Con vino se anda el camino

Foto de Anisia Boroznova

Foto de Anisia Boroznova

Este año es el 20º aniversario de la caída de la URSS. Junto con la URSS, cayó en el olvido el decreto del Sóviet Supremo “Sobre el refuerzo de la lucha contra el alcoholismo”, promulgado durante el gobierno de Gorbachov en 1985. Mientras estuvo en vigor, se cortaron viñedos por todo el país y solo había dos marcas de vodka a la venta: una con etiqueta roja, otra con etiqueta verde. La gente que hacía cola para comprar vodka se peleaba a puñetazos. Los que podían permitírselo, le compraban una botella a los taxistas que, milagrosamente, conseguían hacerse con la bebida.

En la nueva Rusia hubo un largo periodo de completa libertad con el alcohol. Pero en los últimos dos años el gobierno ha empezado a restringirla. Parece una iniciativa razonable, pero las cosas no son tan simples como parecen.

La región de Ulianovsk fue la primera en decretar la prohibición de vender alcohol de más de 15º durante el fin de semana. “Estas medidas fortalecerán la institución familiar, estimularán la actividad deportiva y promoverán un estilo de vida saludable”, reza el comentario adjunto al decreto. El fin de semana en el que se empezó a promover el experimento, se registraron diecisiete casos de envenenamiento con vodka de “garrafón”. Ante la imposibilidad de comprar alcohol, la gente de esta región se lanzó a otros productos que que también contienen alcohol, como detergentes y  líquidos inflamables para encender hogueras.

Por supuesto, este es un ejemplo extremo. No todos los rusos son tan “vivalavirgen” como para beber vodka ilegal y las leyes en otras regiones todavía no son tan estrictas. La venta de alcohol de más de 15º solo está prohibida durante la noche. Pero la gente ni siquiera se acostumbra a eso... Hace poco visité a un amigo mío en su piso. Tenía una caja llena de botellas de vodka en el suelo de su salón. “¿Y eso qué es?”, fue mi pregunta retórica. “Eso es mi respuesta a la prohibición de comprar bebida después de las 10 de la noche”. Una pregunta para los lectores: ¿creen que una persona que guarda en casa una caja de botellas de vodka beberá menos que si tuviese que salir a comprárselas?

Además de la dura resistencia popular, la ley que limita la venta de alcohol ha desencadenado un proceso inesperado, esto es, el surgimiento de pequeños negocios, algo que había quedado prácticamente olvidado desde el final de la “salvaje” década de los 90. Los servicios nocturnos de entrega de alcohol a domicilio han proliferado en todas las grandes ciudades. Como de costumbre, Moscú ha demostrado ser el lugar más atractivo. RBTH ha hablado con el creador de una empresa recién fundada que te lleva alcohol por la noche, directamente a tu puerta.

¿Por qué es tan rentable este servicio?

Estaba sopesando varias ideas para empezar un negocio y se me ocurrió que, para empezar con este tipo de servicio, no se necesita más que un pequeño capital, un coche y saber cómo anunciarse en las redes sociales. Además, las leyes anti alcohol que se han promulgado en Rusia son extremadamente controvertidas y es muy poco probable que logren hacer disminuir la tasa de muertes y envenenamientos. Estas leyes son sencillamente injustas y yo quiero que vuelva a reinar la justicia. Los vacíos legales hacen que este negocio esté prácticamente dentro de la ley. No vendemos alcohol, lo proporcionamos de manera gratuita. Por lo tanto, no hacemos nada ilegal. Lo que sí vendemos son zumos y refrescos para mezclar.

¿No crees que en otras ciudades este tipo de servicio tendría más demanda que en Moscú? En otros sitios la vida se detiene cuando llega la noche, mientras que en Moscú, si tienes dinero, siempre puedes tomar algo en un bar...

Digas lo que digas, no en todos los sitios de Moscú encuentras un bar a la vuelta de la esquina. Y los precios en los bares son el doble de lo que cobramos nosotros por nuestros servicios. Además, hay cosas que pueden hacer que prefieras mantenerte alejado de los bares: el humo, el ruido, la falta de mesas libres... Moscú tiene una población de 15 millones de personas y siempre encontraremos clientes. Pero este tipo de empresa está creciendo también en las provincias. Casi todas las ciudades grandes tienen un servicio de alcohol a domicilio.

