Otra mirada a Rusia I+D más innovación

Foto de Itar Tass

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El escaso conocimiento que tenemos en España sobre Rusia es aún menor acerca de las capacidades de este país en lo que se refiere a la innovación y, por tanto, este aspecto no siempre es adecuadamente tenido en cuenta a la hora de plantear relaciones de cooperación con España. El motivo de estas notas es plantear esa cuestión desde la perspectiva de que los aspectos vinculados a la economía del conocimiento deben tener hoy un lugar preferente entre países que quieran estar en la avanzada del progreso y el bienestar de los ciudadanos. Para ello, se aprovecha la reciente publicación del OECD Science, Technology and Industry Scoreboard 2011, lo que nos permite iluminar algunas dimensiones de la Rusia de hoy particularmente interesantes.

Si nos atenemos a los recursos dedicados a la I+D, el gráfico nº 1 muestra que Rusia tiene una posición similar a la española, pues en 2009 el ratio I+D sobre el PIB era del 1,24% y en España el 1,34%, situándose ambos en una posición media de la escena internacional. Si además tenemos en cuenta el volumen absoluto de recursos destinados a aquellas tareas, resulta que Rusia supera notoriamente a España, pues sus recursos en I+D alcanzan el 3,11% del total de gastos de la OCDE, mientras que España solo supone el 2,12%. Téngase en cuenta también que en toda Europa el valor absoluto de Rusia solo es superado por Alemania, Francia y el Reino Unido.

Nos parece particularmente interesante la consideración de los recursos de I+D del sector empresarial. Como enseña el gráfico nº 2, en el año de referencia, Rusia tiene una participación de las empresas en el total de la I+D superior a la que se da en España. Esto se corrobora también con el dato de que el número de investigadores en las empresas, como proporción al número de empleados es también mayor en Rusia: un 4,1% frente al 3,1% en España. Así, pues, frente a lo que pudiera deducirse de una visión estereotipada de la I+D, proveniente de etapas anteriores, la importancia de su sector empresarial no es nada despreciable y debe ser tenida muy en cuenta en cualquier esquema e cooperación.

Siguiendo con el asunto de los recursos humanos, hay otros dos indicadores de interés. Así, cabe destacar que el porcentaje de trabajadores ocupados en ciencia y tecnología en Rusia está por encima de la media de la Unión Europea. Debe añadirse que Rusia tiene una alta tasa de población graduada, lo que le garantiza una importante capacidad de absorción de ciencia y tecnología en los años futuros.

También es relevante destacar que Rusia muestra signos de especialización en algunas áreas de gran futuro. En el informe de la OECD se calculan las ventajas tecnológicas1 en tres campos significativos: Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TICs), Nanotecnología y Biotecnología. Pues bien Rusia tiene en Nanotecnología unas ventajas más significativas que España, es similar en TICs y solo algo menor en Biotecnología. En síntesis, son campos que pueden suponer áreas de trabajo común importantes.

Una última cuestión que queremos comentar es la apertura internacional de Rusia en los aspectos de Ciencia y Tecnología. Puede decirse que es una mezcla de luces y sombras. Comenzando por las sombras, Rusia muestra un bajo nivel de intercambios, según se reflejan en el cómputo de ingresos y pagos por tecnología recogidos en la Balanza de Pagos y resumidos en el gráfico nº 3. Algo similar aparece si se tienen en cuenta las patentes de residentes rusos con aplicación en el exterior o las patentes de no residentes con aplicación en Rusia. Sin embargo, si se analizan los datos de artículos científicos co-publicados por autores rusos y de otros países o las patentes desarrollas en colaboración de residentes y no residentes rusos, la posición de Rusia destaca entre el resto de países que forman el grupo de los BRIC.

En síntesis, en mi opinión, nuestro interés por Rusia debe incorporar múltiples aspectos de la I+D+i y no solo circunscribirse a la más tradicional colaboración científica. El breve repaso de algunos datos actuales es suficiente para deshacer algunos tópicos respecto a este gran país europeo que muestra un desarrollo positivo y creciente y en el campo de la innovación tecnológica y permite plantear las relaciones de colaboración con un sentido más actual y muy sugerentes de cara a enriquecer nuestra todavía insuficiente colaboración internacional y puede ayudar a que ambos países mejoren conjuntamente su nivel científico-tecnológico y su competitividad internacional.

Gráfico nº 1: Gastos en I+D/PIB (%) 2009 y 1999

Fuente: OECD OECD Science, Technology and Industry Scoreboard, 2011

 

 

 

Gráfico nº 2:

Fuente: OECD OECD Science, Technology and Industry Scoreboard, 2011

Gráfico nº 3: Ingresos y pagos por tecnología en % del PIB

Fuente: OECD OECD Science, Technology and Industry Scoreboard, 2011

[1] Se refiere a la posición de un país en un sector concreto respecto a la posición del país en el conjunto de tecnologías; se calcula a partir de datos de patentes sectoriales y totales..

 José Molero es Catedrático de Economía Aplicada del Instituto Complutense de Estudios Internacionales de la UCM


 

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