La apertura política de Medvédev: ¿opción estratégica o repliegue táctico?

Sugerencias como la de volver a la elección directa de los jefes de los Ejecutivos de la regiones y repúblicas que integran la Federación de Rusia o la de liberalizar las leyes electoral y de partidos pueden ser consideradas revolucionarias para la Rusia de hoy.

De concretarse, estas iniciativas supondrían un giro copernicano en la política del Kremlin, que desde 2000, cuando asumió la presidencia rusa el actual primer ministro, Vladímir Putin, ha tenido como eje principal la creación de un sistema de poder centralizado y vertical.

 A primera vista, llama la atención el hecho de que Medvédev haya adelantado sus propuestas a muy pocos meses de abandonar el Kremlin, cuando anuncios de tal envergadura son más propios de un comienzo de gestión o de una campaña electoral.

Sin embargo, el planteamiento de apertura del sistema político llega en un momento muy oportuno: poco más de dos semanas después de unas elecciones parlamentarias ganadas por el partido oficialista Rusia Unida (RU), pero cuestionadas por la oposición, que denuncia fraude, y a menos de tres meses de las elecciones presidenciales.

Las denuncias de pucherazo no son nuevas en la historia electoral de la Rusia postsoviética, pero lo que sí es una gran novedad son las manifestaciones multitudinarias de rechazo al fraude que se han visto en las principales ciudades del país después de los comicios parlamentarios del pasado 4 de diciembre.

Decenas de miles de personas se congregaron en Moscú para demandar la anulación de las elecciones, en una manifestación como las que no veía la capital rusa desde los tiempos de la "perestroika" (reestructuración) de Mijaíl Gorbachov, el primer y último presidente soviético.

"Estoy maravillado por la posición de nuestros ciudadanos (...) el gen de la libertad está vivo en los rusos", dijo el expresidente soviético en una entrevista que publicó hoy el bisemanario "Nóvaya Gazeta", en la que llamó a participar en el nuevo mitin en demanda de elecciones limpias convocado para mañana en Moscú.

Hasta hace muy poco, las protestas callejeras eran protagonizadas por grupos opositores marginales, situación que cambió ya al día siguiente de las parlamentarias, en las que según los resultados oficiales RU mantuvo la mayoría absoluta en la Duma, la cámara baja del Legislativo.

El Partido Comunista de Rusia, la segunda fuerza más votada, niega toda legitimidad a las elecciones, postura que en mayor o menor medida comparten las otras dos formaciones opositoras representadas en la Duma.

Las promesas de apertura política han sido recibidas con desconfianza por la oposición, que ve en ellas no más que una maniobra para aplacar el descontento.

"No tienen (en el Kremlin) la menor intención de revisar los resultados de las elecciones parlamentarias. Quisieran dar por cerrado el asunto y celebrar las elecciones presidenciales con las mismas reglas", declaró el candidato a la presidencia y líder del partido liberal Yábloko, Grigori Yavlinski.

El cuestionamiento popular, cada vez más amplio, de la legitimidad de los procesos electorales en el país, ha de ser motivo de preocupación para Putin, candidato favorito para ganar las elecciones presidenciales de marzo de 2012, aunque su antigua popularidad ha mermado de manera considerable.

Comentaristas y expertos en tecnologías electorales ya debaten sobre la conveniencia o no de que Putin gane las elecciones presidenciales en la primera vuelta, con mayoría absoluta, ante las más que previsibles denuncias de fraude. EFE


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