¿Qué nos puedes decir sobre la competencia?

Hasta ahora solo tenemos un rival serio, un servicio de entrega a domicilio que depende de un bar (“The village” ha escrito sobre ellos). No tenemos otros competidores. Todos los demás o cobran demasiado, o rompen la ley, o su servicio está organizado de una forma ineficaz.

Veamos vuestros servicios con más detalle...

No es mucho más caro que comprar alcohol de buena calidad durante el día, en el quiosco de al lado de la estación de metro. Te llevamos la bebida a casa por la noche, junto con todo lo necesario para combinarlo. Nuestra empresa está dirigida a clientes con poder adquisitivo que se pueden permitir alcohol de calidad y que están dispuestos a pagarlo. Nuestra primera decisión fue no trabajar con marcas rusas, porque hay mucho “garrafón” y esto puede causar intoxicaciones. Solo compramos marcas de importación. El precio mínimo por una botella son 650 rublos (unos 16 euros) por medio litro de  whiskey, vodka o vermú. El pedido mínimo para la entrega a domicilio es de 1300 rublos (unos 32 euros).

¿Y eso no te hace perder muchos clientes?

No.  Nuestro objetivo comercial son las fiestas con varias personas. No queremos fomentar que la gente beba en soledad. Si tres jóvenes profesionales quedan, no tendrán problema en gastarse 500 rublos por cabeza para que les lleven bebida a casa. Un litro entre tres no es tanto, creo yo.

Y tú ¿has utilizado alguna vez los servicios de estas empresas?

No, yo no suelo beber. Pero creo que si la gente se quiere tomar una copa por la noche, tiene perfecto derecho, y nadie debería impedírselo.

¿No crees que hay una contradicción entre el hecho de que tú tengas que estar sobrio para hacer las entregas (si conduces no puedes beber), y que animes a beber a tus clientes?

Nosotros no les animamos a que beban. Lo que defendemos es la doctrina de la responsabilidad social: no servimos a gente borracha y no vamos a la misma dirección más de una vez por noche. En general, estamos a favor de un estilo de vida saludable: en el futuro, estamos planeando actividades deportivas para nuestros clientes, como partidos de baloncesto, fútbol o hockey, carreras los fines de semana, y no sólo descuentos y alcohol como regalo de cumpleaños.

¿Qué significa para ti responsabilidad social?

Significa entender los problemas de nuestra sociedad y actuar siguiendo el principio de “No hacer el mal a los demás”, sin agravar los problemas ya existentes.

¿Es este tu primer intento de montar un negocio?

No es el primero, pero no quiero dar detalles sobre los anteriores. Son secretos, porque muchas de mis ideas aún están en el aire, esperando una oportunidad para materializarse. Uno de los proyectos que sé que nunca voy a llevar a cabo es organizar shows del grupo “Leningrad” para altos cargos y directivos, porque la persona que se encargaba de vender las entradas abandonó el negocio. Se me han ocurrido ideas para cinco proyectos diferentes en los últimos años, pero han terminado en un callejón sin salida, porque en Rusia, en el mundo de los negocios, es difícil llegar a algo sin dinero y sin contactos.

¿Cuáles son tus estudios y formación?

He estudiado Economía y Administración y Dirección de Empresas. Después de licenciarme, tendría que haber desempeñado cargos de gestión de calidad en diseño y organización de empresas de electrónica para radio. Pero ahora estoy haciendo un doctorado en Estudios Culturales y mi tema de tesis son los estilos musicales. La música es mi vida, y esta es la razón por la que necesito el dinero. Mi colega en el negocio también está metido en el mundo de la música, aunque tiene una licenciatura en Economía Internacional.

En otras palabras, esperas que tu negocio te ayude a ganar el dinero que necesitas para desarrollar tu potencial creativo

He de admitir que es muy duro, poco menos que imposible, empezar un pequeño negocio en Rusia. No hay apoyo por parte del Estado. Pero la situación en la que se encuentra el consumo de alcohol le da una gran oportunidad a la gente que quiere hacer negocio y que cuenta solo con un pequeño capital. Merece la pena correr el riesgo...

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