Una oportunidad para todos

Dibujo de Niyaz Karim

Dibujo de Niyaz Karim

El ingreso de Rusia a la OMC supone que se liberalicen los aranceles y abre las puertas a nuevas inversiones.

En medio de la penumbra que aqueja a la economía europea, un gran halo de luz se ha vislumbrado esta semana con el ingreso formal de Rusia a la Organización Mundial del Comercio, tras dieciocho años de negociaciones. Una mayor integración en el sistema comercial internacional conllevará beneficios económicos para Rusia (según algunos cálculos, dará un impulso del 1% del PIB anual). Al mismo tiempo, el Reino Unido también espera beneficiarse de la liberalización de un mercado que está cobrando mayor importancia.

Dibujo de Niyaz Karim


Si bien los aranceles aduaneros para bienes importados han estado disminuyendo desde que Rusia comenzara la transición hacia una economía de mercado hace veinte años, la integración a la OMC acelerará este proceso. Se reducirán, y en algunos caso se abolirán, los aranceles sobre más de 700 categorías de productos. Se espera que las tasas sobre las importaciones disminuyan del 10% al 7% de media.

A corto plazo esto tendrá un impacto negativo en algunos sectores de la economía rusa —en particular, en los sectores poco competitivos de industria ligera y fabricación de maquinaria—. Aunque la disminución de las barreras arancelarias hará que las empresas rusas se vuelvan más competitivas en términos internacionales, y que los precios para los consumidores se contraigan.

Si bien el mercado de bienes tiene una gran importancia, el verdadero premio para los inversores ingleses es el acceso al mercado ruso de servicios, área en la cual Rusia tiene un largo camino por recorrer. El cumplimiento con la normativa de la OMC abrirá el mercado a un amplio espectro de servicios, incluidos los servicios legales, los seguros y las telecomunicaciones. A partir de ahora, los bancos que posean un 100% de capital extranjero podrán instalarse en Rusia, aunque su participación dentro del sistema bancario estará restringida al 50%.

Todas estas son áreas en las que el Reino Unido —y Londres, en particular— posee una verdadera ventaja comparativa. La llegada de este nuevo mercado podría contrarrestar parcialmente el descenso de la demanda en la Unión Europea, que está entorpeciendo la recuperación del Reino Unido.

Rusia ha sido considerada como un lugar arriesgado para invertir durante demasiado tiempo, en ocasiones por la percepción de que la normativa puede ser sometida a la intervención política. La adhesión a la OMC introducirá un marco normativo y mecanismos para la resolución de  conflictos independientes, que serán extremadamente difíciles de burlar por parte de las empresas y del Gobierno de Rusia. De modo que las empresas extranjeras agradecerán que los contenciosos se resuelvan a través de un organismo externo independiente, y no ante los tribunales rusos.

Tal y como sucedió con la adhesión a la UE de antiguos estados soviéticos, el ingreso a la OMC generará expectativas de reforma entre los líderes políticos y empresariales. Al mismo tiempo, las normas de la OMC deberían marcar el comienzo de una nueva era de transparencia, ya que el Gobierno ruso ahora deberá publicar con antelación cualquier legislación que apruebe relativa a los bienes, servicios y derechos de propiedad intelectual. Así que, a partir de ahora las nuevas normas o reglamentaciones, no cogerán por sorpresa a los inversores extranjeros.

Si bien la reforma de la economía rusa no concluye aquí, la adhesión a la OMC debería ayudar a poner fin a la poco merecida reputación de Rusia como destino exótico pero arriesgado para realizar las inversiones. El sector servicios del Reino Unido encuentra en este país una magnífica oportunidad para expandirse y un mercado que le da la bienvenida. De hecho, podría ser una de las mejores oportunidades de la década. 

 

Atanas Bostandjiev es el director general y el encargado Internacional y del Reino Unido de VTB Capital plc.

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