¿Las protestas en Rusia también son líquidas?

Dibujo de Natalia Mijailenko

Dibujo de Natalia Mijailenko

Hace un par de meses el sociólogo Zigmunt Bauman describió como “emocionales” las protestas organizadas en varios países occidentales (Occupy Wall Street, 15-M, etc), "…y la emoción es apta para destruir pero especialmente inepta para construir nada", añadió.

En dicha entrevista, el académico utilizaba su concepto de “modernidad líquida” para describir otra de las características de las mismas: "hierven mucho pero luego se enfrían rápidamente".

Así, tomando como punto de partida el trabajo de Bauman sobre la post-modernidad, propongo a analizar el carácter (y estado) de las protestas rusas, además de contextualizarlas.

"Todos están de acuerdo en lo que rechazan, pero se recibirían 100 respuestas diferentes si se les interrogara por lo que desean”, explicaba Bauman sobre las protestas en Occidente. En el caso ruso, dicha respuesta funcionaría ante una pregunta sobre el hipotético líder de las protestas, sin embargo, el objetivo final de la gran mayoría de manifestantes no era apoyar a un partido político en especial, sino que la exigencia de elecciones más justas.

En este sentido, las protestas en Rusia pueden describirse como “líquidas” por los propósitos (más prácticos que utópicos), y las formas (basadas en gran medida en la comunicación y nuevas formas de expresión), pero no por un éxtasis de emoción. De hecho, la reacción en Rusia parece ser más racional y con exigencias más concretas que las escuchadas en España o Estados Unidos.

“Habiendo pasado la última década pendientes de sus vidas privadas, los rusos están empezando a prestar atención al espacio público” escribía esta semana Dmitri Trenin, analista del Carnegie Centre. Las protestas organizadas en Rusia durante las últimas semanas parecen denotar un cambio de mentalidad -particularmente entre jóvenes y segmentos bien educados de la sociedad.

Asimismo, una nueva generación pide paso en Rusia, un generación que ya no es post-soviética, que ha crecido en un entorno de incertidumbres pero que ya no está cazada entre la dicotomía "soviético / nuevo ruso" o “colapso identitario / futuro que vendrá -recuperando el pasado”.

Pero no sólo jóvenes participaron en las protestas del pasado día 10. De hecho, si el número de manifestantes en Moscú pasó de 5 mil a 50 mil la pregunta obligada es: ¿Dónde estaba esa gente antes? Y la respuesta la encontramos entre los comentarios de las noticias publicadas o en los blogs personales: “ya estoy harto” o “por favor, otros 12 años no”.

Como denotan sus slogans y declaraciones, los manifestantes exigen un presente mejor en el que la impunidad y la corrupción sean reducidas. No “revoluciones”, sino que su voz sea tenida en cuenta, mayor presencia en el espacio público (y en los medios de comunicación), posibilidad de exigir responsabilidades a las autoridades, y alternativas políticas efectivas.

“Este cambio de mentalidad no significa cambio de régimen, todavía. Lo que promete es una actividad política más viva. Tanto los partidos como los políticos serán juzgados por su capacidad para articular estas demandas populares, y no tanto por su respeto a las reglas impuestas por el Kremlin”, explica Trenin.

Parece un tópico ya refrito tras las revueltas árabes, pero internet ha tenido un rol destacado en este cambio de mentalidad. Las redes sociales y los blogs han permitido el acceso a otras fuentes de información, la intensificación de las comunicaciones entre ciudadanos y la posibilidad de organizarse al margen de los medios tradicionales.

En el contexto ruso de confusión identitaria, aislamiento, control de los medios y continuo de reciclaje de símbolos y protagonistas del pasado, internet resulta decisivo para sobrepasar las limitaciones comunicativas.

“Quiero decir un gran “hola!” a Twitter y Facebook, hurra internet! Hoy ya no pueden controlarnos gracias a las redes sociales”, lanzó el escritor Serguei Sergunov tras la manifestación.

Según datos de hace un año, el 40% de los rusos utiliza internet una vez a la semana (46 millones), el 31% lo utiliza cada día, el 52% de ellos visita redes sociales y el 67% del total de usuarios tiene entre 18 y 24 años.

“La censura es un instrumento crucial en la estrategia de “divide e impera”, combinado con el miedo a que haya violencia en las manifestaciones”, explica Serguei Guriev (Presidente de la Nueva Escuela de Economía de Moscú), “pero este argumento se deshace con la presencia de blogs, Facebook, Twitter, Youtube. La oposición ha diseminado links de Youtube con vídeos demostrando patéticos fraudes electorales a través de blogs y Twitter”, añade.

“Internet ha jugado un papel crucial en la organización de la protesta de hoy, ya que no salió nada en televisión antes de la misma a pesar de que casi 50 mil personas anunciaron su participación”, me escribió una amiga moscovita el mismo día de la manifestación, adjuntando en el email fotos de la misma.

No obstante, para la analista del Carnegie Centre Maria Lipman lo decisivo no es internet (“ha servido para que vaya más gente”), sino el descontento de la población con “los abusos de las autoridades” y las “injusticias sociales”. “Hubo revoluciones antes de la era internet, e incluso antes de la radio y la televisión. Nosotros tuvimos un activismo público muy poderoso hace 20 años, con muchos sentimientos, a finales de los 80… de hecho, nuestras protestas eran 10 veces más grandes que la del sábado” añade Lipman.

También escéptica con el papel jugado por internet se muestra la periodista Yulia Latynina, para quien no sólo bloggers, intelectuales o activistas políticos asistieron a la manifestación: “estoy segura que el 99% de los que votaron contra Rusia Unida no habían oído hablar del blog anticorrupción de Alexei Navalny… pero casi todos ellos tenían alguna experiencia negativa propia (con las autoridades)”.

“Las elecciones de diciembre 2011 muestran un cambio: el carisma de Putin se difumina, su poder se debilita, y su monopolio político se desvanece. Pero lo más significativo es el cambio de mentalidad: un sentimiento –particularmente entre los jóvenes, previamente apolíticos- de que la política importa y un deseo de poner en práctica los cambios”, concluye Lipman.

También la cultura se está politizando, este artículo es sólo una prueba de ello.

Además, si revisamos la lista de asistentes “ilustres” a la manifestación del día 10 de diciembre nos encontramos con nombres como Boris Akunin, Liudmila Ulitskaya, Dmitry Bykov, Chulpan Khamatova, Alexei Devotchenko, Tatyana Lazareva, e incluso Ksenia Sobchak!

Lo curioso es que muchos de ellos habrían ridiculizado la mera posibilidad de participar en una protesta hace apenas unos meses antes, y ahora salen a la calle… hasta la cantante Zemfira abrió su concierto de Moscú congratulándose por el éxito de las protestas: “Qué maravilla, ayer no hubo ninguna víctima, qué maravilla que ninguno de los nacionalistas cogió el micrófono y que no hubo provocaciones”.

Algunos de los activistas más seguidos en la red:

Alexéi Navalni: blog denunciando casos de corrupción: http://navalny.livejournal.com/


Yevgenia Chirikova: ecologista que se dio a conocer por la defensa del bosque de Khimki ante el proyecto de tala para construir una autopista. https://twitter.com/#!/4irikova

Rustem Adagamov: blogger. http://drugoi.livejournal.com/


Marina Litvinovich: selecciona lo mejor de la blogosfera. http://besttoday.ru/


Dozhd Tv: televisión independiente en internet. http://tvrain.ru/

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