“A Rusia le interesa mucho el éxito de los países europeos”

Foto del Servicio de Prensa

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Alexéi S. Rubinchik llegó a España en 2007 como delegado del gobierno de Rusia para asuntos económicos y comerciales. En aquellos momentos la Federación crecía. Meses después de aterrizar, el tsunami económico cambió el escenario mundial. A Rubinchik le tocaba lidiar con la crisis; con otro escenario inestable. Vivió a la descomposición soviética desde Cuba, donde fue representante comercial de la URSS entre 1988 y 1993, y volvió a Moscú para dedicarse al sector privado. Empresario en un país que empezaba a asimilar las teorías capitalistas. Triunfó y estuvo al frente de una gran compañía azucarera hasta que el sector público le reclamó. Han pasado cinco años desde que este diplomático, de 57 años, se trasladara a Madrid y, si atendemos a las cifras, su mandato ha sido un éxito. Junto al paseo de la Castellana, el delegado habla sobre los retos económicos de Rusia, España y el mundo.

¿Cómo han evolucionado las relaciones comerciales Rusia-España durante su mandato?


Hasta 2008 el volumen de intercambio comercial era fluido. Ese año estuvo en torno a los 10.000 millones de euros, una cifra que hasta 2011 no hemos rozado. En este ejercicio ya los hemos superado; podemos decir que el intercambio comercial está reestablecido.

¿Es un mercado importante para Rusia?


El sector inmobiliario atrajo muchas inversiones, ahora hay más interés en inversiones productivas como infraestructuras o energía. Hay una sinergia entre las dos economías.

¿Cómo es esa asociación?


Rusia tiene mucha experiencia en temas científicos. Así como nuestra experiencia investigadora es amplia, el país se encuentra con un déficit en la parte ingenieril. España está muy desarrollada en ese campo.

¿El brillo de la Alta Velocidad Española (AVE)?


Tenemos gran interés en usar la experiencia española en construcción de infraestructuras como ferrocarriles o carreteras. Rusia tiene grandes programas de modernización de vías de comunicación. Por otro lado, queremos establecer contactos en el área de las energías renovables. En contrapartida, para los españoles el mercado emergente ruso es muy interesante.

Además del turismo…


Durante los primeros seis meses del año, los turistas rusos han dejado en España 160 millones de euros. Teniendo en cuenta que la mayor afluencia de visitas se da en el tercer trimestre, este año doblaremos los datos de 2010 cuyo balance final fue de un millón de turistas y 263 millones de euros.

¿Está de moda España en Rusia?


El español es uno de los idiomas más estudiados. Los rusos que vivimos en España nos sentimos muy cómodos. Ambas sociedades compartimos bastantes rasgos de carácter como la pasión. Por otro lado, la generación de escritores del XIX, uno de los emblemas de nuestra cultura, encontró en El Quijote una fuente de inspiración.

La celebración del Año Dual ha buscado reforzar esos vínculos culturales y eliminar estereotipos, ¿ha tenido un reflejo económico?


Hemos organizado más de 350 eventos culturales entre los que se incluían más de 20 foros económicos. Durante las citas se han firmado acuerdos como por ejemplo el de Talgo, que vendió a Rusia siete trenes por 140 millones de euros o la participación de 800 millones de Alliance en Repsol.

Hubo acuerdo con Alliance pero con Gazprom surgieron ciertas tensiones…


Se debió al a presión de ciertos sectores políticos y varios medios de comunicación que consideran Repsol como un tesoro nacional y veían en Gazprom una amenaza. En un sistema de libre mercado no se debería permitir que los prejuicios limitaran una operación comercial.

En 2007 Rusia recuperó cifras de crecimiento anteriores a la descomposición de la URRS. Y justo un año después llega la crisis, ¿cómo les ha afectado?


Como la situación es difícil las inversiones en países emergentes disminuyen. Cuando hay una embestida de los mercados, la capitalización de empresas rusas cae. Europa importa productos rusos, sobre todo energéticos, cuando hay menos dinero, las compras bajan y perdemos ganancias. Con España, donde el 80% de las ventas son de carbón y energía, ocurre lo mismo. Si la situación se complica en Europa, Rusia se complica.

¿Caerá el euro?


No creo que el euro vaya a desaparecer. El fracaso del euro sería una catástrofe para Europa. El proceso de inflación sería terrible y el continente daría un gran paso hacia atrás. La solución pasa por unirse más y crear organismos supranacionales que controlen los presupuestos de cada país.

¿Debería Rusia ayudar a Europa fuera del canal FMI?


Rusia tiene la intención, y creo que debería intervenir con sus propios fondos. A Rusia le interesa mucho el éxito de los países europeos; casi 30 % del tesoro ruso está en euros.

¿Cuáles son las oportunidades de los BRICS ante la crisis de la deuda europea?


Pueden ser las locomotoras del mundo. A cambio deben poseer más poder político. De alguna u otra manera, acaban estando un poco dados de lado. Por su influencia económica deben tener más relevancia.

El principal motor de Rusia ha sido el consumo y el petróleo, ¿qué retos económicos tiene en el siglo XXI?


Por un lado, nos falta la tradición de la competencia del mercado y luego, la dificultad de la legislación económica. Llevamos 20 años en transición de una economía planificada soviética a una economía de mercado. Hemos tenido que trabajar en la base legal para poder entrar en los mercados internacionales y aún existen agujeros en nuestra legislación que favorecen la economía sumergida y la corrupción.

Desde hace poco menos de un mes, se ha aclarado que Rusia va a formar parte de la Organización Mundial de Comercio. Eso ha generado reacciones encontradas en la Federación.  ¿Es bueno para el país?


La principal ventaja de entrar en la OMC es que nos permite homogeneizar nuestro marco legislativo con el del resto de países. Las leyes rusas están adaptadas al mercado pero hay que probar su eficiencia en el escenario internacional.

¿Va a ser difícil?


Vamos a tener muchas dificultades en el sector agrario. La agricultura rusa necesita gastar mucho más para producir lo mismo que otros miembros de la OMC. Es algo estructural: tenemos seis meses de durísimo invierno por lo que nuestra agricultura cuesta más y tiene más riesgos. De ahí las subvenciones estatales. Vamos a vivir una revolución agraria sin precedentes. España ya la pasó, cuando entró en la UE, por eso nos interesa su experiencia sobre todo en innovación y políticas de acompañamiento; España es un buen ejemplo a seguir.

¿En qué sentido?


La ley de economía sostenible coincide con estrategia de modernización económica de Rusia. España necesita innovar para salir de la crisis.

¿Cómo espera que sean las relaciones con el nuevo Gobierno?


El triunfo del Partido Popular en las últimas elecciones puede generar una estrategia diferente. En Rusia también tendremos cambio de gobierno tras las elecciones de marzo. No tengo ninguna duda de que las líneas de colaboración se mantendrán.  

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