido publicado en la revista Russki Reporter

 

 

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